De la ilusión… Por: Rodrigo Juárez Ortiz

Rodrigo Juárez Ortiz
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Equiparable a la ilusión encontramos al sueño, el ensueño, la quimera, el espejismo en fin, una serie de términos que denotan la esperanza, a veces inalcanzable, de lograr algo o acceder a algo o estar en el corazón de alguien, en su caso. Es sinónimo de engaño, se dice que es la imagen de un objeto que aparece en la conciencia distinto de como es en realidad.

Desde luego que ello implica a todos los seres humanos, cualquiera que sea su formación, su estructura, sus usos o costumbres, su educación, su formación, vamos, su cultura en general.

Obviamente ello significa que el ser humano ha desarrollado dentro de su ser, la ilusión como un incentivo, un propósito, un parámetro para desarrollar todas sus capacidades en busca de sus pretensiones de todo tipo, lo cual no tiene límite, pues va hasta donde la imaginación llegue y lamentablemente en tratándose, también, de todo tipo de objetivos, aun cuando de antemano desechamos los no valiosos, los negativos, los que perjudican, ya sea a propios o ajenos.

Al respecto vale el darse cuenta de que existen individuos que a fuer de lograr sus propósitos, no siempre de carácter positivo, influyen, manipulan, mienten, engañan y hacen creer a las personas, alimentándoles dolosamente sus ilusiones, de que van a lograr todo lo que se propongan, para con estas acciones fraudulentas y nocivas, logren provechos personales aun a costa de perjudicar a sus víctimas, y tal es el caso de las jovencitas ingenuas, llenas de buena fe, pero con ilusiones de llegar a ser modelos, actrices, cantantes, aeromozas, y cualquier actividad que les resulte deslumbrante o esposas, en su caso, que caen en manos de delincuentes quienes las llevan a la explotación sexual o laboral, privándolas básicamente de la libertad, bajo amenazas de muerte para ellas y/o sus familias.

Pero todo ello a partir de la manipulación, del manejo de elementos que les hagan caer en el garlito, en el engaño, en la trampa, fomentándoles precisamente su ilusión, sus sueños, sus quimeras.

En la actualidad y merced a la tecnología, la comunicación ha alcanzado niveles universales, con alcances planetarios de toda suerte que cualquier evento sucedido en cualquier parte del planeta, de inmediato alguien lo sube a las redes sociales y todos se enteran, a veces en el mismo momento en que está sucediendo.  Lo propio hacen las empresas que tienen la actividad de la comunicación y hacen y deshacen con la información, la cual tergiversan, y la difunden en seguimiento a intereses mezquinos, las mas de las veces de tipo económico y ahora, con las elecciones en puerta, se ha acrecentado ad nauseam, esta difusión falaz, dando como producto, entre otras, las llamadas noticias falsas.

Pero aquí también juega un papel muy importante la mercadotecnia. Lo vemos claramente con el campeonato mundial de fútbol que trae de cabeza a todos los aficionados a ver ( pues no todos lo practican) este deporte. Todas las cadenas y estaciones de radio y t.v. desde muchos días antes de este evento han llenado sus espacios ( que cuestan millones) con mil y un noticias al respecto, creando la ilusión de que su equipo va a ganar y cuando lo hace, pretenden crear monumentos a los protagonistas, pero de repente el equipo no está en la posición que la mercadotecnia le asignó y entonces aparecen las críticas y las denostaciones. Vuelven a la realidad. Pero todo ello encaminado a mantener en la expectativa a sus auditorios, metiendo miles de anuncios sobre mil y un productos de todo tipo. Y así, con esta herramienta traen a la sana afición expectante, les llenan de ilusión sobre una quimera y cuando no gana se dan cientos de “explicaciones” a las cuales solo les falta agregar la posición de la luna y la velocidad del viento . Y no se diga sobre las campañas políticas: los cuentos de las Mil y una Noches. Se vale soñar, pero hay que trabajar muy arduo para lograrlo. O usted, soñador lector, ¿ Qué opina?

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