Heroína del Sur. Nace el 7 de diciembre de 1858 en la hacienda de Tlapehualapa, municipio de Zitlala. Allí muere asesinada el 27 de octubre de 1924. Su nombre completo fue María Ambrosia Concepción Eucaria Apreza García. Fueron sus padres Vicente Apreza y María Hermenegilda García, quienes le dieron atenciones y comodidades que sólo disfruta el hijo único. Al mismo tiempo, recibía la educación que se acostumbraba proporcionar a una niña; tenía libertad para romper la tradición y participar en juegos que entonces eran privativos de niños.
Crece, por un lado, apegada a la iglesia y a la religión católica, como dictan los cánones de la época. Por el otro, su carácter recio, dominante y emprendedor, su fuerte aspecto físico, hacen vislumbrar a la futura “Generala” que será durante la Revolución maderista.
El trabajo diligente y su don de mando la convierten en una de las hacendadas más ricas y más jóvenes de la región. En Tlapehualapa se dice que llegaron a trabajar cien peones, sin contar con la servidumbre, y los que se ocupaban en casas y haciendas, como la de Chilapa y la propia Zitlala.
Producía caña de azúcar, mascabado y panocha. El rendimiento era suficiente para que la dueña atesorara riquezas y, al mismo tiempo, proporcionara comodidades y buen nivel de vida a los trabajadores. A diferencia de los hacendados del norte de la República y del propio sur, “la señorita Eucaria”, como se le llamaba en sus propiedades, contribuía en obras de beneficio social.
Patrocina el inicio de las obras de agua entubada en Chilapa. Manda construir una casa-cuna y escuelas. Es espléndida con el clero. Algunos afirman que su fortuna la heredó a un sacerdote del lugar.
En Chilapa era la máxima autoridad. Su residencia la construyó en una gran extensión de terreno. Después donó partes para la catedral del lugar. Hay un subterráneo que va de su casa a la iglesia de San Antonio, usado como entrada y salida durante la Revolución; el hecho se prestó para tejer leyendas en torno suyo.
Los chilapeños viejos recuerdan que hubo una temporada en que se le asociaba con la Llorona, personaje célebre de la época de la Colonia. Se decía que la señorita Eucaria, apenas las sombras de la noche inundaban el pueblo, andaba por lo que fueron sus propiedades gritando sus pecados en este mundo.
Sus viajes a Roma, concretamente al Vaticano, permitían a la gente crear historias singulares acerca de ella.
Cuando los vientos de la Revolución llegaron a Guerrero forma grupos en contra de la dictadura porfirista. En 1911 se une al movimiento maderista y pugna, en Guerrero, por la abolición de la reelección presidencial.
Los dotes de mando y su experiencia en organizar la hacen sobresalir en el movimiento armado; llega a tener el grado de generala. Su casa, en Zitlala, en la calle de San Francisco, y la entrada al lugar que hoy pertenece al ayuntamiento, sirve de cuartel a los grupos simpatizantes del maderismo.
El poder económico y la adhesión a la causa revolucionaria le trajeron innumerables antipatías y enemigos gratuitos. Los hacendados veían con malos ojos que ella tratara como seres humanos a los peones y se preocupara por su educación y el sano crecimiento; empezaron a buscar formas de eliminarla.
En 1897, el gobernador Antonio Mercenario anunció su intención de reelección para gobernar durante otro periodo el histórico estado de Guerrero. Fue momento para el amanecer de otra generación de políticos, fueron los jóvenes de la clase media quienes alzaron la mano: Lic. Rafael del Castillo Calderón, Dr. Eusebio Santa María Almonte, Profr. Manuel Garduño, Profr. Salustio Carrasco Núñez, Alejandro Castañón, Profr. Genaro Ramírez y el Ing. Elías Ramírez, llamándose así mismos “el círculo de Cuautla ”.
Tras varios intentos de participar en la vida política del estado (1897, 1900) y finalmente, el 08 de abril y publicado en Atoyac el 21 del mismo mes en 1901 se proclama el plan político del movimiento revolucionario, redactado en Mochitlán donde se hace el llamado a las armas, de inmediato llegan las fuerzas militares locales y el movimiento político dejó de serlo para convertirse en el primer movimiento militar del siglo XX.
Las montañas de la mítica Mochitlán fueron testigos de la gran masacre que hizo el coronel Victoriano Huerta “el chacal” en esta tierra histórica .
La mayoría de los cabecillas pudieron escapar antes de la gran masacre, Eucaria Apreza ayuda al terrateniente Anselmo Bello a salir del estado con apoyo del Lic. Silvano Saavedra y la Sra. Margarita Viguri. Eucaria Apreza becó los estudios de Genaro Ramírez en la ciudad de México, por medio de éste, la terrateniente financió también la mayor parte de la campaña de del Castillo Calderón.
