Si no surge la autodefensa estaría enterrado; dice Isauro de Paz

Chilpancingo Isauro de Paz
Comparte esta nota
Compartir
API
 
Chilpancingo, Gro. 15 de Diciembre. (Síntesis de Guerrero). – «Si no hubiera existido el apoyo moral, a lo mejor yo todavía estuviera allá (secuestrado), o estuviera allá pero enterrado». Fueron algunas de las palabras del ingeniero Isauro de Paz Duque, a quien el más temible delincuente de la Tierra Caliente no se atrevió a asesinar, por presiones de un pueblo enfurecido. 
En San Miguel Totolapan, Tierra Caliente del Estado de Guerrero, el ingeniero disfrutó su primer día libre luego de estar cuatro en cautiverio, en manos de Raybel Jacobo de Almonte, «El Tequilero». 
En una de las calles de este pueblo pobre, hundido en el rezago social y la violencia, fue entrevistado por el periódico Despertar del Sur, el ingeniero cuyo secuestro provocó el levantamiento armado. Al frente está su esposa Yadira Guillermo García, quien tomó de rehen a la mamá del criminal que se llevó a su esposo y lo amenazó con hacerle lo mismo que le hicieran a Isauro. 

«Gracias a Dios contento contento porque volvemos a nacer. El Señor nos dio otra oportunidad de seguir viviendo, Dios Jehová nos dio otra oportunidad. Contento porque estas oportunidades también no se dan, es una entre mil, me queda claro», respondió el ingeniero a la primera pregunta.

-¿Cómo fue tu tiempo allá?
-Es como si fuera blanco y negro, como si pasara los días allá negro y aquí blanco. Aquí vives con tu familia, duermes con ella, la cama sobre todo, el arrullo. Allá estaba en el suelo aislado y pues es normal, hay gente que te está cuidando
-¿Te gopearon?
-Sí, pues es normal. Digo normal porque allá parece normal, ellos piensan que con golpearte se van a resolver los problemas, desquitan su coraje así lo entiendo, es psicológico.
Isauro de Paz considera que una persona en calidad de secuestrada está conciente de que lo van a golpear, porque hoy la violencia se ha vuelto algo «normal».
«La sociedad va madurando patrones de conducta. Hace 8 años aparecía un muerto y la gente se consternaba, y hoy se ve normal, aunque no es normal. El patrón de conducta lo va aceptando», explica, cabizbajo.
-¿Qué pasaba por tu mente cuando estabas allá?
-Que pudiera regresar y que no podía regresar.
-¿Pensaste que te podrían asesinar?
-Si, eso es indiscutible, en el momento no estás tratando con los curas, no estás tratando con los hijos de Dios en la iglesia. Estás tratando con gente mala con conducta diferente.
-¿Tuviste comunicación con el Tequilero?
-No, no lo vi yo, estuve vendado y pues yo no sé, dialogue con algunas personas pero pues yo vendado, no ves a nadie.
Durante los días que estuvo en cautiverio, cuenta el ingeniero que no sabía qué estaba pasando en San Miguel. Tampoco se imaginaba que su esposa hubiese encabezado un movimiento armado y que haya retenido a la mamá de su captor.
También recuerda que cuando lo dejaron en libertad, lo trajeron a una comunidad que se llama «La Gavia», bastión del grupo criminal «Los Tequileros». De ahí, tuvo que caminar hasta la cabecera municipal donde, el miércoles por la noche se encontró con su familia.
Sobre la autodefensa opinó que hay un hartazgo social, y eso motivó a que se levantaran en armas los ciudadanos.
«Cuando la gente se decide por un cambio, se decide. Y no nada más en cuestiones políticas, en cuestiones culturales en cuestiones académicas, la gente no se equivoca, eso me ha quedado bien claro. En política hemos visto políticos de hace tiempo y cuando la gente ya no los quiere ya no votan, y lo mismo aquí; la gente siente, o sea, el pulso social lo trae la gente, el pueblo de San Miguel algo siente, por eso se está manifestando», señaló.
-¿Qué vas a hacer de aquí en adelante? ¿Te vas a ir?
– Esa pregunta me la ha hecho mucha gente desde hace tiempo y siempre la respondo, a lo mejor aunque sin que me lo preguntes yo la respondo. Yo estoy aquí porque amo la Tierra Caliente, amo San Miguel Totolapan, esta es mi tierra. Estás aquí porque así lo quieres, de aquí eres y no es lo mismo que te vayas a vivir a otro lado aunque lo tengas todo.
«Ahorita estamos tratando de asimilar varias cosas, íbamos a pensar en qué sigue porque también el apoyo moral es indiscutible, si no hubiera existido ese apoyo moral a lo mejor yo todavía estuviera allá, o estuviera allá pero enterrada. Porque pueden pasar muchas cosas en un segundo, una bala cruza un cuerpo así (rápido)», concluyó Isauro, al momento de tronar los dedos frotándo el angular con el pulgar. (Agencia Periodística de Investigación)

Comentarios

comentarios