Es posible una nueva fundación Octavio Paz

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Proponen una forma de crear una instancia que se dedique a conservar, de “manera íntegra y digna”, el nombre y el legado del Nobel mexicano

Es posible una nueva fundación Octavio Paz

CIUDAD DE MÉXICO.

Cerca de 9.5 millones de pesos al año genera la obra de Octavio Paz (1914-1998) por concepto de derechos de autor en todo el mundo. Dicho monto aún está en vilo, porque hasta ahora la Secretaría de Cultura federal, encabezada por María Cristina García Cepeda, no se ha pronunciado sobre este tema, que no fue incluido en la declaratoria de Monumento Artístico.

Dicha declaratoria, que será emitida en próximos días, sólo protegerá el archivo documental y el acervo bibliográfico del poeta mexicano, acervo que será enviado a El Colegio Nacional (ECN). Esto, luego del deceso de Marie José Tramini, viuda y heredera universal del poeta mexicano y quien murió intestada.

Sin embargo, esa suma, que permanece en el limbo, podría ser suficiente para crear una nueva Fundación Octavio Paz, parcialmente autosustentable, o un centro de estudios, adaptando alguno de los inmuebles que pertenecieron al poeta, “para conservar de manera íntegra y digna su nombre y su legado, de forma análoga o similar a como se han conservado los acervos bibliográficos de José Luis Martínez o Carlos Monsiváis en la Biblioteca de México, en La Ciudadela”, dice a Excélsior el curador, académico e investigador Héctor Tajonar.

En este punto, reconoce, “ésta es una de las grandes omisiones que tiene el proyecto de la Secretaría de Cultura. Respetuosa, pero críticamente, creo que hay un poco de prisa por el fin del actual gobierno, y yo no quisiera que se tradujera en abulia burocrática o en una toma de decisiones apresurada”.

Claro que la dependencia también ha tenido aciertos, dice. Por ejemplo: dar prioridad al aspecto jurídico del caso; la decisión de declarar Monumento Artístico la obra de Paz; y custodiar al menos tres de los cuatro inmuebles de la familia Paz Tramini.

Pero también hay errores y omisiones como: no incluir los derechos por la obra de Paz en la declaratoria como Monumento Artístico; separar el acervo documental y bibliográfico del resto del archivo; o que no se muestre la parte textual de la previsión testamentaria, que indica que el legado documental debe ir a ECN.

“En aras de cumplir con la transparencia, que la SC ha ofrecido, se debe aclarar si Octavio Paz textualmente expresó, en la supuesta previsión testamentaria, que su archivo sea enviado a ECN”. Y añadió: “Sería bueno que se citara textualmente esa parte. Yo no sé la fecha en que se hizo ese testamento, pero probablemente diga: ‘que el archivo se quede en México’… así que me gustaría comprobarlo”, apunta.

“Porque, si, como creo, el testamento fue firmado paralelamente a la creación de la Fundación Octavio Paz (FOP), en 1997, lo lógico sería que su acervo se quedara en dicha fundación y no en ECN. Esa es una duda que me queda… y si esa FOP ya no existe, ahí tenemos otro problema”, enfatiza Tajonar.

Un momento cultural oscuro

Héctor Tajonar también recuerda la historia de la FOP y la describe como “uno de los momentos más oscuros en la historia cultural en México”.

La historia podría resumirse de la siguiente manera: A iniciativa del empresario Emilio Azcárraga Milmo y del presidente Ernesto Zedillo, 11 empresarios (Manuel Arango, Antonio Ariza, el propio Azcárraga, Alberto Baillères, Isaac Chertorivsky, Carlos González Zabalegui, Germán Larrea, Bernardo Quintana, Alfonso Romo Garza, Fernando Senderos y Carlos Slim) reunieron once millones de dólares para auspiciar la fundación.

Zedillo lanzó un decreto presidencial en el Diario Oficial de la Federación del 11 de diciembre de 1997 para entregar a la fundación la Casa de Alvarado, en Coyoacán, con una superficie de seis mil 592 metros cuadrados, que hoy ocupa la Fonoteca Nacional.

Pero, tras algunos problemas internos entre los fundadores, Miguel Limón Rojas —entonces secretario de Educación Pública— se ofreció a resolverlos. Cinco años después, él disolvió la FOP y creó la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM), que hoy dirige Eduardo Langagne, la cual absorbió el dinero y nunca lo destinó a proteger el legado de Paz.

“La idea de la FOP era preservar el acervo integral y la memoria del poeta, para que estuviera abierta a investigadores, estudiosos y público en general, pero lo que ocurrió fue un atraco y una desgracia”, afirma Tajonar.

¿A qué se destinó aquella suma?, se le cuestiona. “Se benefició al señor Limón, el director vitalicio de la FLM”.

¿Debería recuperarse el dinero destinado a la FLM para proteger el legado de Octavio Paz? “A nivel moral sí, pero a nivel jurídico es complejo. Quizá (los donadores) podrían reflexionar y llegar a un acuerdo respecto de la nueva institución, tomando recursos de la FLM para restaurar la FOP. Sería un imperativo moral, pero jurídicamente es difícil y dependería de la decisión del señor Limón.

¿Qué hacer hoy? “Si no rescatar en su totalidad la idea de la fundación, sí pensar en una institución de acuerdo con la dignidad de Paz, utilizando los propios recursos de su herencia patrimonial y financiera para establecer una protección integral de su legado. Porque, aparte de los inmuebles, están las regalías de sus libros, que podrían cubrir al menos una parte de los gastos fijos de dicha institución”.

Esas regalías, estima Tajonar, ascienden a cerca de medio millón de dólares (9.5 millones de pesos en este momento) por la venta de libros en todo el mundo, de los cuales al cerca de dos millones de pesos son pagados anualmente por el Fondo de Cultura Económica (FCE).

En suma, concluye Tajonar, “no es conveniente la disgregación del legado de Paz o el apresuramiento de la Secretaría de Cultura. Sí, sólo quedan tres meses del actual gobierno, pero debería ser un tema prioritario en el proceso de entrega-recepción con el próximo gobierno —donde participe Alejandra Frausto, próxima secretaria de Cultura federal— para acordar la forma de preservar y divulgar el legado de Octavio Paz”.

Este diario buscó a Alejandra Frausto y a Eduardo Langagne para conocer sus puntos de vista sobre el tema, pero hasta el cierre de esta edición ninguno accedió a emitir comentarios.

Fuente: Excélsior

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