Del heroísmo… Por: Rodrigo Juárez Ortiz

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Es bien sabido que el heroísmo es el valor menester para realizar hechos extraordinarios por altruismo o al servicio de una causa.

En el devenir de los pueblos, durante su desarrollo y la consecución de sus fines y propósitos,  este tipo de hechos se han dado y se seguirán dando mientras el hombre continúe  en el desenvolvimiento de sus potencialidades, así como su altura de miras que como tal lo dotó la naturaleza, venciendo de esta suerte todos los obstáculos que se interpongan por parte de acciones u omisiones retrógradas o retardatarias que nunca faltan, de aquellos que se oponen al sano desarrollo que como tal se propongan quienes sí luchan por vencer sus adversidades.

México, nuestro país, inserto en el concierto de las naciones, no escapa a ello. La historia nuestra está llena de actos de toda índole en donde se manifiesta toda la gama de características intrínsecas al ser humano y sus antípodas: la bondad y la maldad, la generosidad y la mezquindad, la solidaridad y el egoísmo, el valor y la cobardía, el honor y la bajeza, el heroísmo y la traición, entre otros muchos.

De esta guisa es importante recordar que un día como el retropróximo 5 del mes de Mayo pero de 1862, nuestro pueblo luchó en contra de un enemigo extranjero, el francés, quien detentaba entonces la fama de tener el ejército mas poderoso del mundo, cuyo prestigio había sido probado y ganado  en varias partes del mundo. En cambio, en nuestros lares, nuestro pueblo estaba apenas en los pródromos de su desarrollo como país y su ejército distaba mucho de una comparación equidistante.

En efecto, habida cuenta de la lucha que tuvo que librarse en el seno de nuestra patria entre las fuerzas progresistas y las conservadoras, de unas que querían tener un país libre y democrático, republicano y liberal y otras que querían un régimen monárquico para seguir disfrutando de los privilegios de los cuales estuvieron gozando durante los trescientos años de dominación española, es de colegirse el frenesí y la vehemencia puesta en dicha lucha.

Al respecto es de considerarse como heroica la lucha desigual que tuvo que librarse ante el invasor francés en la famosa batalla de Puebla, ganada aún así por nuestro pueblo, a pesar de que, después de haber sido derrotados los franceses regresaron al año siguiente y sometieron a México durante 5 años,  trayendo a un emperador quien fue invitado por los vende patrias y traidores entre quienes se contó con Miramón, Mejía, Almonte y, obviamente el alto clero católico, entre otros.

Se entiende que las ideologías se prestan a la pasión por ser profundamente subjetivas, tal es el caso de la política o la religión, ya que carecen de la objetividad del pensamiento científico, sin embargo el manifestarse en contra de una postura antagónica  a otra forma de pensar, puede y debe dirimirse en el campo de las ideas, en las propuestas y contrapropuestas, y dentro de las fuerzas argumentativas propias y entre nosotros, pero el solicitar la ayuda extranjera para dirimir las controversias, el andar ofreciendo un trono a un monarca extranjero, el evidenciar tanta bajeza no puede señalarse de otra manera que no sea la de traición a su propia patria.

No hay que olvidar que México, entonces, tenía un gobierno legítimo, presidido por quien es uno de nuestros mas insignes próceres Don Benito Juárez quien combatió a los invasores desde todos los rincones de la patria, todo el tiempo de la invasión, apoyado por el pueblo. Lamentablemente el lado conservador no le ha perdonado a Juárez su triunfo total en favor de la causa republicana y las  medidas tomadas con las Leyes de Reforma, que permitió la separación ( aunque sea formal) de la iglesia y el estado. De ahí que lo sigan denostando, atacando, vituperando hasta nuestros días, evidenciando su condición de ser malos perdedores. ¡Loor a los héroes del 5 de Mayo! O usted, patriota lector, ¿ Qué opina?

 

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