DATOS NACIONALES
- En 2015, en México había 19.4 millones de niñas y adolescentes, cifra equivalente a 16.2% de la población total.
- Según datos de la Encuesta Intercensal 2015, 28.4% de las adolescentes de 15 a 17 años no han concluido su educación secundaria.
- En 2014, más del 80% de las niñas y adolescentes contaban con afiliación a servicios de salud. 90.1% de estas, estaban afiliadas por un familiar en el hogar.
- En 2014, según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), 9.6% de las adolescentes de 15 a 17 años han estado embarazadas alguna vez.
- Resultados de la ENADID 2014 muestran que 1.6% de las niñas y adolescentes en el país tiene alguna discapacidad.
- De acuerdo con el Módulo de Trabajo Infantil 2015, 5 de cada 100 niñas y adolescentes de 5 a 17 años están ocupadas en una actividad económica.
- En 2015, en México, 5.3% de las niñas o adolescentes de entre 5 y 17 años de edad eran migrantes internas recientes.
“Los conocimientos, las ideas y la energía de las niñas son cruciales para el pleno logro de los objetivos de la igualdad, el desarrollo y la paz. Para que una niña desarrolle plenamente sus potencialidades es preciso que crezca en un medio propicio donde se satisfagan sus necesidades espirituales, intelectuales y materiales de supervivencia, protección y desarrollo y se salvaguarden sus derechos en condiciones de igualdad”[1].
La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución No. 66/170, aprobada el 19 de diciembre de 2011, establece el 11 de octubre como el Día Internacional de la Niña e invita a los países de la comunidad internacional a celebrarlo con el objetivo de visualizar la situación en que viven las niñas y los retos que enfrentan, así como promover sus derechos y empoderamiento, mediante acciones encaminadas a eliminar todas las posibles formas de discriminación y violencia de que sean objeto.
Con motivo de esta celebración, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presenta información estadística sociodemográfica sobre el conjunto de niñas y adolescentes residentes en México, para mostrar de manera general el nivel de acceso al goce pleno de sus derechos en materias de salud, educación, trabajo infantil, violencia, discapacidad, salud reproductiva y migración.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS NIÑAS Y ADOLESCENTES
En el ámbito internacional, el término de niño es aplicado a todas las personas menores de 18 años (UNICEF); en México, conforme al artículo 5 de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes; son niños y niñas las personas menores de 12 años y adolescentes las personas 12 a 17 años de edad[2].
De acuerdo con información publicada por la Encuesta Intercensal (EI) 2015, México cuenta con una población total de 119.5 millones de personas, de las cuales 39.2 millones (32.8%) están en la etapa de la niñez o la adolescencia. De este grupo de población, 19.4 millones (50.6%) son mujeres; esto significa que 16.2% de la población total en México son niñas o adolescentes.
Del total de población femenina de 0 a 17 años, 26.8% (5 340 695) son niñas menores de cinco años, 39.2% (7 592 247) se encuentran en un rango de edad de 5 a 11 años y 34% (6 581 314) son adolescentes de 12 a 17 años.
Distribución geográfica de las niñas y adolescentes
Por entidad federativa, hay 20 estados que tienen un porcentaje de niñas y adolescentes mayor al nacional; entre ellas destacan Chiapas (19.6%), Guerrero (18.3%), Aguascalientes (17.5%), Oaxaca, Puebla y Durango (17.4%), donde cerca de dos de cada 10 personas son niñas o adolescentes.
Por el contrario, entre las entidades que registran un menor porcentaje de este grupo de población se encuentran: la Ciudad de México[3] con 11.9%, Colima y Nuevo León con 15.3%; Morelos y Yucatán con 15.4 por ciento.
Por tamaño de localidad, el porcentaje de niñas y adolescentes (0 a 17 años) es mayor en localidades con menos de 2 500 habitantes (18.6%), seguido por las localidades con 2 500 a 14 999 que registran 17 niñas y adolescentes por cada 100 habitantes; mientras que en las localidades con población superior a 100 000 habitantes, la proporción de niñas y adolescentes es de 14.5 por ciento.

