Por la importancia y el escenario que tenemos para el 2018 y lo relevante que significa para los mexicanos tener un año electoral en lo político, económico y social, es elemental comentar el paquete económico para el ejercicio fiscal del próximo año, documento que seguramente analizarán a fondo los legisladores en la Cámara de Diputados, una vez iniciado el periodo ordinario de sesiones.
Este incluye la iniciativa de Ley de Ingresos (LIF), los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).
El Paquete Económico 2018 considera un crecimiento económico de entre 2.0 y 3.0%para el próximo año, y un ajuste al gasto administrativo del gobierno federal por 28 mil 300 millones de pesos.
El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, “considera un marco macroeconómico realista” y “refrenda la política de austeridad”. Señala el documento que habrá un incremento en las participaciones federales y gasto autónomo, así como en el costo financiero y en el pago de pensiones.
En general, se plantea un gasto de cinco billones 236 mil 400 millones de pesos, un crecimiento de más de 113 mil millones de pesos respecto al gasto de 2017.
A reserva de ir comentado sus diversos apartados en posteriores colaboraciones, es importante iniciar el análisis con la evolución de la economía mexicana en el presente año, según el documento presentado por el titular de la secretaría de Hacienda.
La economía de México ha registrado un desempeño positivo durante 2017, en un entorno externo incierto pero que ha mejorado a lo largo del año.
La información disponible indica
que el efecto sobre la economía real de la incertidumbre respecto a las políticas económicas de la entrante administración del gobierno de los Estados Unidos de América, ha sido, en todo caso, bajo.
Se observa un crecimiento sostenido y balanceado, sustentado en las Reformas Estructurales que están demostrando su importancia.
El principal motor de la economía han sido el consumo privado y la inversión en maquinaria y equipo, que tuvieron crecimientos anuales de 3.4 y 2.7 por ciento, respectivamente, durante el periodo enero-junio de 2017.
Este dinamismo estuvo impulsado por la creación de 555,598 empleos formales durante el periodo enero-julio, la mayor generación para un periodo similar desde 2000; la expansión de 5.9 por ciento real anual en el crédito vigente otorgado por la banca comercial al sector privado en julio; y una baja tasa de desocupación, que en julio se ubicó en 3.2 por ciento con cifras desestacionalizadas, la menor desde mayo de 2006.
Las Reformas Estructurales explican en buena medida los resultados positivos que se han alcanzado, pues han fomentado la eficiencia económica, la productividad y la competencia, que a su vez han dotado a la economía mexicana de flexibilidad y resiliencia para enfrentar los retos
que presenta el complejo entorno externo.
Además, las Reformas han promovido una mayor
inversión, particularmente en sectores estratégicos. Desde el inicio de la Administración y hasta
junio de 2017 se han recibido 156,194 mmd en inversión extranjera directa (IED), cifra 51.9
por ciento mayor al monto registrado en el mismo periodo del sexenio anterior y que equivale
al 99 por ciento de la meta planteada en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.
Al positivo desempeño del mercado interno se ha sumado la reactivación de la demanda externa.
Durante el periodo enero-julio de 2017 las exportaciones no petroleras tuvieron un
incremento anual de 9.2 por ciento, el mayor para un periodo similar desde 2011, apoyadas por
la aceleración gradual de la producción de manufacturas en Estados Unidos.
El crecimiento del PIB en el primer semestre del año fue de 2.3 por ciento a tasa anual. El crecimiento anual desestacionalizado del PIB excluyendo las actividades más relacionadas con
el petróleo fue de 3.7 por ciento durante el primer semestre de 2017, el mayor desde el primer
semestre de 2012 y que implica un crecimiento anual promedio de este indicador durante los
últimos catorce trimestres de 3.0 por ciento.
Como resultado de un desempeño económico mejor al anticipado a inicios de año, las expectativas de crecimiento para México en 2017 se han ajustado al alza. El FMI estimó en julio un crecimiento de 1.9 por ciento, superior en 0.2 puntos porcentuales a su proyección de enero.
Además, los analistas encuestados por Banco de México, Citibanamex y Blue Chip han elevado sus estimaciones para el crecimiento a promedios de 2.2, 2.1 y 2.1 por ciento, respectivamente,
mayores a los promedios reportados en enero de 1.5, 1.4 y 1.6 por ciento, en el mismo orden.
Asimismo, el Banco de México incrementó en agosto su rango de crecimiento de 1.5 a 2.5 por ciento a un estimado de 2.0 a 2.5 por ciento.
Continuaremos con el análisis para estar en posibilidad de normar nuestro criterio y como siempre, usted tendrá la mejor opinión.
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