Sepultan al padre Iván, en su tierra natal 

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Edgar de Jesús/API
Reportero
 
Tecpan de Galeana, Gro. 07 de Febrero del 2018.(Síntesis de Guerrero).- Feligreses, amigos y familiares del sacerdote Iván Añorve Jaimes, lo acompañaron hasta su última morada en el camposanto de la localidad San Luis la Loma, ubicado a 20 minutos de la cabecera municipal de Tecpan de Galeana, en la región Costa Grande.
Las exequias fueron realizadas por los sacerdotes de la región eclesiástica de Tecpan de Galeana,  en la parroquia de San Luis el Rey de Francia.
Desde muy temprana hora, alumnos de los centros escolares así como pobladores se dieron cita, a visitar el féretro del sacerdote Iván, como le conocían desde su infancia.
Ahí, una a una fueron llegando las coronas de flores que llevaban las personas más allegadas a la iglesia católica, y al padre. Alrededor de las 08:00 horas, ocho de los padres encabezaron la celebración de la misa de cuerpo presente.
Después de las plegarias y oraciones, se abrió una de las ventanas del ataúd para que los fieles y seguidores que conocían al padre Iván, se despidieran de él.
La gente se acercó a la caja de los restos, ofrecía unas palabras, se persignaban y regresaban a su banca, con semblante decaído.
Luego de la homilía, iniciaron el último peregrinar hasta el panteón municipal, donde muchas de las mujeres que conocían al sacerdote, soltaron un sinfín de lágrimas.
Con el rostro desencajado, los pañuelos manchados de rimel entre sus manos, y algunos globos blancos, decenas de mujeres lamentaron el crimen, mientras los hombres aguantaban las ganas de llorar.
En el ataúd fue colocada la fotografía del cantautor de la palabra de Dios.
Los familiares y sacerdotes de diferentes parroquias brindaron unas palabras de despedida para Añorve Jaimes. Pasaron lista y coreó la multitud: “padre Iván, Jesús Vive”.
En el sepulcro los familiares rociaron el agua bendita a la caja entre la tierra, donde descansarán los restos acompañados de su abuelo.
Su tía y madre de crianza, dijo: “hijo ya te vas y ahora vas a estar al lado de tu abuelo”. Enseguida soltó el llanto y rocío con agua bendita al féretro, utilizando una rosa.
Con el minuto de silencio se enmudeció el pueblo, calló la banda de música de viento y acto seguido, los aplausos, porras y más llanto.
Pedro Jorge Añorve, padre del sacerdote y su madre, Maricruz Jaimes, agotados por el dolor, prefirieron no hablar sobre la vida del sacerdote Iván. (Agencia Periodística de Investigación) 

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