De los cuestionamientos…: Por Rodrigo Juárez Ortiz

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Desde mi niñez, recuerdo que los cuestionamientos hacia un nuevo periodo gubernamental eran escasos, toda vez que se hacía renacer la esperanza de un cambio en el nuevo gobierno y solo se alzaban las críticas al gobierno anterior, habida cuenta de que el poder del gobierno era patente en tanto que los protestantes o censores eran “comprados”, atemorizados, desaparecidos, encarcelados  o de plano, asesinados, según se encuentra en algunos medios impresos que relatan esos tiempos. La disidencia se pagaba caro.

Actualmente, a todos nos consta que las críticas y censura a los gobernantes es mayor y de gran envergadura, los gobiernos se han vuelto mas permisivos, en algunos casos, y también por la difusión masiva que se da en los teléfonos móviles, el pluripartidismo,independientemente, sin perjuicio de que los asesinatos de periodistas en nuestro país alcanza cifras no solo preocupantes, sino alarmantes.

Es el caso que en tratándose del advenimiento al poder del presidente electo Andrés Manuel López Obrador se han hecho no críticas, ni censuras aisladas, sino que se nota una orquestación, toda una maquinaria, todo un sistema de descalificaciones, objeciones, obstáculos, impedimentos acerca de la objetivación de las propuestas que se hicieron en campaña y que a todas luces, tanto en los medios de comunicación masiva, como en otros, se han soltado, a diestra y siniestra, una serie infinita de cuestiones tendentes a desvirtuar cualquier acción de gobierno que se pueda dar a partir de su toma de protesta el próximo 1 de Diciembre. Y esto se ha venido desarrollando desde su primer intento por acceder a la presidencia de la República.

No olvidemos que el voto mayoritario de mas de treinta millones de mexicanos lo llevaron al triunfo. Que esos votos corresponden a mexicanos hartos de la violencia, la corrupción, la impunidad, el saqueo de nuestros recursos naturales, la desigualdad social y económica, la pobreza extrema, los actos delincuenciales al alza, y todo lo que se sabe ad nauseam; que se tiene la esperanza de un cambio sustancial en todos estos renglones y mas, se sueña con la paz, con un  empleo bien remunerado, con la superación del sistema educativo, con una sociedad capacitada, con una juventud sana, calificada en lo laboral y lo académico, entre otras tantas cosas, pero si de antemano ya se está dándole continuidad a las descalificaciones de siempre, no habrá nadie que se dé por satisfecho. Veamos cómo se encarrila el nuevo gobierno, démosle el beneficio de la duda, dejémoslo trabajar, lo cual no significa claudicar al análisis crítico, el cual siempre debe ser propositivo. Démosles esa oportunidad. O usted, sensato lector,¿ Qué opina?

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