AMLO y su Megalomanía Exacerbada

sintesis de guerrero
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La entrevista de Milenio y sus colaboradores le quitaron AMLO su armadura y dejaron traslucir en él un trastorno psicológico peligroso, su megalomanía exacerbada y tóxica. En este evento periodístico, se apreció una escena patética, que debe preocupar y hacer reflexionar a los mexicanos, observé a López Obrador cuestionado pero sin comprometerse, en cambio daba la impresión que aprovechó la ocasión para presumir la hegemonía de sus torcidos pensamientos, siempre impositivo, autoritario, contradictorio, necio y mentiroso, desoyendo y evadiendo respuestas, con el reiterado argumento “soy líder del más grande movimiento a nivel mundial, amplio y plural y por eso debo consultar al pueblo” le faltó decir y al final sólo decido “yo”. En su extravío mental se sintió por encima de los razonamientos y opiniones de los expertos y los reporteros que lo interrogaban. Mostró, como siempre lo ha hecho, su incapacidad y humildad para reconocer los méritos ajenos y mucho menos para ponerse en los zapatos del prójimo. Para este personaje él es el poseedor de la verdad y todos, sin que medie análisis y reflexión, deben sujetarse a lo que propone, de lo contrario los que no piensan igual, los que no ven ni sienten como él, son rechazados, descalificados y desvalorados por su palabra…Esto, queridos lectores, es un egocentrismo enfermizo.

Gracias a la entrevista, pudimos constatar que “árbol que crece torcido jamás sus ramas endereza”, se evidenció a un político de escasa inteligencia, acentuadamente negativo, retrógrado y por lo mismo, anticuado,

reaccionario y conservador, en tanto que el mundo no se detiene y siempre va hacia adelante, López Obrador está obsesionado en aplicar un régimen político de corte populista, demagógico y conservador, no obstante que en otros lugares hayan tenido un rotundo fracaso. Asimismo, expresó su determinación de cancelar todas las reformas que a la fecha se hayan realizado, Eckhart Tolle llegó a expresar, “a veces es evidente que el ego no quiere que nada cambie, para poder seguir quejándose”.

Su comportamiento megalómano nos puso en alerta cuando afirmó: “instauraré la cuarta república”, ¡vaya atrevimiento! Definitivamente López Obrador enfrenta un trastorno psicológico peligroso, aunque no se percate de ello porque está cegado por su vanidad. Por eso se comporta como si tuviera un poder ilimitado, por eso siente y exige que los demás le otorguen privilegios y prebendas que cree merecerlos, no obstante que en la realidad, al menos durante doce años no ha trabajado, no ha contribuido al país con sus impuestos como lo hacemos la mayoría que trabajamos, por lo mismo no tiene merecimiento alguno, si en cambio tiene adeudos con la patria.

Su carácter pesimista lo hace ser sembrador de odio, rencor, revanchismo y confrontación entre los mexicanos, pues nunca percibe nada bueno en los actos y propósitos de los demás.
Su megalomanía exacerbada queda de manifiesta en su comunicación verbal, su inconsciente lo traiciona, ya que todo lo apoya en el ego, “yo tengo que consultar a mis seguidores”,” yo soy respetuoso de los derechos humanos pero tengo que consultar” y de manera interminable el “yo”, pero nunca se comprometió con ninguna causa, como no lo ha hecho toda su vida. Me recordó a Idi Amín Dada de Uganda, en la década de los 70, quien por su acentuada megalomanía dio motivos para dudar de su equilibrio mental.

Por: José Nieves Sebastián Pérez

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