¿La Laja o Las Lajas?35

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El calendario marcaba el día 10 de enero de 2011 años después de Cristo y el momento era idóneo para desarrollar este trabajo investigativo; desafortunadamente el motivo de la reunión era el fallecimiento y el duelo de mi tía Presciliana García, pero en un rato de insomnio y en medio de los sonidos del silencio surgió un espacio de quietud, afuera de la casa; el círculo se fue anchando y, ante la pregunta expresa, surgieron varias voces que encendió el ánimo y los recuerdos se vinieron en cascada . . . hicimos rueda Nicolás Santiago Gallegos, Fidel Castro Bonifacio, Gelasio Rentería, Arnulfo García (y otros señores camaradas que se fueron sumando a la productiva plática de amistad) y su servidora, de donde la plática fluyó amena, divertida e increíblemente grata e ilustradora, ya verán . . . y aquí se las transmitimos para el regocijo de nuestro hermoso pueblo y de la historia regional costachiquense. Ahí les vamos con Las Lajas, con todas las voces románticas y rítmicas de mi costa.

-¿Cuántos años tenía cuándo llegó aquí y cuántos años tienen viviendo aquí?
-Viviendo aquí, aproximadamente llevo unos sesenta o setenta años, vamos suponiendo.
-¡No…no llega!
-¡Si el barrio tiene cincuenta años! -enfatizaba con gran convicción el aludido – ¡aquí el que puede tener 60 años puede ser Adulfo Guerrero! ¿quién más?
-Discúlpeme…! el primero que llegó aquí fue Goyo Olmedo ¡fue el primero que llegó…o Porfirio Pérez!
– ¡Aaaah! dicen que don Guillo es de los más viejos.
– ¡Nomás nosotros!…usted y yo ¿cuántos años lleva que llegamos, a ver? yo me acuerdo. . .
-¡Como 44 años!
-Eso ahí ta´… ya ves, nomás nosotros ¡eh!…pue´cuando llegué yo llegó el primero eh…llegué… ¡yo me acuerdo!
-¡Exactamente!…
-¡Si nomás yo tengo 43!
-¿Cómo?…¿53?…( *ya no sabía yo ni a quien hacerle caso, ni pa`onde darle…ja ja ja).
-¡No, 43!
– ¿Y don Guillo ya murió?
– ¡Sí!
– ¿Guillo ya murió?
– ¡Guillo ya murió, Adulfo ya murió!
– Yo me vine de 24 . . .
– y orita quedan los puros…
– Y vamos nosotros…la generación dice usté…¡jaaa, ja, ja!
– ¿Cuarenta y qué?
– Cuarenta y tres, cuarenta y cuatro…!
– ¿Del año qué…?
– ¡Del año que llegamo´!. . .
-¡Ajá!…que llegamo´ aquí…
– De mil novecientos a mil novecientos…
– De mil novecientos…? (* y nunca dijo ja, ja, ja)
– Sí porque llevamo´ aquí cuarenta y tres…cuarenta y cuatro año´.
– Yo ya´staba.
– ¿Tú ya´staba´?
– ¡Yo ya´staba´quí!
– ¡Ya´stábamos que chingau!…
– Y cuando nosotro´llegamo´ eran vereditas, no había calles. Eran vereditas…nomás ´onde andaba la gente…eran vereditas…la comisaría era una casita de cartón y era escuela.
– Era terracería.
– ¡Era comisaria y era escuela?
-Sí era escuela y era comisaría…pura terracería había.
-¿No había carretera…?
-¡No, no, cuando llegamos nosotros, ya era nacional!
-Había un camino real.
-¿Cómo, había un camino real…cómo?
-Era la pata´e´la mula que le llamaban.
– ¿Cómo?
-¡La pata e´la mula!
-¡La pata de la mula!
-Pero eso es allá…oye…
-Allá…para allá, pasando esa curva.
-Cuando los zapatistas pue´ andaban, allí andaban mis bisabuelos…no mis papás, acá…
-¡Cristina ta´ preguntando de aquí del barrio, tú!
-¡Sí, pero pue´ que tiene que sepa!
-Ella quiere saber quiénes fueron los fundadores…
-Los primeros…ella quiere saber quiénes fueron los primeros que llegaron.
-Goyo Olmedo, Daniel Guerrero, Adulfo Guerrero y todos esos…
-¡Ah ¿quién fue, no?
-Conoció a Joaquín Guerrero?
