Sin importancia, el coeficiente intelectual: niño genio de la UNAM

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CIUDAD DE MÉXICO.

No creí que fueran tantos”, dijo sorprendido Carlos Antonio Santamaría Díaz al entrar a la sala de prensa donde casi una centena de reporteros, fotógrafos y camarógrafos acudieron para conocer de viva voz al estudiante más joven en ingresar a una licenciatura en la UNAM.

Tomó asiento en un sofá azul y comenzó a responder las preguntas que abordaron desde su carrera escolar hasta comentarios para el virtual presidente electo, pasando por sus juegos favoritos y su coeficiente intelectual, al que dijo no darle importancia.

Sobre si se iría del país respondió rápido que sí y aclaró que volvería para ayudara sacar a México del hoyo en el que se encuentra.

En ese sentido le envió un mensaje al virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para “que no cometa los errores de los presidentes anteriores, más que nada que no provoque revoluciones ni nada por el estilo”. También le pidió apoyar la creación en la UNAM de un grupo de niños como él que aprenden aceleradamente.

Y es que él mismo cuenta que su llegada a la universidad ha sido un camino largo, acompañado por sus papás, a quienes reconoció y agradeció en numerosas ocasiones durante el encuentro con los medios. Su madre Arcelia Díaz y su padre Fabián Santamaría sonreían cada que eran mencionados.

La astronomía fue el primer tema que le llamó la atención cuando vivían en Guadalajara.

Entre 18 y 19 escuelas ha pasado Carlos en sus escasos 12 años. Su último grado de acuerdo a su edad fue tercero de primaria, al mismo tiempo de su primer diplomado.

Aunque reconoció que le cuesta trabajo tener amigos, los que tiene lo comprenden y les cae bien.

Hacia el final de la conferencia se hicieron algunas preguntas a sus padres; y ellos dijeron que el día le pertenecía a Carlos.

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