Por: Rubén Figueroa Smutny
Es notorio el hecho de que la gente cada día confía menos en sus gobiernos y también en los partidos políticos. Si observamos detenidamente los últimos procesos electorales veremos una marcada tendencia: a pesar de que cada año hay más electores, en términos porcentuales son menos los ciudadanos que salen a votar y quienes ganan elecciones lo hacen con márgenes cada vez mas reducidos.
El problema no es menor, son millones de votos los que los partidos políticos han perdido, quienes ganan las contiendas en realidad no representan a la mayoría de los ciudadanos y eso es grave. No es casualidad este escenario, se lo ganaron a pulso porque se han puesto del lado de la clase gobernante y no de los ciudadanos.
Encabezan feroces batallas en los procesos electorales y una vez que son gobierno se extravían en el camino: no consolidan sus plataformas de gobierno, se vuelven administradores de conflictos y en ello se les va la totalidad de su tiempo.
Los problemas sociales no solo los politizan, ¡los partidizan! Dejan de lado que hay problemas tan graves como el de la INSEGURIDAD que van más allá de partidos políticos, son problemas que no van a resolverse en tres o seis años, es un cáncer que no obedece tiempos electorales y esta postura no solo es MANIPULADORA sino HIPOCRITA y MISERABLE.
Concluyo diciendo: falta un verdadero ejercicio de autocritica, los partidos políticos son quienes DEBEN PONER BAJO LUPA A LOS GOBERNANTES EMANADOS DE SUS FILAS, son ellos los primeros que deben exigir resultados, impulsar el cumplimiento de las agendas comprometidas con la sociedad, porque solo en la medida que un gobierno de resultados certeros sus institutos políticos recuperarán la CONFIANZA HOY EN DÍA PERDIDA.
¿Han fallado los partidos políticos? Definitivamente si, han desalentado en los ciudadanos la vocación democrática de nuestro país, resultado de la arrogancia y mezquindad de algunos dirigentes.
Ganar elecciones es el camino, GOBERNAR BIEN para las mayorías, indistintamente de ideologías, debiera ser su principal objetivo.