Penoso ( que causa pena o penas), vergonzoso ( que causa vergüenza ), degradar (humillar, envilecer, hacer perder a algo su valor, sus cualidades; deteriorar) son algunos de los sinónimos del título de esta entrega y que nos obsequia tal información el Larousse Ilustrado.
Es el caso que recién, concomitante a la euforia de los aficionados que viven los eventos del Campeonato Mundial que se celebra en Rusia ( y con efecto de distraer), es en los EUA que se siguen dando medidas, a cual mas siniestras, en contra de la inmigración indocumentada.
Desde luego que están en todo su derecho para implantar las medidas que consideren necesarias para legislar sobre sus asuntos internos, lo que incluye el cuidado de sus fronteras, salvo que dichas medidas deben ser acordes con los lineamientos que al respecto dicta el derecho internacional,( toda vez que ese país está inserto en organismos ad hoc), y basados en criterios objetivos y no en siniestras y malévolas especulaciones de su presidente.
De esta guisa, a partir de la política de tolerancia cero impuesta por el “pelos de elote”, se ha estado deteniendo, como siempre, a los indocumentados pero con la modalidad de que a los menores de edad que los acompañan, les son arrebatados a sus padres creándose con ello una situación de repudio mundial (por inhumana) que, incluso, ha provocado que la ONU, por conducto de su secretario general y el Alto Comisionado para los Derechos Humanos llamaron a detener la “inadmisible” política de “ tolerancia cero” del gobierno gringo, pues “castiga a los niños por las acciones de sus padres”. La reacción fue: que los EUA se retiran del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
De esta guisa y pese al control estricto de ese “gobierno” para no permitir se conozca la condición en que están los detenidos, ya se han difundido las imágenes en donde aparecen encerrados en jaulas gigantes, niños durmiendo en colchonetas en el piso, en antiguas bodegas “ adaptadas” para centros de detención, sin las condiciones para tratar en todas formas humanas, a los detenidos, sin perjuicio de que la Academia Norteamericana de Pediatría ya advirtió de posibles daños irreparables a los menores por esta separación. Se defienden diciendo: “ No podemos detener niños con sus padres. Debemos liberar a padres y niños (…) o debemos separarlos para procesar a los adultos”.
El quid del asunto está en que los gringos siempre se han escudado en la demagógica declaración, cuando invaden países y derrocan gobiernos que no les son afines, de que luchan por la democracia y se han autoerigido en los “paladines” de los derechos humanos; han atacado y castigado, sistemáticamente, a aquellos países o gobiernos con el pretexto de que no respetan los derechos humanos, etc. Y ahora, con estas medidas, están enseñando el cobre, una vez mas, denigrando y degradando la “imagen humanitaria” que muchos estadounidenses ( los hay de buena fe) tienen de su país, pero apuntalando la ignorancia de millones de gringos supremacistas ( que llevaron a la presidencia a su actual líder) y que merced a su execrable populismo, se prevé su posible reelección.
Y denigrando también a miles de migrantes que por razones muy válidas ( desastres naturales, violencia, narcotráfico, trata, persecuciones políticas, etc.), han tenido que huir de su país para empezar un nuevo camino, pero que los tratan como delincuentes y no les dan la oportunidad de asilo, tan vitalmente solicitado. Lo mismo ocurre cuando detienen a un migrante indocumentado, que formó una familia y trabaja honradamente fortaleciendo la economía de ese país y que al ser detenido(a) se le deporta de inmediato, sin avisar a su familia y separándoles de sus hijos por ser ya éstos estadounidenses y siendo menores van a centros gubernamentales. Mientras aquí, nuestros “próceres” implementan medidas para recibir a los deportados, en lugar de crear condiciones para que no se vayan. O usted, impactado lector, ¿Qué opina?