En 1910, Eucaria Apreza también apoyó a los grupos maderistas, tanto de la región como fuera de ella. Este personaje chilapense también no solo tiene aportaciones a los movimientos armados, sino también aportaciones sociales, humanas, religiosas y culturales, de las cuales se desconoce esta faceta de su agitada vida.
En la vida secular de Chilapa, becó a 4 sacerdotes: Don José María Romero (1885), Don José Dolores Sánchez (1887), Don Vicente Cervantes (1899) y Don Benito Moreno (1906), todos ellos fueron párrocos y vicarios de la parroquia de El Sagrario en Chilapa. Hay también registros de seminaristas que fueron apoyados por esta terrateniente, aunque no concluyeron sus estudios religiosos por diversas índoles .
El 14 de abril de 1907, a las once y cincuenta y cinco minutos de la noche, ocurrió un fuerte terremoto en la mayor parte de nuestro país. En Chilapa se cayó la catedral y el tempo de san Francisco, así también como el templo de san José. Eucaria Apreza fue una de las mayores aportadoras que apoyaron la reconstrucción de dichos templos religiosos. Para catedral donó $8,000.00; 106 jornales con sus peones, arrendatarios y medieros .
Pese a que su padre, Vicente Apreza, no tenía muy buenas relaciones con la santa mitra. En 1903 Eucaria Apreza comenzó los trabajos de introducción del agua potable a Chilapa desde el manantial “El paraíso”. El 14 de abril de 1904 el agua potable llegó a “el montón”, cerca de la ciudad y llegó el 22 del mismo mes y año en la casona materna . Fueron 25 personas las primeras que fueron beneficiadas debido a que al principio se cobró a 75 centavos el pago mensual, al final del año fueron 50 los beneficiados. Fue hasta 1914 cuando el pago redujo a 60 centavos debido a la revolución.
El 17 de marzo de 1911, en riesgo de perder sus propiedades, junto con el profesor Amado Rodríguez Espinosa, darían la espalda al régimen Porfirista, e iniciarían el movimiento a favor de Francisco I. Madero en la población de Chilapa.
Recordando que estos personajes formaban parte de las familias que controlaban las actividades más importantes del municipio como la agricultura y el comercio, apoyadas por la iglesia católica.
Pero sería hasta la llegada de las tropas de Emiliano Zapata en 1914, cuando la población indígena se identificaría con el movimiento y la región entraría totalmente a la revolución.
Culpando a Eucaria Apreza de cacique y terrateniente, a quien las familias privilegiadas consideran actualmente como una «heroina» de Chilapa.
Lo que desataría una persecución por parte de los Zapatistas en contra de Apreza.
A su arribo a Chilapa los zapatistas fueron denostados con adjetivos como; «indios», «patarajadas», «salvajes», «demonios», todo esto por parte de las familias ricas de la región.
En 1914 huyó a la Ciudad de México, después de que Emiliano Zapata ordenó el embargo de sus tierras de la Hacienda de Tlapehualpa, una casa en Chilapa y la Hacienda de Tenanzintitlán, que fueron entregadas a los campesinos de la región.
En el México posrevolucionario, realizo un viaje a Roma, Italia. A su regreso a Chilapa intento recuperar parte de sus propiedades, pero el 27 de octubre de 1924 fue asesinada por campesinos.
Actualmente la principal avenida de la ciudad lleva su nombre, lo que provoco que comunidades indígenas de la región mostraran su molestia, al darle reconocimiento a una «cacique» que solo defendió sus propios intereses y se enriqueció a costa de los campesinos.
Juan Sánchez Andraca, en su libro Zitlala, en la entrevista que hace al señor Jesús Abarca, antiguo peón de doña Eucaria en la hacienda de Tlapehualapa, afirma que ella, al realizar un viaje a Roma, temiendo que algo pudiera sucederle, dejó testamento y tres depósitos de dinero a favor de un cura de apellido Nava. Al regresar, la ambición se apoderó del párroco y la mandó asesinar para quedarse con todo. Los hermanos Alejo y Antonio Nava obedecieron órdenes del sacerdote. Después de la muerte de doña Eucaria nadie volvió a saber de él ni del dinero.
El 25 de octubre de 1924, al retornar de Roma, recorre Tlapehualapa.
Dos días después llegó Lino Alejo con otros a tratarle un asunto. Se disgustaron. Hubo gritos. Eucaria Apreza no quiso seguir atendiéndolos en lo que querían. Lino Alejo regresó; en el camino se encontró a su hermano Antonio con otros hombres armados.
Eucaria salió y ellos trataron de lazarla para arrastrarla con los caballos. Ella trató de esconderse en el pozo de agua. Pero fue descubierta y asesinada. También mataron a dos de sus peones. Actualmente, escuelas y calles del estado de Guerrero llevan su nombre.
Fuente: http://www.enciclopediagro.org
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