El Sindicato Independiente de Trabajadores del periódico de La Jornada emplazó a huelga para el 1º. de abril, por violaciones al contrato, después de que la empresa Demos S.A de C.V que publica el diario, le pidiera reducir sus salarios y prestaciones en 45% a fin de no caer en la quiebra en un momento mundial en el que los medios de comunicación sufren crisis económicas por sus bajos ingresos y por el creciente consumo de noticias en internet -espacio aún no tan bien pagado por empresas y gobiernos como el de los impresos-.
La petición de revisar el Contrato Colectivo de Trabajo, acompañada de una acción legal con la que el periódico pretende protegerse de juicios y pugnas legales, fue obviamente rechazada por los trabajadores quienes denunciaron que en la quincena del 15 de enero les aplicaron el 50% de descuento a sus ingresos sin preguntar ni mediar palabra.
La Jornada es un medio impreso con 32 años de antigüedad que tiene un sindicato fuerte en poder. Lo conforman sus periodistas y logró prestaciones por encima de cualquier salario de reportero en cualquier medio de comunicación.
En sus contratos se incluyó el pago de horas extras a partir de las jornadas de 8 horas -cuando un reportero no tiene hora de entrada ni salida pues su trabajo va de la mano de los eventos y fuentes asignadas a cubrir-, días de descanso trabajados al triple, salarios dobles cuando se sale de su lugar de vivienda, comisiones por venta de publicidad por arriba del 20 por ciento.
Las prestaciones no son el problema, pues nadie cuestiona la necesidad y obligatoriedad de los medios de comunicación de tener bienes remunerados y con prestaciones a sus empleados en un sector castigado en ingresos, espacios y crecimiento profesional a nivel nacional y estatal, pero según fuentes del periódico, de la dirección general, los periodistas enviados a asignaciones especiales o cubriendo fuentes como el Congreso reciben arriba de 100 mil pesos mensuales lo que no va de la mano con los ingresos que tiene la empresa.
También, según sindicalizados consultados, el equipo de directivos del periódico reciben salarios por arriba de los 150 mil pesos más todo tipo de gastos de representación y asignaciones para el cumplimiento de su trabajo.
En ese capítulo todos se echan la culpa de la evidente crisis económica en La Jornada que, según sus directivos, de no lograr las modificaciones en el Contrato Colectivo de Trabajo con sus sindicalizados, se declararía en quiebra.
Según datos internos, actualmente el 90% del ingreso de recursos en La Jornada vía publicidad principalmente, se invierten en el pago de salarios de toda la plantilla de alrededor de 500 personas.
Los integrantes del Sindicato del periódico anunciaron que pelearán en juicio en contra de la decisión de Demos S.A de C.V. y que no aceptarán la reducción salarial pues primero exigen un proyecto de austeridad de parte del área editorial directiva y administrativa. Parece que las posturas entre las dos áreas no tienen conciliación.