-No , no lo conocí…
-El fue sobrino de Adulfo Guerrero.
-Pero ese nomás pasó como “aigresito”.
-Pero hablamos bien de quienes fueron ¿no?
-Adulfo Guerrero fue papá de Sabina Guerrero, Sorfina, mi compadre Vicente, Reyes Guerrero, Gloria…
– Sí, el fue papá de todos esos…
– ¿Pero quiere uste´ empezando no?…
– Ora pue´…que firme la película. (*quiso decir que filmara, ja, ja, ja ).
– Pero vamo´ empezando de donde empezó para vivir el mundo…¡ja, ja, jaaa!
– De nosotros…quien fue el primero…
– El que quiera de nosotros que hable la voz…Gregorio Olmedo.
-¡Sí pue´!
-¡Ese…ese fue el primero!
-Vivía en la lomita…
-Tenía un molino de motor.
-¡No, no era de motor, en ese tiempo no había de motor…era de banda!
-De allí llegó don Adulfo Guerrero y Guillo Pérez, los dos…ahí llegaron…
-¡De ahí se trajeron al guapo que le nombra uste´! (refiriéndose a uno de ellos).
-¿Ah sí?
– Adolfo Pérez.
-Y de ahí empezó a llegar mucha gentita, quizá don Audón, quizá don Audulfo…más despuesito llego don Alfonso García.
– Creu don Alfonso llegó a Playa Ventura.
– ¡Y de Playa Ventura se lo trajeron aquí!
– Yo me doy cuenta pue´…
– Él llegó con los Pérez, allí se alojó…llegó con su esposa, porque andaba…
– ¡Con Guillo Pérez!.
-Cuando yo llegué, Alfonso García acababa de llegar, me aloje con él.
-Yo llegué a Campanilla…y ellos fueron a tr´erme…que´stás haciendo tú aquí solo, vámonos pa´ la Laja.
-¿Ya se llamaba la Laja aquí?
-¡Ya!
-¡Ya,ya!
-¡Ya se llamaba así!
-´taba otro barrio de aquel lau, le decían la Garita.
-¿Y aquí por qué le pondrían la Laja?
-Ahí voy…¿me deja contestar a mí…?
-¡Sí… cómo no!
– Aunque´sté grabando…no hay problema, grábele pues…que salga…
-¡Sí pues!…jajaja
– Hubo una situación…que hicimos una parcela primero, la parcela escolar, hicimos como diez mil pesos y metimos la´scuela primaria al otro año, segundo año…hicimos otro reino más…contamos como unos sesenta siete sacos de mai´…si me entiende?
-Sí!.
-´tonces yo era el secretario del señor Adulfo Guerrero.
-¿Adulfo Guerrero era el presidente…de aquí?
-¡Adulfo Guerrero era el comisariado de aquí!…
– Guillo Pérez era´l presidente!.
-Hicimos la luz, hicimos la`scuela…después así… fuimos metiendo poco a poquito…después en mil novecientos y tanto, Salvador Flores Barreto fue un señor…lo conoce aquí el señor -señalando a uno de ellos- se metió con Efrén García pa´ meter l`agua potable, yo no ´stuve ahí…´tonces Efrén García dice – ¡oye Nicolás! ¿Qué pasó ´mbre? este Salvador se va´ parar el cuello…digo – ¡no chaparro nunca digas eso ´mbre!…hay que ponerse bien como los hombres -.
-¿Ah! sí?…sí?…
-´tonces Salvador dice – padrino, yo ya no´guanto, toy solito, Efrén me deja…-´tonces dije – oiga ¿por qué no me presta tantito l`acha del agua potable? porque ahí va mal, uste´ allí va mal…
-¡Pérame, pérame…hombre! ¡pérame tantito hombre!
-Del agua potable…va mal uste´ allí va mal, va mal…
-¡Espera, pérame…pue´!
-Mire…l´agua potable se principió así: pasó esto; yo fuí segundo comisario de Salvador Flores…
-¡Qué no le gua´ decir yo!
