*** Crónica del majestuoso ritual en el corazón de Guerrero
Jesús García/API
Chilpancingo, Gro. 11 de Marzo de 2017.- Bajo la despabilante claridad del sol y entre el embriagante olor del copal, los hijos del emperador Cuauhtémoc recibieron danzando el año nuevo mexicano, en el corazón de Chilpancingo, la plaza central.
Huitzilopochtli, Tláloc, Tonanzitlalli, Huehuetéotl y Mictlantecuhtli, fueron venerados desde primera hora de este domingo.
Según el Tonaltohualli (Calendario) azteca, tras cumplirse las 18 veintenas cierra un ciclo y otro surge, está vez llega el año Macuilli Calli (cinco-casa), que aunado al Nemontemi (cinco días, más seis horas), convierten al Tonaltohualli mexica, en el más exacto del mundo equiparado al calendario gregoriano, cuyos errores se corrigen en febrero, para caer en el solsticio de primavera.
Los danzantes ataviados de ayoyotes (cascabeles), atuendos de insignias prehispánicas y dignos con kopillis (coronas), bailaron al son de huehuetl (tambor).
Cabriolearon en redondel y mostraron respetos a los que erróneamente hemos llamado dioses, pero que en términos eruocentristas representan una analogía a las distintas deidades.
La flor de cempasúchil, entradas ya las 12:00 del día comenzó a desprender un aroma especial que se entremezclaba con el compás del ritual. Los escudos en los que rápidamente Se identifican distintas tribus, a pesar de ser los mexicas los dominantes, demostraron unidad tras la llegada del Yankuik Xihuitl (año nuevo), que entró a las 00:43 horas.
Hacia los cuatro puntos cardinales y con sahumerio en mano, los descendientes de la dinastía mexica recordaron a sus ancestros de los que heredaron más que su linaje, la riqueza cultural que hoy día el México contemporáneo se niega a recuperar. (Agencia Periodística de Investigación)