De lo memorable…

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Hay personas, lugares, sucesos, acciones u objetos que son y deben ser inolvidables, me refiero a aquellos que solo nos han producido satisfacción, placer, bondades, amor, equilibrio, bondad, seguridad, libertad, en suma, felicidad, tanto en lo individual como en lo colectivo.

Es el caso que en días recientes se han dado dos efemérides en nuestro país que deben ser recordados por todos aquellos bien nacidos.

Uno es el del retropróximo domingo 18, día similar pero de 1938, cuando el presidente Cárdenas emitió el Decreto por el cual se expropiaba el petróleo a las compañías extranjeras que lo explotaban a plena satisfacción, con abuso laboral en lo económico y en lo social, en detrimento de nuestros paisanos y a favor de sus connacionales y sin respetar nuestra legislación vigente.

Lamentablemente eso ya quedó solo en parte del recuerdo, pues a pesar del eufemismo de decir que “ el petróleo sigue siendo nuestro”, con las llamadas “reformas estructurales”, su explotación y comercialización ya pasó a manos extranjeras nuevamente y Pemex, ( esa es la percepción general) está en la competencia con dichas compañías a pesar de ser una compañía desmantelada, es solo el cascarón de lo que fue, por el abuso de gobiernos y líderes sindicales corruptos que lo dejaron en ese lamentable estado, sin posibilidad de competir realmente, teniendo la población que vivir la angustia cotidiana de los aumentos en el precio del combustible, por dejar de existir el subsidio de antaño.

“Mortum est quid non resollam et patalaribus non totem”, como dicen los estudiantes de medicina en la UNAM .

Por otra parte un día como ayer, 21 de Marzo, pero de 1806 nació uno de los verdaderos y auténticos próceres de este país, el ínclito personaje de nuestra historia Patria Don Benito Pablo Juárez García, mejor conocido en el mundo como Benito Juárez, el Benemérito de las Américas, tanto por el Decreto que en 1865 le fue otorgado por el Congreso de los Estados Unidos de Colombia por su defensa de los principios republicanos en contra de los invasores extranjeros, como por el Decreto del Congreso Dominicano de 11 de Mayo de 1867 que lo declaró “Benemérito de la América”, por su acción en la defensa y libertad de su Patria, “ por su constancia en defender la libertad e independencia de México”. No se pretende deificar su figura, solo resaltar el mérito grandioso de una persona quien nació en un entorno totalmente desfavorable, siendo indígena de raza zapoteca, en un país avasallado por el dominio de una potencia europea llena de una desmedida ambición, de crueldad inenarrable, así como pletórica de fanatismo religioso y de un racismo y una discriminación rallantes en la ignominia tanto, que subsisten hasta la fecha.

Díganlo, si no, sus méritos por sus logros extraordinarios en sus estudios ( siendo analfabeta, todavía a los 12 años, se recibió de abogado en su oportunidad); en su carrera judicial ( fue juez y magistrado en los órganos jurisdiccionales de Oaxaca y ministro y presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación), y ya no digamos en su carrera política que lo hizo diputado, gobernador de su estado y presidente de la República, cargo este último que desempeñó con una honradez acrisolada, con un profundo y auténtico nacionalismo y una verdadera visión de estadista, de verdadero político, no como los sedicentes actuales. Sus principales acciones como presidente: “Promulgó la Ley de Nacionalización de los Bienes Eclesiásticos (1859); Lideró la guerra contra la Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867) Mejoró la economía: renegoció la deuda externa, promovió la inversión extranjera, apoyó a las empresas privadas, alentó la minería y redujo los gastos militares; Expandió la educación gratuita, obligatoria y laica por todo el país; Amplió o mejoró los ferrocarriles, carreteras, puertos y telégrafos”, sin perjuicio de las Leyes de Reforma. Honremos pues su memoria. O usted, agradecido lector, ¿Qué opina?

Por: Rodrigo Juárez Ortiz.

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