¡México, ¿Creo en Ti?!

sintesis de guerrero
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Enrique Peña Nieto
Presidente de México

Luis María Aguilar
Presidente de la Suprema Corte de Justicia

Héctor Astudillo Flores
Gobernador del estado de Guerrero.

Alberto López Celis
Presidente del Tribunal Superior de Justicia de México

¿Qué nos ha pasado como Nación?
El Estado Mexicano no cumple con su elemental obligación de brindar seguridad personal, jurídica y material a sus gobernados. La impunidad, en la que nuestro país es campeón en América Latina y número cuarto en el plano mundial, pone en tela de duda las buenas intenciones que ustedes juraron ante la Constitución de México y Guerrero.
Los mexicanos estamos abandonados a nuestra suerte, a merced de criminales que pasean armados por las calles, y en muchas veces resguardados por elementos de los cuerpos de seguridad pública, mientras a nosotros, los gobernados, se nos detecta de inmediato, se nos criminaliza y se nos aplica la ley, con todo su peso, cuando nos atrevemos a portar un arma para salvar lo mas sagrado que Dios nos ha dado: La vida.
La creciente ola de violencia deja sin hijos a miles de familias y ante el reclamo de seguridad recibimos explicaciones legales, jurídicas y estadísticas que a nadie han logrado convencer ni ha devuelto a la vida a nuestros seres queridos.
La vorágine criminal da certeza al poema de Ricardo López Méndez:
México, creo en ti,
Como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
Y sin embargo, ríes demasiado,
A caso porque sabes que la risa
Es la envoltura de un dolor callado.
Esa es nuestra tierra. La que huele a tragedia. La que huele a sangre. La que huele a pólvora. La que huele a impunidad. ¿La que ríe? ¿La que calla?
La tarde del cinco de enero, en la calle Andrea Noria, de la colonia Costa Azul, de Acapulco, Guerrero, fue asesinada nuestra compañera periodista Pamika Montero. Tal vez su nombre no les diga nada a ustedes. Los nombres comunes no llegan hasta allá arriba.
Les diremos. – Ella fue, como se dice en las redes, una YouTube’r, o bloguera, que transmitía programas de sátira política a través de su página personal de Facebook, en donde criticaba los excesos de políticos domésticos que gustan de enriquecerse de manera ofensiva a costillas del erario.
Era particularmente crítica con quienes, al arribar a un cargo público, se rodean de autos blindados y guardias personales, armados hasta los dientes, también con cargo al erario.
A causa de esas críticas fue amenazada en supuestas narcomantas en donde le acusaron de pertenecer a grupos criminales. Ella se defendió y desmintió. En todos sus programas jamás publicó nota alguna de ejecuciones, muertos o grupos de criminales. Sus críticas eran directamente a políticos corruptos y cínicos que exhiben ante la sociedad lo que nos roban en nuestras propias narices.
En Acapulco es común que cierto tipo de políticos confundan el servicio público con poder público. Nada que ver uno con otro. De esa condición, cruzan la línea y su actuación personal es muy parecida al modus operandi de los verdaderos grupos criminales. Se mimetizan.
Todos los días somos testigos del actuar de éstos singulares personajes que viajan, por nuestra avenida costera Miguel Alemán, resguardados por convoyes de dos, tres, cuatro o hasta seis vehículos y decenas de guardias armados hasta los dientes.
¡Ni el presidente de México! ¡NI el gobernador de Guerrero! ¡Ni el Presidente de la Suprema Corte de Justicia! ¡Ni el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero! ¡Ni Obama!

Presidente. Gobernador. Magistrados. Ofrecemos una disculpa por no anteponer a sus nombres los títulos nobiliarios como Lic. Doc. o Señor. Quisiéramos devolverlos para que ustedes recuperen el prestigio que les permitió llegar al lugar que hoy ocupan en el servicio público. En verdad queremos hacerlo. Permítanlo.
El asesinato de nuestra querida amiga ocurrió frente a su esposo. En una calle que hace esquina con la Costera Miguel Alemán y a escasas decenas de metros donde hay decenas de policías ministeriales, estatales, preventivos y militares y cámaras de vigilancia. ¿Nadie vio nada?
De manera firme les exigimos hagan valer el principio del Estado: dar seguridad jurídica y material a sus gobernados.
Nos hemos quedado, por ello, con la primera estrofa de ese bello poema llamado México Creo en Ti. Queremos declamarlo otra vez con fuerza y vigor. Con amor y pasión.
Pero… eso depende de ustedes.
Hagan que volvamos a creer en México.
Investiguen, detengan, apliquen la justicia y, señor Luis María Aguilar, por favor, que los jueces no liberen luego a los criminales.

El credo
De: Ricardo López Méndez

México, creo en ti,
Como en el vértice de un juramento.
Tú hueles a tragedia, tierra mía,
Y sin embargo, ríes demasiado,
A caso porque sabes que la risa
Es la envoltura de un dolor callado.

México, creo en ti,
Sin que te represente en una forma
Porque te llevo dentro, sin que sepa
Lo que tú eres en mí; pero presiento
Que mucho te pareces a mi alma
Que sé que existe pero no la veo.

México, creo en ti,
En el vuelo sutil de tus canciones
Que nacen porque sí, en la plegaria
Que yo aprendí para llamarte Patria,
Algo que es mío en mí como tu sombra
Que se tiende con vida sobre el mapa.

México, creo en ti,
En forma tal, que tienes de mi amada
La promesa y el beso que son míos.
Sin que sepa por qué se me entregaron;
No sé si por ser bueno o por ser malo,
O porque del perdón nazca el milagro.

México, creo en ti,
Sin preocuparme el oro de tu entraña;
Es bastante la vida de tu barro
Que refresca lo claro de las aguas,
En el jarro que llora por los poros,
La opresión de la carne de tu raza.

México, creo en ti,
Porque creyendo te me vuelves ansia
Y castidad y celo y esperanza.
Si yo conozco el cielo es por tu cielo,
Si conozco el dolor es por tus lágrimas
Que están en mí aprendiendo a ser lloradas.

México, creo en ti,
En tus cosechas de milagrería
Que sólo son deseo en las palabras.
Te contagias de auroras que te cantas.
¡Y todo el bosque se te vuelve carne!
¡Y todo el hombre se te vuelve selva!

México, creo en ti,
Porque escribes tu nombre con la X
Que algo tiene de cruz y de calvario:
Porque el águila brava de tu escudo
Se divierte jugando a los «volados:
Con la vida y, a veces, con la muerte.

México, creo en ti,
Como creo en los clavos que te sangran:
En las espinas que hay en tu corona,
Y en el mar que te aprieta la cintura
Para que tomes en la forma humana
Hechura de sirena en las espumas.

México, creo en ti,
Porque si no creyera que eres mío
El propio corazón me lo gritara,
Y te arrebataría con mis brazos
A todo intento de volverte ajeno,
¡Sintiendo que a mí mismo me salvaba!

México, creo en ti,
Porque eres el alto de mi marcha
Y el punto de partida de mi impulso
¡Mi credo, Patria, tiene que ser tuyo,
Como la voz que salva
Y como el ancla…!

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