De Frente. De políticos petulantes y mentecatos

Compartir

 

 

Por: Miguel Ángel Mata Mata

 

La Real academia define a Mentecato como alguien tonto, fatuo, falto de juicio, privado de razón, de escaso juicio o entendimiento. Mente captus, se dice en latín y al castellanizarse se dice mentecato.

El petulante es quien exagera y presume de más sus logros. Plinio el Griego les decía petere palmi altitudinem, que no es otra cosa más que elevarse a un palmo de altura.

En Acapulco los reporteros hemos aprendido que algunos personajes, sobre todo quienes administran bienes ajenos, por lo regular en su beneficio, suelen subirse a un pequeño ladrillo… y se marean.

Desde esas alturas se hacen fatuos, faltos de juicio, privados de razón, de escaso juicio o entendimiento y presumen y exageran sus logros.

Podemos sostener que tenemos una clase política, con sus excepciones que confirman la regla, que tenemos una casta de políticos mentecatos y petulantes.

DEL GOLFO

PACÍFICO

Nos ha indignado riqueza robada al erario por la pareja Duarte, de Veracruz. Sus retratos al óleo, sus colecciones de barquitos, sus sillas de montar tejida con hilos de oro y plata. La frase de quien fue primera dama: “merezco la abundancia”. Lo fatuo mentecatos.

Llama poderosamente la atención a la secretaria general del PRD,  Beatriz Mojica Morga, exigir al Presidente de México la inmediata aprehensión de ese mentecato fatuo de Veracruz, del otro Duarte, de Chihuahua y a Borge, de la península de Yucatán. Es correctísimo. Pero Doña Bety se ha quedado tuerta. Tiene tan solo un punto de vista o sabe cómo tapar el ojo a la hembra.

Del Golfo de México al Océano Pacífico no tan solo hay sierra, caminos, montes y valles. También hay similitudes de mentecatos fatuos que saben que la mejor definición de política, para ellos, es la que dice que se administran bienes ajenos en beneficio propio.

LOS MENTECATOS

Y FATUOS DEL PACÍFICO

¿Alguien recuerda al ex gobernador Ángel Aguirre? ¿A Zeferino Torreblanca? ¿A Don Rogelio? Tal vez no. De dos de ellos da cuenta la Auditoría General de la Federación. Han desviado miles de millones de pesos. De otro su padre ha dado cuenta del infame gobernante que tuvimos. Fue quien le ha despojado de su fortuna. Al propio padre. Son, elementalmente, mentecatos y fatuos.

De ellos se olvidó Doña Bety. Un solo punto de vista de un político que tiene dos ojos implica que se ha quedado tuerto… o es cómplice.

Tenemos el caso de Acapulco. El presidente municipal, subido al costeño tabique que marea a los fatuos y mentecatos, grita le respeten su derecho a tener recreo cuando le han pillado en frívola fiesta de cumpleaños a bordo de lujoso yate que “le ha prestado un amigo”. ¿Podriamos saber a cambio de qué le han prestado la lanchita?

Doña Bety debiera afinar la vista del único ojo por el que mira a los corruptos. Tampoco ha visto los excesos, entrega de contratos sin licitación, cambio de la pobreza a la riqueza de los cercanos al alcalde en menos de un año y la excesiva necesidad de festejar un cumpleaños durante siete días de una semana y concluir en el yate prestado.

LOS MENTECATOS

Y FATUOS DE

GÉNERO

 

¿Alguien sabe quién es Elba Esther Gordillo? ¿Sabe quién es el doctor Mireles? Ambos tienen edades similares. La primera tendrá prisión domiciliaria, el otro seguirá en prisión.

La primera purgaba una pena por acusaciones graves en su contra por enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y otras linduras propias de esa clase de poder. El otro se enfrentó a grupos de criminales que no dejaban vivir en paz a los michoacanos.

¿Quiénes son en este caso los mentecatos y fatuos? Pidamos de regreso nuestro ladrillo de poder para que dejen de marearse al tener un poder temporal.

Como decía Plinio el Griego “petere palmi altitudinem”, que no es otra cosa más que elevarse a un palmo de altura.

 

¿Y usted, querido lector, es fatuo, mentecato o político?

 

Comentarios

comentarios

Salir de la versión móvil