Por: José Nieves Sebastián Pérez
No obstante que la fecha oficial para dar inicio a los comicios del 2018 aún no comienza, es interesante apreciar que el ajedrez político ya está en movimiento. De acuerdo a los resultados de la encuesta de parametría, en los primeros meses del presente año, a nivel de partidos, el PRI iba adelante en las preferencias electorales, el PAN en segundo lugar y MORENA en el tercer sitio; sin embargo, como nada está escrito, después de la elección del pasado 5 de junio, con el triunfo del PAN con siete gubernaturas, el escenario político electoral se ha modificado de manera importante, ahora es el PAN el que va al frente de las preferencias electorales, el PRI se rezaga al segundo lugar, MORENA ocupa el tercer lugar y el PRD el cuarto sitio con apenas el ocho por ciento de las intenciones del voto. Un ingrediente adicional es el hecho de que un posible candidato independiente alcanzó el siete por ciento, por encima de los bajos porcentajes alcanzados por los demás partidos. Como el ajedrez político se seguirá moviendo, nada está definido, lo que si se anticipa una sacudida muy intensa. Ojalá todo sea para bien del país.
¿Quiénes son los aspirantes que se han hecho visibles? En el PRD todavía no se define si Miguel Angel Mancera será su abanderado o éste se va por la vía independiente. En el caso de MORENA López Obrador ya tiene varios años haciendo campaña y difícilmente permitirá que alguien le haga sombra. Por parte del PAN, aparece Margarita Zavala, Ricardo Anaya Rafael Moreno y otros que seguramente pronto alzarán la voz. Por el PRI, figuran Miguel Angel Osorio, Eruviel Avila y recientemente, José Antonio Meade con su abultada experiencia política y su roce internacional que lo hacen muy competitivo, se incorpora al escenario electoral del 2018.
Son muchos los asuntos que en México siguen sin ser atendidos, que agobian a la población, que la hacen vivir en la ignorancia, en la pobreza extrema, en la impunidad, en la violencia, en las injusticias y la corrupción, que configuran un drama tan intenso que nos avergüenza frente al mundo y que parece interminable pues ya ha durado casi cinco décadas. Tan sólo como ejemplos está Japón que después de lo sucedido en 1945, solicitó a su pueblo un plazo de cincuenta años para superar la tragedia y resurgir, como lo es ahora, como una potencia económica mundial; antes de ese plazo cumplieron su propósito. Corea el sur, por su parte, a partir de 1970, se impuso superar la grave corrupción y los rezagos económicos y políticos que enfrentaban y en veinte años lo lograron. ¿Y nosotros los mexicanos, cuánto tiempo tenemos que esperar? Necesitamos políticos patriotas con principios y valores bien cimentados y no voraces saqueadores, que es el estigma del conquistador europeo; tenemos que borrar la imagen que el exterior tiene de nosotros, “mexicanos en un territorio inmensamente rico, pero viviendo incomparablemente pobres”, porque los gobernantes que hemos tenido nos siguen saqueando impunemente.
Quien deba ocupar la Presidencia de la República en el 2018, debería pasar por exámenes rigurosos para que garanticen una excelente gestión de gobierno. Peter Drucker profesor y escritor austriaco, al referirse a quienes quieren gobernar un país, proclamó la presencia de un líder con principios y valores morales y éticos, tendríamos que preguntarnos si los que han expresado sus aspiraciones políticas los poseen, además con amplios conocimientos y experiencia suficiente para ser eficaz y eficiente en su gestión de un desarrollo social sostenible, porque sólo en la elevada productividad de una nación se puede garantizar la equidad entre su pueblo. Muy certero este escritor. Tomemos en cuenta que incluso Sócrates en la antigüedad pugnaba porque los gobernantes deberían tener alma buena y justa y con tendencia a la virtud, para garantizar que el ejercicio de su encomienda fuese efectiva, eficiente y humana; sin duda necesitamos hacer efectivo el ideal de Thomas Hobbes quien afirmaba que es estratégico gobernar bien, y esto incluye que el estado de derecho sea entendido y atendido por todos sin excepción, para alcanzar la seguridad, la estabilidad social y la fortaleza económica y consecuentemente obtener la paz anhelada por todos.
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