Contexto Político: Barbosa, mal perdedor

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Por Efraín Flores Iglesias

Se llama Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta y el pasado 1 de julio perdió la elección de gobernador en el estado de Puebla ante la abanderada de la coalición “Por Puebla al Frente” (PAN-PRD-MC), Martha Erika Alonso Hidalgo.

Y al estilo de su actual jefe (Andrés Manuel López Obrador) desconoció los resultados.

El 8 de julio, el Instituto Electoral del Estado de Puebla le otorgó a Martha Erika Alonso la constancia de mayoría que la acredita como gobernadora electa con un millón 152 mil 978 sufragios válidos, mientras que el abanderado de Morena logró sumar 1 millón 30 mil 924 sufragios, es decir 122 mil 54 votos menos que su contrincante.

En respuesta, Barbosa publicó un video en su cuenta de Twitter, calificando de fraudulenta la elección y afirmando que no está dispuesto a negociar ni con el ex mandatario Rafael Moreno Valle ni con el gobierno que encabezará su esposa, la hoy gobernadora electa.

Adelantó que impugnará los resultados, primero en el Tribunal Electoral local, al que acusó de estar controlado por el grupo de Moreno Valle.

“Ahí no espero que se haga justicia. Donde espero que se haga justicia es en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación”, dijo.

La inconformidad del candidato de Morena llegó hasta la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), institución que resolvió finalmente el caso.

Barbosa esperaba que los magistrados declaran la nulidad de la elección del pasado 1 de julio.

Uno de los argumentos del candidato perdedor fue que si AMLO y los candidatos a senadores y diputados federales de Morena ganaron en Puebla ¿por qué él no?

La respuesta es más que obvia.

Luis Miguel Gerónimo no fue capaz de convencer a los electores de Puebla. Fue un pésimo candidato.

Además, como presidente del Senado de la República fue aplaudidor de Enrique Peña Nieto. Y eso no se lo perdonaron varios lopezobradoristas a lo hora de ir a votar.

Lo importante de todo es que la mayoría de los 7 magistrados de la Sala Superior del TEPJF no se dejaron presionar por Morena y respetaron la voluntad ciudadana expresada en las urnas, ratificando de esa manera a Martha Erika Alonso como gobernadora electa de Puebla.

Desde luego que Barbosa se lanzó duro contra los magistrados que en la sesión del sábado rechazaron el proyecto de nulidad de la elección, señalando que ha “muerto” la escasa credibilidad que tenía la justicia electoral en México.

El perdedor y su legión de fanáticos olvidan que el TEPJF resolvió varios triunfos a favor de Morena en municipios y distritos electorales del país, evidenciando que para ellos hay democracia cuando las instituciones electorales resuelven a su favor, pero cuando el fallo es en su contra, es fraude.

En la democracia se gana o se pierde por un voto. Por lo tanto, hay que saber reconocer cuando los resultados son adversos.

En Guerrero, recordemos, varios candidatos de Morena recurrieron a los tribunales para hacer las impugnaciones correspondientes. A algunos les dieron la razón y hoy son presidentes municipales, como es el caso de Henos Roque Ramírez (de Tecoanapa), quien entendió que no era tomando la autopista del sol para hacer valer su inconformidad, sino haciendo uso de los recursos legales.

Si el ex priista, ex perredista y ahora morenista, Luis Miguel Barbosa, realmente quiere ser gobernador de Puebla, pues que se prepare para la elección de 2024, así como le han hecho varios actores políticos que no ganan en la primera, pero que en la segunda o en la tercera contienda se alzan con el triunfo.

El priista Héctor Astudillo Flores, verbigracia, perdió en la elección de 2005 ante el PRD y diez años después logró ganar la gubernatura de Guerrero.

El jalisciense y militante de Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro Ramírez, perdió en 2012 ante el priista Jorge Aristóteles Sandoval Díaz y el pasado 1 de julio se alzó con la victoria sin hacer alianza con el PRD, el PAN o con otros partidos. Ganó por su trabajo y el efecto AMLO le hizo los mandados.

Si Barbosa creyó que el efecto AMLO le iba a favorecer, se equivocó. Lamentablemente es un mal perdedor.

ENTRE OTRAS COSAS… El igualteco Estaban Albarrán Mendoza fue arropado el pasado sábado como dirigente estatal del PRI por el gobernador Héctor Astudillo, los ex gobernadores Rubén Figueroa Alcocer y René Juárez Cisneros, y diputados locales.

En la toma de protesta que se llevó a cabo en el auditorio del PRI también estuvieron presentes el senador y ex alcalde de Acapulco, Manuel Añorve Baños; el secretario de Desarrollo Social del gobierno estatal y ex alcalde de Chilpancingo, Mario Moreno Arcos; el ex senador y ex presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Congreso local, Héctor Vicario Castrejón.

Cabe destacar que Mario Moreno no fue el único aguirrista que estuvo en el evento. Ahí estuvo aplaudiendo también el ex senador Sofío Ramírez Hernández, quien escuchó seriamente el discurso de Esteban Albarrán, sobre todo cuando señaló: “Dejemos a un lado todas las diferencias, hago un llamado a la unidad, y que sea a través del diálogo y la conciliación para zanjar los desencuentros, porque cuando estamos divididos aparecen los oportunistas y simuladores que llevan agua a su molino, que al único camino que nos conducen es a la derrota segura”. ¡Zas!

Comentarios: E-mail: efrain_flores_iglesias@hotmail.com; Facebook: Efraín Flores Iglesias; Twitter: @efiglesias

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