Acapulco, Gro, 3 de abril de 2017.- En Acapulco existe la extorsión, pero es en Chilpancingo donde la situación “es más grave”, afirmó Roberto Jacinto de la Cruz, presidente de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios Turísticos (Canaco-Servitur) en el puerto.
El líder empresarial informó que existe alrededor de 500 empresarios sometidos a la extorsión en el municipio, de los 2 mil 500 integrantes de la Canaco-Servitur en Acapulco.
De esta cifra se desprende el caso de un empresario que se tuvo que ir del puerto luego de que sus familiares pagaran por su rescate al ser secuestrado.
“En Chilpancingo la situación está más grave, efectivamente, aquí hemos tratado de darle vuelta a la página, pero no podemos olvidarnos, se siguen dando”.
“Tenemos compañeros que sí pagan la cuota, como le llaman; la denuncia se hace pero eco no hay”, lamentó.
En ese sentido, afirmó que la respuesta de las autoridades ha sido “nula completamente”.
“Siempre lo he señalado, que necesitan cambiarse las estrategias y los programas de seguridad porque hasta la fecha no han funcionado”.
A pesar de lo anterior, afirmó que desde enero no se han dado cierre de negocios ni despidos, porque en los últimos meses “ha habido cierta derrama económica”; sin embargo, advirtió que pudiera darse baja de personal a partir del 15 de mayo, pero tratarán de que no se concrete a través de créditos bancarios.
En este contexto, Jacinto de la Cruz dijo que es alto el costo al contratar seguridad privada y que en Acapulco, sólo hay una empresa que proporciona el servicio con personal armado.
“Siempre hemos estado en esa postura de armarnos, pero no podemos decir cuántos están armados porque son cuestiones personales. Hemos hecho la solicitud y seguiremos insistiendo”.
En otro tema, el presidente de la Canaco-Servitur aceptó que hombres desconocidos han visitado los comercios de diferentes giros, solicitando hablar con el gerente.
Lo anterior, en torno al cierre del restaurante bar Petra, que se derivó, según la denuncia de los administradores, luego de que sujetos armados irrumpieron en el lugar, amenazando la seguridad de trabajadores y poniendo en riesgo a los propios clientes, y por esa razón los dueños tomaron “la difícil pero acertada decisión de bajar el telón”.
“No nos han visitado de esa forma pero los comentarios es que te llegan y luego luego pretenden jalar con el encargado, y ya la decisión la toma el empresario”, dijo Roberto Jacinto.