– ¡Pérese!…cuando vino l´avisó que juéramo´ a recibir l´agua…el comisario nos ´taba, porque ya se iba a trabajar, yo también ya me iba, en eso que le dije a la señora, a mi esposa…dame de allí porque si no est´agua se va a la sierra…así que me alcanzó, cuando llegué ya´staban allí los señores inditos mis compañeros…allí pue´…que ya la´gua se la iban a llevar a la sierra, ´tonces dijo el ingeniero – ¿usted quién es? – y contesté – yo soy el segundo comisario! – porque el primero ya no´staba…pero aquí vengo a firmarle que sí l´agua la necesitamos!…le firmo…! dice – ¡oiga! – dice, entonces ya l´agua ya no se la van a llevar a ustedes, porque ya llegó aquí el señor…así fue quel´agua llegó a este lugar de La Laja. ¡Bendito sea dios que estoy vivo para decirlo¡ que así jué. Antonce´ ya despué´ fue´l señor en un comité de construcción del agua…eso si yo se lo aseguro ¡Así jue, así jue la cosa!…¡ajá!
-Ándele así jue, asi jue, exatamente.
-Así jue la cosa pa´ que se entienda…
– Juan Cahua de la Salinas…-¡Pero esa´gua jue gratita…de´se no pusimos nada!
– sí todos…todos…
-Gratitamente. . . ni la presidencia!, fue un regalo que andaba de por sí del gobierno del estado.
– ¿Cómo metieron la luz?
-La luz como dijo él claramente, trabajamo´ esa parcela y de allí sacamo´ muchísimo mái´, que lo compró por decir la finada Iraí´ Rivera, esa los compró todo el mái´; el presidente de las ej´cuelas era el señor Guillo Pérez, ajá…juntamente con un profesor qu´staba aquí Gustavo Domínguez, ajá…antonce´…pero nosotros le´chamos los kilos…no como ahora le digo yo a la gente, queremos todo ya, ya puesto…nosotros sacamos seis carros de piedra…fimos, fimos a pie…los juimos a Atrixco a juntar la grava…despué´ nos fimo´ al paso a pie a juntar la grava…compramo´ arena…compramo´ tabique…
-¡Pa´ hacer la´scuela…pa ´cer la´scuela!
– Compramo´ petatillo…compramos grava, todo pusimo´… aquello´j tiempo´ no son como los de ahora que todo les hacen!…aquello´j tiempo´ el tanto por ciento ponía la comunida´ y el tanto por ciento el gobierno, el gobierno ponía nomás mai´tro y varilla y cemento…era todo lo que ponía…y así´stá la historia, cuando nosotros llegamo´ con este señor (señalándolo)…yo por eso mucho les digo, yo no les quito el don que sean fundadore´j, únicamente que también den por hecho que todo lo que hay lo hicimo´ entre todo´j porque cuando yo llegué su´scuelita era una casita como de cuatro metro´j.
– ¡De ocho…de ocho metroj!
– De cartón…cercada de varitas y era´scuelita…era comisaría…hasta la ve ai´sta la seña…ajá y hasta ya despue´j la hicimos de teja, la comisaría la hicimo´ de tabique.
-¡Discúlpeme… cuando yo llegué hicimo´ una ramadita, ajá sí, sí la verda´! antonces corrieron períodos y hubo otros años más cuando llega a ser comisario el finado, que ahora es finado…ejte…no sé cómo se llamaba pero le diciamo´ Chano Peña…quizá se llamaba Feliciano Peña, ese fue primer comisario de aquí, antonces llegué a hacer más otra vez segundo comisario, como siempre ´taba yo como el zancudo molestando…yo que quería la´j calle´j … que llega aquí el primo político, porque la prima es su mujer – y le digo: – primo Chano Peña, ora si hay que meter una solicitu´ para la´j calle´j, que no´j manden una maquinaria pesada y bendito sea dio, lo logramo´j y de´jde antonce´ se abrieron la´j calle´j, pa abrir las calle´j agarrábamo´j parcela´j pa abrirla´j.
-¿Y todos estaban de acuerdo que se abrieran las calles?
-¡Síiii, ajá, ya todoj tabamos de acuerdo.
– Ajá, noma´j que la´j gente no respetaban.
– No pue´, la´j calle´j ya staban, ya staban trazadas, noma´j que no respetaban y se ponían … tenían un arbolito y no limpiaban…
-E´jte señor que´jta aquí, se llevó un surco de tamarindo como de unos cuatro, cinco palos, Sirenio igual…allá también el señor Isidro se le llevó un surco de tamarindo.
-¡Oigan…orden…pero no me han dicho lo que les pregunté! ¿Por qué se llama aquí La Laja? jajaja
-¿Qué no le han dicho?…eso es ya otra persona…yo iba a decir pero antonces se metió aquí el señor.
-Mira des´o no vamo´j a saber porque cuando nosotros llegamo´ aquí ya era La Laja. ¡Ja, ja, ja!
