Por Aline Mata Eguia-liz
Ante casos como el de Mara Fernanda Castilla, los movimientos feministas salen a las calles para exigir y visibilizar una problemática que se ha hecho común en un país como el nuestro y en otros más, surgen varias preguntas y se notan varias carencias, entre las carencias podemos ver a una sociedad patriarcal que escupe su ignorancia con comentarios ya conocidos como: “que hacia sola a esa hora en la calle”, “porque decidió salir a divertirse con sus amigas”, “eso le pasa por libertina”, “si estuviera en su casa seguiría viva”, “ella lo provoco”, etc.
Sin embargo, también refleja un problema estructural de impunidad en donde la frase: “En México todo se puede” toma un verdadero significado en la construcción social y la relación entre ciudadanía y estado; en esta ocasión, por presión a través de redes sociales o por legítimo interés, las autoridades fueron rápidas en la investigación y lograron dar con el culpable, no obstante en México hay miles de casos, documentados o no, que no se han resuelto y han quedo impunes, tal vez esto fue lo que pensó el feminicida al no intentar cubrir sus huellas, tal vez la frase de “en México todo se puede” lo convenció de que saldría impune, como impunes han quedado miles de casos.
Antes de señalar con el dedo a “nuestros gobiernos” detengámonos a pensar en la construcción social de la que todos y todas somos participes, los estereotipos, la discriminación ante el que pensamos inferior o el diferente, la indiferencia ante las injusticias, la naturalización de la violencia, los roles sociales, la falta de participación en movimientos que consideramos que “no nos pertenecen”, la poco cultura de denuncia, el alentar la impunidad una y mil veces, etc.
Es necesario hacer una reflexión e intentar construir una verdadera ciudadanía, y no la percepción generalizada que se tiene ahora y que se limita a la elección de nuestras autoridades; el caso de Mara nos hace salir a las calles, nos hace opinar y nos hace repensarnos, no solo como feministas, las que nos asumimos como tal, sino como sociedad.
Las preguntas, como mencione anteriormente son varias, en esta ocasión me detendré en una teoría que surgió en este proceso, se pensó que Mara pudo haber sido víctima de un tratante de personas por la región geográfica en la que sucedió el feminicidio, en el Diagnóstico Integral del Programa Nacional de Prevención de la Violencia y la Delincuencia 2016 (Pronapred), realizado por la Secretaria de Gobernación concluye que la población en el estado de Tlaxcala percibe como natural el delito de trata de mujeres, “se ha naturalizado para la población en general un dramático comercio sexual, que ha maquillado uno de sus indicios reciclados: la trata de personas con fines de explotación sexual, disfrazado de una especie de labor o trabajo de índole sexual donde muchos actores son beneficiados y las mujeres en situación de prostitución son explotadas libremente”
El problema está ahí, cientos, miles de mujeres desaparecen y entran en estas redes en donde municipios completos participan, como en el caso antes mencionado, estas mujeres no tienen voz, estas mujeres han vivido su propio infierno, existe impunidad de parte de las autoridades, pero también indiferencia de la sociedad en la que viven y la cual ha decidido borrarlas.