Ciudad de México, 13 de diciembre (SinEmbargo).- México y China sostuvieron su primera reunión tras la victoria de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos; los funcionarios de ambas naciones intercambiaron puntos de vista de vista sobre varios temas y acordaron estrechar relaciones, informó la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Tras la victoria del magnate republicano como Presidente de Estados Unidos y sus promesas de romper relaciones tratados comerciales, expertos en economía han puesto sobre la mesa la relación comercial de México con China.
Entre los temas que estuvieron dentro de la mesa de diálogo están los foros multilaterales de los que son parte como la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU y el G20, “además de conversar sobre la profundización de los vínculos económicos, comerciales, financieros y de inversión; el impulso a mayores flujos turísticos y una mejor conectividad aérea, y el fortalecimiento de los intercambios técnicos, científicos, culturales y educativos”, abunda el comunicado.
Con México, Donald Trump no sólo prometió renegociar o cancelar uno de los acuerdos más importantes para su vecino al sur, el Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN); también aseguró que construirá un muro para impedir la entrada de más mexicanos a su país, a quienes incluso llamó “criminales” y “violadores”.
El republicano ha asegurado que deportará, en un inicio, a unos 3 millones de migrantes -que podría afectar a los 5.8 millones de indocumentados mexicanos que radican allá-, y amenazó que si México no paga su gran muralla, frenará los millones de dólares que mes a mes ingresan al país por las remesas de los connacionales. También prometió imponer un arancel del 35 por ciento a los productos procedentes de México.
A China, Donald Trump la llamó “enemigo” de Estados Unidos, la acusó de robar empleos, prometió iniciar una guerra comercial con Beijing, y simple y sencillamente, la culpó de inventar el cambio climático para ser más competitivos que Estados Unidos. También prometió declarar al país asiático como “manipulador de divisas” e imponer un arancel del 45 por ciento a las importaciones chinas.
De acuerdo con el Washington Post, las amenazas del magnate neoryokino no funcionan igual para su vecino al sur que para el país asiático. Por un lado para México, en 2014, el 73 por ciento de sus exportaciones fueron a Estados Unidos y el 51 por ciento de sus importaciones provinieron de allá. En contraste, alrededor sólo del 13 por ciento de las exportaciones e importaciones de Estados Unidos fueron hacia y de México.
Expertos en economía han planteado, en múltiples ocasiones y tras la elección en el vecino país, han planteado en múltiples ocasiones la necesidad que tiene la nación de expandir mercados. Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), ha señalado que México no sólo envía 80 por ciento de sus exportaciones hacia su principal socio comercial, Esztados Unidos, sino que capta 50 por ciento de su IED de esa Nación, seguida de España; el segundo país inversionista más importante con 25 por ciento, y de Holanda, Alemania, Inglaterra y Japón, agregó.
“Sí es importante que México diversifique su comercio, pero no depende únicamente de una decisión de Gobierno. Nuestro país tiene tratados con muchos países, pero eso no es sinónimo de diversificación. Tener otros destinos depende también de las empresas, que vean posibilidades reales, y eso no ha ocurrido hasta hoy a pesar de los acuerdos comerciales”, explicó.
En días anteriores , el embajador chino en México, Qiu Xiaoqi, aseguró que la relación entre los dos países está en su mejor momento histórico, y afirmó que la cooperación entre ambas naciones se iba a fortalecer.
Añadió que China está dispuesta a promover un libre comercio en todo el mundo, y señaló que su país que siempre fue uno de los participantes ahora será un promotor importante del libre comercio.
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