O tal vez debió titularse esta entrega como paradoja.
La idea, en todo caso se vierte en ambos términos.
El asunto es que los medios nos informan de dos casos que en la opinión del suscrito, merecen ser comentados: en el primero de ellos nos enteramos que un militar en retiro, de 93 años de edad, poblano y procedente de esa ciudad magnífica, que es Puebla, está haciendo una gira, motu proprio, por toda la república, con una pancarta en ristre, invitando, exhortando a la gente a no tirar basura en la calle.
Su pancarta dice, textualmente: “ No tirar basura en la calle bastará, para que nuestra ciudad esté limpia. Al niño enseñarle a ser limpio. El que es limpio no ensucia. Mayo 18 – 08 El viejo trotamundos. Soy y vengo de Puebla recorriendo el país”.
Comentó, en este puerto, que viene recorriendo toda la república, haciendo conciencia de que no se debe tirar basura en la calle, habida cuenta de que “además de los problemas de salud que origina, ante el universo causamos mal aspecto”. Este personaje recorre las capitales de le república y luego se va a los municipios que acusan este problema. Aquí recorrió a pie varias colonias en aras de su cruzada.
Tal vez para algunos débiles mentales el personaje pudiera ser tachado de iluso, sin embargo, su cruzada en aras de crear conciencia en la población para no tirar basura en la calle, nos parece digna de encomio y de copia, toda vez que los grandes problemas de inundaciones cuando las lluvias nos asolan, las alcantarillas no funcionan porque están azolvadas con las toneladas de basura que arrojan los “puercos” a las calles, sin perjuicio de lo inútil que resulta contratar a legiones de barrenderos, cuando detrás de ellos están los “puercos” arrojando sus desechos en la vía pública, amén de las infecciones y pestilencias que produce su putrefacción, entre otras linduras.
Por otro lado nos informan que el obispo de la diócesis de Chilpancingo-Chilapa “llamó a las autoridades federales y estatales, que den una tregua a la destrucción de enervantes en la zona de la Sierra, porque están generando una inestabilidad y descontento social, “ la gente de eso vive y la están dejando sin comer”, comentó.
Apunta la nota que él dijo que las autoridades estatales y federales, así como el ejército han estado destruyendo la amapola, sin ofrecer una alternativa de subsistencia para miles de familias que viven en los pueblos de la Sierra, lo cual genera situación de crisis, además de alborotar la violencia, “pues los grupos que controlan el tráfico de la goma de opio están peleando por el poco producto que hay”.
También dijo que “ No sé si se vaya a erradicar eso, pero digo que mientras no le den otra opción a la gente, la gente de eso vive, mientras no se les dé otra opción, no estoy de acuerdo”.
De tales declaraciones se pueden tener varias conjeturas, v.gr.: que el ejército y las fuerzas estatales y federales sí están haciendo su trabajo, el que les ha sido encomendado; que quienes cultivan la amapola están siendo disminuidos en sus cosechas y en el tráfico de ello; que no se ofrecen alternativas para “ miles de familias” que viven en los pueblos de la Sierra, lo cual es muy indiciario del fracaso que significan los múltiples programas gubernamentales para su reivindicación. Lo cual sí es muy lamentable y debe corregirse.
Ergo, un militar que fue entrenado para la guerra, lo que incluye matar, en su caso, está haciendo labor social educando a la gente a no tirar basura en las calles para beneficio de la salud colectiva y un jerarca eclesiástico, entrenado para difundir los principios de su religión, diciendo que se dé una tregua a los que cultivan amapola ( que está prohibido), porque quienes lo hacen, de eso viven.
O sea que se siga permitiendo el delinquir, sin considerar las consecuencias del tráfico y destrucción que implica el consumo de las drogas en las víctimas y en sus familias, ni las muertes violentas y crueles que provocan, entre otras. ¡ Me doy ! O usted, consciente lector, ¿Qué opina?
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