Por Efraín Flores Iglesias
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Este 6 de mayo fue un día que Andrés Manuel López Obrador jamás olvidará.
La dirigencia estatal de Morena, que encabeza Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, y el grupo de ex dirigentes estatales del PRD que desde hace un buen tiempo promueve su proyecto presidencial, no fueron capaces de llenar la plaza cívica “Primer Congreso de Anáhuac” de Chilpancingo.
Si algo ha caracterizado a López Obrador durante los últimos 12 años, es abarrotar plazas públicas. Pero esta vez no ocurrió. Le fallaron.
Y, obviamente, se fue desilusionado.
Guerrero es considerado como uno de los estados con fuerte presencia lopezobradorista, pues en las elecciones en que ha contendido el oriundo de Macuspana, Tabasco, ha obtenido resultados favorables, a tal grado de llevarse carro completo en los distritos electorales federales y dos senadurías.
Lo acontecido este sábado –y aunque les cause molestia a sus seguidores– es una llamada de alerta. Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y los ex dirigentes perredistas Ranferi Hernández Acevedo, Misael Medrano Baza, Eloy Cisneros Guillén, Félix Salgado Macedonio y Mauro García Medina no tienen la capacidad para organizarle un evento de su agrado.
En 2006 y 2012, López Obrador no se preocupaba en la movilización de simpatizantes, ya que eso lo hacían los jefes de las tribus del PRD y los dirigentes del PT y Movimiento Ciudadano.
El bloque de ex dirigentes perredistas no tiene base social. Lo único que saben hacer es dar conferencias de prensa para fijar posicionamientos. Son a ellos y a Pablo Amílcar Sandoval a quienes tiene que reclamar el deslucido mitin que encabezó en la cuna de los Sentimientos de la Nación.
Todavía el viernes, la secretaria general nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, se atrevió asegurar que los preparativos para el mitin iban “muy bien”.
“Va muy bien, con mucho entusiasmo; estamos viendo que hay mucha gente interesada en acompañar a López Obrador en este acuerdo de unidad tan importante en el momento en que México está viviendo”, dijo en entrevista al periódico El Sur.
Pero ese entusiasmo no se vio. Solamente 3 mil 500 simpatizantes se dieron cita en la plaza cívica “Primer Congreso de Anáhuac” (cuando le caben 8 mil personas).
Y hablo con conocimiento de causa, pues estuve en el evento, en el que grabé un video y tomé fotos.
El templete era grande y se ubicó a unos metros de la entrada del Palacio Municipal, y abarcó un buen espacio. Del asta bandera hacia el Museo Regional y al lado de la Secretaría de Cultura del estado (antigua sede del Ayuntamiento) no fue ocupado por los seguidores del eterno candidato presidencial.
Eso sí, los rayos del sol eran intensos, pero eso no fue motivo para que los morenistas se retiraran. Aguantaron vara, como dijera en mi tierra.
En las redes sociales se ha generado un debate al respecto. Los fanatizados por el dedito de Pejehová aseguran que fue un extraordinario evento y que la plaza se llenó. Lamentable que no quieran ver la realidad. Ya nadamás falta que le echen la culpa de su fracaso a la “Mafia del Poder”.
Aclaro, el mensaje del líder de Morena no fue el problema (es el mismo de siempre), sino el deslucido mitin que le organizaron sus cuates y subordinados de Guerrero.
Y quedó demostrado que sin el apoyo de la cúpula y bases del PRD, AMLO no llenará plazas en la entidad suriana, pues sus operadores no tienen estructura ni arraigo social.
Veremos si el PRD junta más gente este domingo, que curiosamente también será en Chilpancingo. ¡Zas!
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