El Tri debutó y venció a Alemania

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Los mexicanos esperaron cuatro años para ver al Tri en la fiesta más hermosa del futbol.

El 1 de diciembre de 2017, Diego Maradona, quien hizo historia en tierras mexicanas por allá de 1986, dictó sentencia: México enfrentaría a Alemania en la Copa del Mundo de Rusia 2018. Pero, ¿por qué, Diego? Si aquí nació la mano de Dios, clamaron muchos.

El derrotismo. La conquista de Tenochtitlán, las intervenciones de Estados Unidos, los embates de Donald Trump: México ha tenido que aguantar mucho. Las esperanzas tampoco pululaban, ¿y cómo tenerlas frente a la fría contundencia de las estadísticas? Según Google, México solo tenía 14% de probabilidades de vencer al ejército de Joaquin Löw.

Primero elegir a un cuadro más o menos jabato: Guillermo Ochoa, quien tuvo las actuaciones de su vida durante el Mundial de Brasil 2014, resguadaría el travesaño verde. Andrés Guardado sobrevivió a sus lesiones y a las críticas para vestir el gafete de capitán. Carlos Salcedo, Hugo Ayala, Jesús Gallardo, encontraron espacio en el impulso del talento emergente. Héctor Moreno, Miguel Layún, consolidados. Y los tres gatilleros que entusiasmaban a los corazones más cándidos: Hirving Lozano, Carlos Vela, Javier Hernández.

60 segundos fueron suficientes para que Hirving Lozano intentara acribillar a Neuer. Alemania no perdona, Werner amenazó a Ochoa con un disparo cruzado.

Mientras la afición reciba un motivo para creer, se mantendrá fiel a su rol. Fue así que miles de mexicanos retumbaron el techo del Estadio Luzhniki con el eco de sus entrañas

“Somos locales otra vez”, los mexicanos al grito de guerra.

Atentado de Hummels. En respuesta, Miguel Layún disparó, Vela bailó en el área alemana, Miguel Herrera hizo lo que quiso con la cadera de los mejores muros alemanes. Quince minutos en los que, contrarios a su historia, Alemania no atacaba, solo reaccionaba.

Kroos y Boateng conocieron las negativas de los guantes que hicieron famoso a Guillermo Ochoa.

CHRISTIAN HARTMANN / REUTERS
Guillermo Ochoa para todos los disparos del equipo alemán

Después de la diana del Chucky, la memoria se distrae con el murmullo de la felicidad: México le metió un gol al campeón del mundo.

KAI PFAFFENBACH / REUTERS

¿Descansar? No hay tiempo cuando se planea mantener la victoria sobre uno de los equipos que ha determinado el rumbo del futbol con sus campeonatos y sus guerreros.

Empezó la segunda parte y México tuvo en sus manos la posibilidad de hacer historia y no lo dudó, cuando la exaltación del balón te sigue no hay tiempo complementario que baste.

Durante los 45 minutos más interminables del futbol mexicano, Latioamérica no nos dejó solos. La última vez que un equipo de sangre latina venció al pelotón germánico fue Brasil, en la final de la Copa del Mundo de Corea-Japón 2002.

Juan Carlos Osorio se dio el lujo, además de proteger el resultado por el que nadie apostó, de regalarle a Rafael Márquez un espacio más grande en los anales del equipo tricolor: el legendario capitán sí jugó su quinto mundial.

Siete descargas en contra del arco de Ochoa y este no les dio tregua. Tres, dos, uno: un sonido divino: el silbatazo final. Indiscutible, mejorable y rebosante, México hizo vibrar al mundo entero con su insospechado triunfo frente a Alemania.

Y esto apenas comienza…

TWITTER DE CARLOS SALCEDO

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