Por: Lupita Jaimes
Siempre he dicho que da el que tiene un buen corazón y voluntad de regalar las cosas, mucha gente habla, habla, habla y nunca cumple con lo que algún día propuso, “ayudar a los demás”. Pues bien la travesía empezó desde temprana hora al lugar más pobre del mundo San Miguelito, perteneciente al municipio de Cochoapa el Grande.
Un lugar que sufrió mucho desde los desastres de Manuel e Ingrid, tanto así que fue reubicado y para poder seguir viviendo cerca de lo que fue su hogar, en ello se quedaron ilusiones, alegrías, tristezas, convivencias y sin duda alguna, son unidos para seguir adelante con sus familiares.
En esta ocasión les platicare sobre la ilusión y emoción de un niño, desde la llegada de los tres mosqueteros los niños emocionados corrieron detrás del carro, ya saben que él les alegra el día, cada año llevan un juguete por el día de reyes, que con gran emoción se preparan para estar ahí con ellos, para llevarles una sonrisa a los niños del lugar más pobre del mundo.
Lo más difícil de la entrega de juguetes a cada uno de los niños, fue el grito que dijeron – tenemos frio, tenemos frio- sus caritas sucias, sus pies descalzos , sin un suéter que los cubra, sin una camisita que los cubra, eso decía más que mil palabras, un lugar donde volteas y no hay nada, solo el viento platica y cubre con aire sus cuerpecitos, ves desnutrición y aunque esperan un juguete por el día de reyes, ellos piden ser escuchados- tenemos frio- tenemos frío, no pude contener mis lágrimas, pues el frio era inmenso y ni el gobierno cubre esa necesidad tan grande.
El más pequeño de los niños, sonrió y esperaba su turno para pasar por su juguete, no tenía unos zapatitos que le cubrieran sus pies o unas guarachitas, no llevaba un pantaloncito, pero estaba ahí formadito con su carita sucia, pero con una gran sonrisa, cuando paso por su juguete escogió un pequeño carro, su paleta y se fue corriendo a sentarse a la cancha, entre todos los niños comentaban en su lengua materna.
- Mira mi carrito, ¿esta bonito verdad?-
- El otro niño contesta, este está más chido
- Ellos entre los dos se entiende muy bien
Las niñas con sus juguetes contentas, algunas de ellas cargando a sus hermanitos y en la misma situación, no pueden seguir estudiando, pues hay solo hasta primaria, en caso de querer estudiar tienen que ir hasta la ciudad de Tlapa.
Nuestros tres mosqueteros se sintieron apenados por llegar tarde y repartir los juguetes siendo ya casi las 7:00 pm, fueron casi 50 niños, de diferentes edades, en San Miguelito, no hay día de reyes, ni el gobierno les lleva una simple pelota, un lugar donde se vive al día, solo hay frijoles y tortilla para comer, mucho frio y mucha carencia económica.
Inclusive, se ocupa lo que era antes la escuela como casa de enfermería, nuestra amiga Mari, así la conoceremos nos dice:
-Aquí si te pica una alacrán, te puedes morir, porque hay que ir hasta Cochoapa, muchas veces no hay doctor y ni medicina, a sus escasos 12 años, ya sabe la situación que prevalece en su comunidad.
Algo que les gusto a los hermosos niños, fue que ellos mismos escogieron sus juguetes de acuerdo a los que se llevaron y de acuerdo a que los que les gustaban, nuestro amigo emocionado entregaba los juguetes al lado de los demás compañeros, los niños se tomaron infinidad de fotos con los tres mosqueteros (Reyes Magos).
Al retorno del camino, se paraban para seguir repartiendo los juguetes, pues prioridad era San Miguelito, los niños acompañados de sus pasas se detenían cuando se les hablaba, con un gracias y una sonrisa de los niños era la satisfacción de haber contribuido a la sonrisa de un niño.
Ellos que son únicos de corazón, con cariño y con gran amor, fueron al lugar más lejano y más pobre del mundo, mil gracias Eduardo Yener Santos, Ángeles Rodríguez y Bernardino Hernández Hernández, gracias por llevarles una sonrisa, gracias por estar ahí, por alegrarles el corazón a los niños de San Miguelito.