Bernardo Torres/API
Reportero
Chilpancingo, Gro. 19 de Junio del 2017. (Síntesis de Guerrero). – A pesar del regreso de unas 80 familias a las comunidades de Tepozcuauhtla, Ahuihuiyuco y Tetitlán de la Lima, más de 800 familias siguen fuera del municipio, incluso del estado, pues la presencia del Ejército y Policía del Estado no es garantía de seguridad; dio a conocer el Centro de Derechos Humanos «José María Morelos y Pavón».
Manuel Olivares Hernández, director de esta organización no gubernamental, indicó que las familias no confían ni en el Gobierno Estatal y mucho menos en el Gobierno Municipal, desconfianza que han manifestado en reiteradas ocasiones junto con la negativa de regresar a sus comunidades.
Explicó que las 80 familias que regresaron, según el Grupo de Coordinación Guerrero, se debió más a la desesperación por estar fuera de sus hogares, por la preocupación de haber dejado sus granjas de animales y sus cosechas, más allá de que se sientan seguros.
“Toda la gente son campesinos y de alguna forma, su sobrevivencia depende de la siembra del maíz, alentados por eso y por el gobierno han regresado algunas familias a sus hogares”, señaló.
El director del Centro de Derechos Humanos “José María Morelos”, dijo que efectivamente, hay presencia del Ejército y de la Policía del Estado en las comunidades y la ha habido desde antes que huyeran, lo que demuestra que su presencia, no es ninguna garantía de seguridad.
Reveló que las más de 600 familias desplazadas recientemente, no son solamente de Tepozcuahutla, Ahuihuiyuco o Tetitlán, también hay familias desplazadas en Lodo Grande, en Tepehuizco y otras comunidades, que dan un total de más de 800 familias que siguen fuera del municipio.
Como ha ocurrido con los desplazados de otras regiones del estado, indicó, que en este caso tampoco una hubo una estrategia para atender a los desplazados por la violencia, no hubo apoyo, “mucha gente no quisiera regresar, pero cuando no encuentran ningún apoyo, empleo, educación y otros programas, no tienen opción”.
La mayor parte de estas 800 familias que siguen fuera de sus comunidades, se encuentran dispersas en diferentes ciudades del estado, con parientes, amigos, o incluso muchos de ellos se van a otros estados del país, principalmente para trabajar como jornaleros en estados del norte. (Agencia Periodística de Investigación)