-Ahí no sé si él o alguien sepa aquí porqué…
-¡Yo si le sé contestar!
-¡A ver!
-Si él no se acuerda o quién sabe, pero yo si sé.
-¡A ver pues!
-Cuando se andaba metiendo la luz, los postes de la luz, treinta postes…eran treinta mil pesos…treinta millones eran antes…don Guillo Pérez, orita se murió, el señor ya murió, hermano de Alfonso Pérez, todavía vive el señor…
-¡Sí!
-En la´scuela que ´ta acá…hay uno como cerrito la escuela que s´tá acá
-Sí!
– Dice el sargento Martínez, ya murió el señor…dice, a ver don Porfirio dígame uste´ como, por qué le pusieron la laj´a aquí…y le contesta don Guillo, hombre mu´ listo, físico, yo´stoy mocho para hablar…
-¡A poco! ¿estudiado? ¿estaba estudiado?
(muchas voces) -¡No! ¡no! ¡no! ¡Que´studiado! ¡no! ¡nada! ¡no sabía ni firmar! ¡nada, nada! pero hablaba muy bien, listo de más, ese hombre traía cerebro y te hablaba del año de mil noventa y tanto, muy listo y nunca andaba mal vestido…¡no que iba a tr´er él estas guayaberas (señalándose la suya) no´mbre! ¡el traiba unas guayaberas demasiado finísimas, muy finas! dicen que las traiba de Japón, o a la mejor de Yucatán porque allá las hacen…tonces, a ver, quiero preguntarles aquí a ustedes, de preferencia ustedes señores, porque se le puso aquí Las Lajas… mi sargento Martínez, para que lo sepa usted muy bien, porque se le puso aquí así, mire…ese cerrito que´sta allá, ese cerrito…Las Lajas…ahí hay mucha alajita mucha alajita así…vas y pepena´j mucha, mucha alajita, mucha tablilla, tablilla, piedritas tablilla…¡aaah! y por eso se llama Las Lajas…así se llama Las Lajas, nomás que ora lo´stán agarrando La Laja, es ¡Las Lajas!…así se lo puso Guillo Pérez…nomás que así lo agarran los carreros “La Laja…”
-¡No sí, así es!…
-Pues yo pienso…o pensaba muchas veces pensaba que quizá copiaron lo de Acapulco no ves ques´ta La Laja y s´tá La Garita. No ves que aquí s´tá La Laja, allá mas adelantito le decíamos La Garita.
-¿No se encontraría don Guillo un cofrecito de oro?
-A la mejor, a la mejor…
-Por eso mi sargento Martínez, es “Las Lajas”.
-¿Y quién es ese sargento Martínez?
-Ya murió.
-¡No, no, vive, vive! nomás que´stá ora por allá, por Ayutla…
-¡Es un guacho que nos vino a regañar!…¡ja, ja, ja!
-Nos vino a regañar, nos vino a regañar…!
-¿Por qué los vino a regañar?
-Andábamos metiendo la luz, nosotros, según la cooperación de las parcelas…todos unidos…entre todos…esta generación de ´ora no sirve…
-A ver muchachos…!
-Nosotros antes aquí entre todos…
-Si compa…tantito!, quiero hacerles una pregunta, aquí me llamó el señor Porfirio Pérez…porque no siguen cooperando como hemos cooperado señores…esta luz no me la gua llevar yo, es para ustedes, para que al rato pongan una televisión, un refrigerador…algo así…cooperen pendejos…no se hagan pendejos…
-¿Así les dijo?
-Sí, así nos decía, era militar, los mandaban los guachos…
-¿Y quién lo mandaba, el gobierno o quién?
-Lo mandaban los guanchos, antes, pue´ antes oiga no ve que nos´tabamos sujetados al mandato, antes tenían el mandato ellos pue´…tenían el mandato en sus mano´j.
-¿Antonces no van cooperar?….y todos – ¡siiiiiiiii!- así me gusta cabrones, ¿van a cooperar? -¡siiiii!- todos decíamos…órale pues cabrones, cooperen, no van a dar fajina. -¡síiiiiii!- ¡Ja, ja, ja1
-¿Y la fajina cuál era?
(voces varias) -La parcela, chaponar entre todos, y órale, a trabajar, era como un día de trabajo.
-¡Sí, sí!
-Mira sargento, disculpe…yo le voy a dar mi punto…- y dice – ¡Siéntese siéntese! ¡Ja, ja, ja!
