Un día como anteayer 18 de Julio pero de 1872, en la Ciudad de México murió uno de los verdaderos y auténticos próceres de este país, Don Benito Pablo Juárez García mejor conocido por todos, por su pueblo, como Benito Juárez .
Su egregia figura resalta cada vez con mas fuerza en contraste con un entorno como el que vivimos en la actualidad lleno de inseguridad, temor, violencia y un hartazgo de corrupción e impunidad a tal grado que ahora hemos creado el Sistema Nacional Anticorrupción en contra de las faltas administrativas.
Es el caso, si recordamos nuestra historia Patria, que el s. XIX fue para nuestro país un siglo lleno de violencia, de guerras intestinas y extranjeras, de asonadas, motines, revueltas, golpes de estado, traiciones , despotismo gubernamental, abuso de poder y muerte, muchas muertes se dieron en él y no se calmó sino hasta los primeros años del s. XX.
En efecto, desde la Guerra de Independencia hasta fines de la Revolución Mexicana, vivimos un país convulso atemperado parcialmente por la llamada “paz porfiriana” que no fue otra cosa que una brutal dictadura, díganlo si no las reacciones del pueblo en su contra. No olvidemos, tampoco, que desde la guerra de Independencia, se cuestionaba qué país queríamos construir, después de trescientos años de dominación peninsular en donde se dio una terrible discriminación, una brutal diferencia que en aquellos años fue religiosa, posteriormente fue racial y todavía en la actualidad es económica. De esta guisa la figura de Juárez se mantiene incólume a pesar de sus detractores que no son otros sino aquellos a quienes despojó de privilegios y canonjías con las llamadas Leyes de Reforma que se iniciaron con la Ley de Administración de Justicia o Ley Juárez que suprimió los fueros especiales para el clero y el ejército, y que por eso es que no cesan los clérigos en tratar de recuperar tales privilegios nacidos desde la Conquista, aun cuando algo han logrado.
Y cómo no se va a honrar a un hombre, como todos nosotros un ser humano, que a pesar de los contratiempos y muy relevantes y peligrosos que tuvo, logró superarlos y vencerlos con inteligencia, capacidad, visión, dignidad, patriotismo, valentía y heroísmo, basándose siempre en la fuerza del derecho y en una ideología liberal que pugnaba por un gobierno republicano, federal, de corte liberal y democrático, a la altura de los vientos de esta índole que corrían en el viejo continente.
Díganlo si no estos eventos: logró aprender el español a los doce años de edad ( era indígena zapoteco); estudió en el seminario y después cambió por el estudio del derecho convirtiéndose en Licenciado en dicha rama; se casó con la hija del patrón ( español) de su hermana; fue juez Civil y de Hacienda en Oaxaca; secretario de Gobierno, ahí también; vocal suplente de la Asamblea; fiscal del Tribunal Superior; diputado en el Congreso local; gobernador interino y luego reelecto gobernador; director del Instituto de Ciencias y Artes del estado en donde estudió; en el gobierno federal fue titular de los Ministerios de Educación Pública y de Justicia y Asuntos Eclesiásticos, así como de Gobernación y presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; finalmente devino en presidente de la República desde el 21 de enero de 1858 hasta el día de su muerte el 18 de Julio de 1872 después de varios sucesos políticos que lo explican plenamente.
Vivió, como se dijo, momentos difíciles para la Patria, ( la dictadura de Santanna, el acoso permanente del clero que siempre ha querido recuperar las canonjías y privilegios que detentaron desde el virreinato, las invasiones extranjeras, y las traiciones locales, entre otras). Arriesgó libertad, familia, tranquilidad, incluso la propia vida, en aras de lograr un país mas democrático, menos diferenciado por la opulencia y la miseria en el seno de una república. Actualmente, en nuestra situación, ya no hay valientes que quieran robarle los huevos al águila. ¿O sí? O usted, agradecido lector ¿ Qué opina?