De “ El Caballito…”: Rodrigo Juárez Ortiz

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Recién nos enteramos por los medios que la estatua ecuestre de Carlos IV de España, mejor conocida en México como El Caballito, ya fue restaurada exitosamente por expertos del INAH, después del siniestro deterioro que padeció, en 2013, a manos de ignorantes totales al haberla bañado con ácidos para limpiarla, afectándola de manera irreversible.

Sin embargo, la sorpresa fue mayúscula cuando nos enteramos que el jefe de gobierno de la CdMx, junto con la secretaria de Cultura federal al develarla dijo: “ es un gran día para la Ciudad de México y para los mexicanos que vemos cabalgando nuevamente nuestro caballito”, pero mas insólito resultó lo que dijo a continuación refiriéndose a que la Plaza Tolsá que es en donde se asienta la escultura, será nuevamente un espacio de alta convocatoria, mas aún de lo que ya simboliza, porque “ esta figura ecuestre de Carlos IV vuelve a dar realce a la historia y el rescate de nuestra historia, de lo que somos y de nuestro origen, lo que representa a esta ciudad desde el punto de vista cultural” y como cerecita del pastel dijo que se tiene proyectado iluminar la Plaza Tolsá para poder admirar la escultura de día y noche. Me doy.  Que falta de información histórica.

En efecto, las estatuas, monumentos, glorietas que se erigen en las principales calles y lugares de las ciudades, se hacen en relación a los pro-hombres que les dieron patria y libertad, o que sus conocimientos científicos o labores sociales, entre otros,  se aplicaron para resolver problemas graves de la población de que se trate, pero en la especie recordemos que Carlos IV , rey de España, fue un apocado y manipulable de la dinastía de los Borbones, por lo que delegó su reinado a su esposa Ma. Luisa de Parma de quien se dice era la amante de Manuel Godoy quien realmente trataba de gobernar, sin embargo, habida cuenta de que como consecuencia de los problemas causados por su pésima administración, ya que guerreó en contra de Francia, Portugal y Gran Bretaña, su hijo Fernando VII lo destituyó y entonces le pidió apoyo a Napoleón el cual obligó a Fernando VII a restituir el trono a su padre, hecho lo cual Napoleón se lo quitó para dárselo a su hermano José I Bonaparte, de esta suerte, Carlos IV es prisionero de Napoleón hasta la derrota de éste en 1814 y Fernando VII retoma el trono y se lleva a sus padres a Roma en donde mueren. La pregunta es  ¿Un individuo como el descrito merece tener una estatua monumental en cualquier parte de nuestro país ? Obviamente no. Pero resulta que tal estatua ecuestre es una verdadera obra de arte, de las primeras cuatro mas bellas del mundo, nos dicen los que saben, creación del gran escultor Manuel Tolsá quien vino a la nueva España a dirigir la Academia de San Carlos por lo que entonces deberíamos cuidarla y protegerla como se está haciendo pero como obra de arte y en el interior de un museo en donde el que quiera verla y contemplarla pueda hacerlo, porque bien vale la pena su valor estético, solo que no se debe confundir dicho valor, con sus significado histórico, habida cuenta de que por no verse desde arriba, la gente no se percata que la pata trasera derecha del caballo está pisando un carcaj indígena, en donde los mexicas contenían las flechas que eran sus armas de batalla.es decir, es un símbolo del sometimiento de los naturales de este país a la dominación española, lo cual desde ningún punto de vista es aceptable, de ahí que desde que se instaló en la Plaza Mayor de nuestra ciudad capital en 1803 fue quitada en 1823, consumada la independencia y trasladada a la Pontificia Universidad Nacional de México hasta que se instaló en un cruce de Paseo de la Reforma , Rosales y Av. Juárez, entre otras calles para terminar en lo que actualmente es la Plaza Manuel Tolsá.

Bien vale su valor escultórico y artístico la estatua ecuestre de la que hablamos y que la gente la siga admirando desde esa óptica, pero lo que no es admisible es que se exhiba en una plaza pública como si fuera en honor de alguien valioso para nuestra identidad nacional. O usted, nacional convencido,¿ Qué opina?

 

 

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