-´staban de a mil pesos y bía dau setecientos, ¡siéntese…pues! ¡voa hablar, que no? ¡siéntese, siéntese! no quiero nada.- Me callaba….trabajen pendejos, esto no es para mí, es `para ustedes. ¡Trabajen pendejos cabrones!
-Sí….ese sargento fue chingón.
-¡Pero a ustedes les gustaba! Por qué sentían que de esa forma los unían? los obligaban ¿o no?
-Nos gustaba que había ley…!
-¡Ve Cristina, la luz, las escuelas…l´agua fue regalada y allí pusimos nosotro´ la mano de obra, nomás en l´agua quien se paró al frente ¿a ver si le saben contestar?
-Pues sí! laboró usted con el pueblo como presidente, con el comité del agua. O era comisario…? el licenciado Rubén Figueroa Alcocer…me presentó ante este público…yo hablé…me presento a uste´ como comisario municipal.
-¿Mero a Rubén Figueroa?
-Bueno si, le´stoy diciendo en su cara…pero no a usted pue´, a él…¡ja, ja, ja!
-¡Sí pues allá! Ja, ja, ja.
– ja ja ja ja ja
-Ya tenemos el tanque del agua potable y tenemos el pozo artesano, ya tenemos la red toda enterrada, ¿´orita solamente que me falta, licenciado Rubén Figueroa? la bomba y quiero que me la regale por favor, me la da personalmente a mí o désela al presidente Arturo Bibiano Guerrero Cortez!. Era mi comadre la mujer de Antonio Guerrero, compadrito así nos decíamos, el presidente era el doctor Arturo Bibiano.
– ah! No tiene mucho entonces…
-Doce años o algo así.
– Antonces le digo, me da el cheque personalmente a mí o si tiene desconfianza déselo a Arturo Bibiano, mi amigo. No me lo dio a mí pero si a Arturo Bibiano…vino a tr´erme a la casa, Nico te va a llegar el cheque, pero te vas a ir al Chilpancingo a tr´erlo al Palapa.
-¿Y a cambiarlo?
-De cambiarlo no lo cambié, ve Cristina no´stuve en el acabo de novena de mi mamá, porque fui a tr´er el cheque, les dije – hermanos no puedo `star aquí me van dar ese cheque, hoy me lo dan -…¡Vete “Nito” vete! y me abrazaron, y fui…y luego me vine, llegué aquí como a las 11 de la noche, al otro día ahí tenemos un riel ya y ¡pam, pam, pam!…porque ya me andaban calumniando a mi pue´ Eusebio Olmedo Pére´j…Chebo…ya me andaban calumniando…
– ¿Sí?
– ¡Mi compadre se chingó el dinero!¡Ya mi compadre se chingó el dinero!
– Es que dos gatos en un costal no caben…por lo mismo…pura de´j confianza…como ya de ello´j mismo se tienen…como yo soy . . .!
-¡Claro! ¡hablando…síi!
-¡Deje que yo hable! ¡Aquí mi compa, en una cooperación del agua…se quedó con un poco…se quedó . . .
-¡Deja que hable él!
-Noo!, yo soy claro, por eso la de´jconfianza surgió entre la gente…
-Ora quiero que me platiquen como eran antes las bodas…
-Al prencipio cuando yo llegué de Huehuetán, como me había casau por el cura, al llegar aquí como en aquellos tiempos no había grupos, se casaban con…antonces ire o aquí al llegar me bu´jqué un tocadijcos de un mentau ejte…oye compa de ejte…de su pariente Beto Santiago, de aquí de La Garita, yo bujqué el tocadijco aquí porque no había grupo, puro tocadijcos, así era…fue mi padrino Adulfo Guerrero…de velación.
-¡Yo también me casé con tocadijcos!
-¡Yo con música con motor de banda! Ja, ja, ja.

¡Ayyy ayyyyyyy, ayyyyyyy corazón! ustedes juzguen lo que haya que juzgar y valoren y agradezcan lo que haya que valorar y agradecer. Pero recuerden como dice el dicho: “Hijos agradecidos, hijos de padres bien nacidos”. Esta entrevista fue pura miel en penca y ahí quedará por los siglos de los siglos, para saber el origen y el desarrollo de ¿La Laja? ¡nooooooo, noooooo, nooooo! . . . sino de ¡Las Lajas! para orgullo nuestro.

Por: Cristina García Florentino.

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