Roberto Santos
Tiene razón el rector de la UAGro, cuando reclama mayor presupuesto para la máxima casa de estudios.
¿Quieren que los problemas sociales permeen? ¿Quieren que los problemas sociales mejoren en el estado? Pregunta Javier Saldaña Almazán. Pues que nos apoyen, en referencia a las autoridades federales.
El rector compara la universidad veracruzana que tiene el doble de presupuesto que la guerrerense, aunque la segunda tiene más investigadores de posgrado en el Conacyt, y el doble de alumnos, por lo que se necesitan al menos 5 mil millones de pesos de presupuesto.
Y tiene razón cuando dice que la UAGro es la que mejores indicadores tiene en todo el país, la que ha abierto mayor cantidad de escuelas y más posgrados en el Conacyt y es la que menos presupuesto recibe, por lo que cuestionó lo contradictorio de la política de la federación, pues no entiende cómo es que se preocupan por el estado.
Hay que agregar que los representantes populares de Guerrero, deberían exigir mayor presupuesto para la máxima casa de estudios, porque cada vez existe mayor cantidad de jóvenes con aspiraciones de proseguir sus estudios y quedan varados en el camino porque los exámenes de ingreso son selectivos y dejan fuera de la posibilidad de estudiar a muchos guerrerenses.
No se sabe con seguridad cuántos son los jóvenes que se han quedado marginados sin posibilidades de ingresar a una escuela de nivel medio superior y superior, porque no pasaron el examen de ingreso, con el irremediable resultado de quedar fuera de toda posibilidad.
Los problemas sociales que vive Guerrero y el país, necesariamente debería obligar a las autoridades de ver a la educación como la única vía de solución a la violencia y el subdesarrollo económico, así como para reconfigurar el tejido social, algo que nunca se logrará con las armas como vía para detener la delincuencia y la inseguridad.
Se ha errado el camino. Se deben abrir las puestas de las universidades a todos los que quieran estudiar para formar profesionistas que transformen el país, en lugar de lanzar tantas convocatorias para conformar cuerpos de policías.
Hasta hoy seguimos viviendo el mundo del revés: más dinero para policías y armas, en detrimento de la cultura y la profesionalización de la juventud.
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