José Andrés Pérez García
A nadie en el medio oficial, le parece importar el no conocer la elemental historia y fundación de Acapulco. Es evidente que el gobernador Astudillo lo desconozca, pues su labor es de gobernar a su estado, pero lo imperdonable es que no haya nadie que lo asesore, para no cometer errores como este último.
Ante esa diatriba e incuria de los “historiadores” que han escrito solo lo que han copiado en libros de donde los errores atávicos se han manifestado. Y en consecuencia muy pocos han aprovechado la apertura en los anales históricos, donde la verdad está empezando a surgir…
Comento, lo que un historiador de la talla de León-Portillo ha expresado:… (“Más vale inventar lo que no existe que demostrar la inexistencia de lo inventado” (…) Miguel León-Portillo. Escritor, historiador y experto en lenguas autóctonas.
Veamos: Entre las muchas falsedades históricas de Acapulco, para esta ocasión se destacan tres.
UNO.-Falsedad primera: que Acapulco fue descubierto el 13 de diciembre de 1521, por alguien que jamás existió: Francisco Chico.
Pero quién si existió fue: Francisco Álvarez Chico, con registro en Pasajeros, L.1. E.209, embarcado hacia las Indias del Mar océano en 1511-05-10. Hijo de García Álvarez Chico y de Inés de Terrazas, vecino de Oliva, Condado de Feria (AGI).
Se puede constatar que en la obra Historia de las Indias Occidentales del cronista de Indias Antonio Herrera y Tordesillas, editada en 1715, se hace mención que Francisco Chico, desde Zacatula exploran esa zona.
Y retoma tal cual, Don Vicente Rivas Palacios en 1884 para la edición de México a Través de los Siglos, y que su vez, Don Tomás Oteiza Iriarte lo copia exactamente de México a Través de los Siglos, y le agrega de su autoría la fecha de 13 de diciembre de 1521, pero para la comodidad de su narrativa; señala, “que es él, Francisco Chico quien descubre Acapulco”. En tanto Herrera y Tordesillas y Rivas Palacios, sí mencionan a Francisco Chico, que solo es producto de un error tipográfico al editar su obra Herrera y Tordesillas, y que se refería a Francisco Álvarez Chico, pero ambos escritores jamás mencionan a Acapulco, ni tampoco a Francisco Chico como quien descubre Acapulco.
Hernán Cortés envía a Santo Domingo a adquirir caballos y pólvora para la batalla final del 13 de agosto de 1521 en contra del Imperio Mexica, a una comitiva y entre ellos va Francisco Álvarez Chico. En consecuencia salió de Veracruz en octubre de 1520 en compañía de otros tres enviados de Cortés. Durante el viaje se le manifestó la Viruela y falleció en Santo Domingo. Por lo cual fue imposible que Francisco Álvarez Chico, estuviera en la fecha señalada por Don Tomás Oteiza Iriarte, como lo afirma en “Historia de Acapulco, Ciudad de las Naos y Sirenas Modernas.
DOS.-Falsedad segunda. Quienes aseguran sin fundamento y sin mostrar ningún registro documental histórico, que la fundación de Acapulco fue en 1550 por Fernando de Santana y 30 pobladores. (Sic)
En el festejo de ayer 12 de marzo, festinando el 467 aniversario. ¿De qué?… Se menciona que el año de 1550 se referencia a otro dudoso hecho “histórico”, en que se dice que Fernando de Santana encabezando un grupo de 30 familias, fundan Acapulco. Pero existe un antecedente histórico que previo a esa fecha, Hernán Cortés ordena el traslado de los enseres y tal vez barcos desde Zihuatanejo a Juan Rodríguez de Villafuerte entre los años 1529 o tal vez 1530, para terminar del armado de los barcos del envió de la fallida expedición desde Acapulco en 1532, hacia los mares del norte. Quiere esto decir, que ya históricamente se registra la existencia de hispanos que residían en Acapulco, quienes habían construido durante casi dos años, que son los que duran la construcción de esos barcos. Es decir que existían ya residentes en el puerto, aparte de los negros e indígenas. Lo cual hecha por tierra esa “fundación de 1550 por Fernando de Santana”,además no hay registro del hecho y, en ese tiempo, el puerto era casi inhabitable para los hispanos por los vapores insoportables de la pudrición de animalejos en los esteros que abundaban, debido a que el astillero y el asiento de la escasa población, se construyó en la parte más baja de la bahía, que no era asistida de vientos saludables como lo eran en las partes altas y posteriores a las playas hacia el sur del puerto y que el viento del norte refrescaba.
Además el Abra de San Nicolás, obra muy importante, diría yo la más importante en la historia de Acapulco. Y que al cohetear con pólvora y hacer esa “abra” a lo que hoy se conoce como la Quebrada, y antiguamente fue conocida sencillamente como Piedra quebrada o abra de San Nicolás, misma que se inició la primera etapa en 1792…
TRES.- Falsedad Tercera. Acapulco en otro de los ya muchos equívoco históricos, también del “glifo que se le adjudicó, se señala, por error, como “lugar de las cañas destruidas”… Y la verdad sea dicha que, la interpretación más acertada que se haya hecho del glifo, considero que sin dudar es la que: Don Manuel Orozco y Berra, en “Historia Antigua, y de la Conquista de México, 1880, en donde aporta lo siguiente: (…) “el jeroglífico consta del signo Acalt, caña o carrizo y Maitl dos manos, – que significa– lugar conquistado o destruido” < Poloa> -se interpreta, cómo-, “perderse o destruir a otros con guerra o ser conquistado”, – Y en apoyo a lo que señala Orozco y Berra. El doctor Antonio Peñafiel Barranco, que anota, – la escritura es ideográfica, las cañas son el mnemónico de la voz, las manos que despedazan significan destruir- (…)
Por otra parte, quiero señalar que estos datos son producto de una investigación que he realizado a través de los años, y que se concentran en, ahora sí, en muy próxima edición de mi libro: Acapulco, Crónicas de Imposiciones y de Historias Fallidas. Y que me reservo, por ser la parte medular de la crónica, lo que son: quienes y en qué año descubren Acapulco. Y donde descubro muchas mentiras históricas, como el glifo atribuido a Acapulco, entre otras más…
Ya hice una presentación de un extracto ante el entonces Presidente Municipal, Lic. Luis Uruñuela Fey, y ante once regidores e invitados del alcalde, donde di lectura a una presentación de mis investigaciones , con la intención de que se revocara el acuerdo absurdo, del cambio de nombre a la bahía de Acapulco, por Santa Lucía, y que el alcalde por no verse enfrentado con la iglesia, no quiso revocar ese acuerdo…y, mis copias de mis pesquisas, de la misma que di lectura en ese acto, solo han servido a que quieran adjudicarse mis indagaciones, pero tengo registro perfectamente documentado de la fecha de lectura que fue el 17 de septiembre de 2015, y ampliamente registrado en cada oficina de regidor, y otras oficinas; así que si a alguno le nace el deseo de adjudicarse parte de mí obra, fácilmente se demostraría el intento de plagio…