De Frente. El dilema del PRD en Guerrero

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Por: Miguel Ángel Mata Mata

 

Andrés Manuel López Obrador le llamó güerito de color distinto al del pueblo a Ricardo Anaya. Éste insinuó que la piel de José Antonio Meade parecía como el queso de puerco. El dirigente nacional del PRI llamó prietos a los priístas que se van a MORENA.

En los dos primeros casos nada pasó. Todos siguieron como si nada, en la busca del voto de treinta, de ciento veinte millones de mexicanos, que históricamente no participan en el circo electoral mexicano.

En el tercer caso la cosa fue distinta. Desconocidos arremetieron con memes, descalificaciones, insultos y ofensas en contra de Enrique Ochoa, a quien acusaron de racista.

¿Llamar güerito color ajeno al pueblo no es racismo? ¿Decir que tiene la piel como queso de puerco no es racismo?

La única explicación lógica al tratamiento distinto, a la misma actitud asumida por las tres coaliciones y que denota racismo, es la intolerancia de uno de los equipos electorales.

— Tal vez se deba, me ha dicho un amigo, a la ingestión de una droga llamada Amlodipina.  ¡Cuidado al ingerirla! Acelera la intolerancia.

Algo similar pasa en Guerrero. Sobre todo, entre las coaliciones encabezadas por PRD y MORENA. Sus seguidores han asumido actitudes que les aleja de la objetividad y denota que la intolerancia podría estirarse a grado de provocar un conflicto interpartidista.

Por ejemplo:

  1. En los años 2006 y 2012 la elección federal en Guerrero fue ganada por el PRD con Andrés Manuel López Obrador como candidato. Para la elección de julio de éste año, MORENA lleva al mismo AMLO como candidato, pero el PRD lleva al panista Ricardo Anaya. Los intolerantes dirán que es el peje quien tiene los votos y los perredistas que ellos tienen el voto duro. Es evidente que el voto de quienes se dicen de izquierda se partirá en dos ¿Quién será el beneficiado?
  2. Los priístas ya definieron quiénes son sus candidatos al Senado de la República: Manuel Añorve Baños y Gaby Bernal. PRD lleva a Beatriz Mojica y MORENA a Félix Salgado.  En el PRD existe el riesgo real de ruptura y la salida de su sector campesino, CODUC, pues a Sebastián de la Rosa le han fallado y MORENA no acaba de convencerse que María de Jesús Cisneros es buena aspirante al Senado.  ¿Quién es el beneficiario con ésto?
  3. Los priístas, a regañadientes, han aceptado repartir a los partidos Verde y de Nueva Alianza, dos, de nueve distritos federales. Perredistas y morenistas aún no se ponen de acuerdo en los nombres de quiénes serán sus candidatos a diputados federales. Han dado muestras de intolerancia para con los partidos que se han coaligado. Quieren todo para ellos. ¿A quién beneficia ésto?
  4. En el caso de Acapulco, los priístas ya tienen candidato: Ricardo Taja. MORENA a Adela Román ¿y el PRD? En un pleito que se ha tensado pareciera una guerra de vetos: Luis Walton, del MC, ha vetado la reelección de Evodio Velázquez, éste quiere vetar a Ricardo Mejía y respaldar a David Jiménez Rumbo; la CODUC amenaza con ruptura, a menos que Ilich Lozano sea el candidato; Víctor Aguirre sigue con una campaña de esas, efectivas pero que no se ven, mientras un grupo de priístas, encabezados por el ex candidato priísta a alcalde, Marco Antonio Terán Porcayo, se han colado, como caballos de Troya, para descomponer el proceso perredista. ¿A quién beneficia ésto?
  5. Las candidaturas a diputados locales y presidentes municipales han sido definidas por la coalición del PRI. No es así con las otras coaliciones. En el PRD aparece otra vez el riesgo de ruptura pues la corriente Nueva Mayoría arrebató la candidatura de Zihuatanejo a Sebastián de la Rosa, quien en represalia ya ha colocado candidatos en algunos municipios y distritos locales, pero por otros partidos. De los morenistas, poco se sabe pues están a la espera que el dedo divino de Andrés Manuel elija democráticamente a sus candidatos a diputados locales.
  6. La tensión en el PRD se ha convertido en una real amenaza de ruptura lo que lleva a la posibilidad de que, en Acapulco, además de Rubén Figueroa por el PANAL y Taja por el PRI, aparezcan más candidatos.

Según las encuestas, y los intolerantes, Andrés Manuel López Obrador ya ganó. Esa afirmación sería correcta en la época del partido hegemónico, cuando, por ejemplo, el echeverriato impuso a José López Portillo, como candidato único a la Presidencia de la República.

Hoy es distinto. Quienes así piensan, olvidan que Los mexicanos no votan, a menos que sus partidos los saquen de la comodidad de sus hogares y los lleven a la urna.

Recordemos: de los 120 millones de mexicanos, la mitad están registrados en el Instituto Electoral y tienen derecho a votar.  De esos sesenta millones, la mitad son quienes han participado, históricamente, en las elecciones federales, o sea treinta millones. Esos treinta entre las tres coaliciones, sin contar a los independientes, daría, hipotéticamente, diez millones a cada uno. Pero…

De manera inédita, en México, en la actualidad es imposible hacer un pronóstico. Eso será posible cuando las coaliciones respectivas compongan sus tensiones.

No olvidemos que ésta es una elección concurrente; lo que pase en alcaldías, distritos locales, federales, senadores y gobernadores, modificará el resultado final de la elección presidencial.

Por eso es que hoy es imposible saber quién ganará la elección…

A menos que se consuma Amlopidina.

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