Niñez y derecho a una familia
La familia es el primer círculo de protección para el niño, además cumple diferentes funciones como son la socialización, el desarrollo de la afectividad, la transmisión de valores así como la satisfacción de las necesidades básicas, entre otras; en este sentido, la carencia de una familia, incrementa la vulnerabilidad de la población infantil a que sean trasgredidos sus derechos humanos y sociales[1], por lo tanto, un acercamiento al conocimiento estadístico de las familias es a partir de la conformación y funcionamiento de los hogares. En este contexto, datos de la EI 2015 muestran que seis de cada 10 niñas y adolescentes pertenecen a un hogar nuclear[2] y tres de cada 10 a un hogar ampliado[3].
De acuerdo con información de la EI 2015, 70.6% de las niñas y adolescentes cohabitan con ambos padres; 20.1% lo hace solo con la madre; 2.0% vive con su padre, mientras que 7.6% no cohabitan con ninguno de ellos.
EDUCACIÓN
La educación, además de ser un derecho y una obligación[4], es un factor clave para el empoderamiento femenino[5]. Constituye una valiosa herramienta de integración social, que posibilita el ejercicio de otros derechos; favorece la participación en condiciones de igualdad y contribuye a evitar la marginación y la exclusión[6]. Sin embargo, investigaciones concernientes a la educación y género muestran que en sociedades conservadoras y tradicionales, las familias tienden a invertir menos en la educación de las mujeres en espera de que su inserción social dependa más de su unión matrimonial que de sus propios méritos y en general, muestran más resistencia a mandar a sus hijas a la escuela[7].
Alfabetismo
Datos de la EI 2015 muestran que a nivel nacional, el analfabetismo en las adolescentes de 15 a 17 años asciende a 0.7% (23 153). Entre las entidades con menor índice de adolescentes en esta condición se encuentran Nuevo León, Ciudad de México y Coahuila, con 0.2 por ciento.
La entidad federativa con mayor porcentaje de adolescentes analfabetas (15 a 17 años) es Chiapas, con 3.2% de las adolescentes que no saben leer ni escribir un recado, superando 4.6 veces el promedio nacional. En Guerrero 1.6% corresponde a este grupo de población; en Oaxaca, 1.2%; mientras en Veracruz 1.1% y en Michoacán de Ocampo 1.0% de adolescentes presentan esta condición.

Asistencia escolar
De acuerdo a la información obtenida en la EI 2015, a nivel nacional 14.1% (2 310 727) de las niñas y adolescentes de 3 a 17 años no asisten a la escuela. Las entidades con mayor índice de no asistencia escolar son Chiapas (18.9%), Michoacán (17.0%), Guanajuato (16.3%) y Durango (16.2%); en contraste, las que tienen menor índice de no asistencia escolar son Yucatán (11.3%), Tabasco (11.1%), San Luis Potosí (10.7%) y la Ciudad de México (9.8 por ciento).
Por grupos de edad, el mayor porcentaje de niñas que no cursan algún nivel dentro del Sistema Educativo Nacional se concentra en las de 3 a 5 años, 35.4% (1 146 359), 3.3% (329 273) del grupo de 6 a 14 años y 26.0% (835 095) de las adolescentes de 15 a 17 años.

A pesar de que el promedio nacional de escolaridad acumulada para las adolescentes de 15 a 17 años es de nueve años, el porcentaje de este sector de la población que no cuentan con educación secundaria completa es de 28.4% (910 813). Las entidades federativas con mayor porcentaje de adolescentes en esta condición son Chiapas (42.2%), Campeche (39.1%), Guerrero (37.5%), Veracruz (34.8%), Yucatán (34.2%), Oaxaca (33.9%) y Guanajuato (32.7%). Entidades como Aguascalientes (20.8%), México (20.1%) Tlaxcala (19.2) e Hidalgo (19.0%) tienen menores porcentajes de adolescentes de 15 a 17 años que no han terminado la educación secundaria.
SALUD
Pese a que las mujeres y las niñas constituyen más de la mitad de la población mundial, son las más afectadas por la pobreza, inseguridad alimentaria y la falta de atención sanitaria, principalmente debido a la discriminación por motivos de género, según lo señala ONU Mujeres[1]. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los países firmantes, entre ellos México, se comprometen a buscar la universalidad en los servicios de salud por medio del Objetivo 3 Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades, mientras que en el Objetivo 5 Lograr la igualdad de géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, se reconoce que al facilitar el acceso igualitario a servicios de salud, entre otros, se impulsan las economías y se enriquecen las sociedades[2].
En el país, el derecho a la salud se contempla en el Artículo 4° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, mientras que de forma específica para las niñas y las adolescentes, los criterios mediante los cuales se busca el mejoramiento de sus condiciones de salud y neurodesarrollo al regular y garantizar su acceso a servicios médicos se encuentran en el Proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-031-SSA2-2014, Para la atención a la salud de la infancia[3] (0 a 9 años) y en la Norma Oficial Mexicana NOM-047-SSA2-2015, Para la atención de la salud del Grupo Etario de 10 a 19 años de edad[4].
Considerando los datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2014, se observa que si bien más del 80% de las mujeres de 0 a 17 años tiene afiliación a servicios de salud, el grupo menos protegido es el de 0 a 5 años de edad (81.3%), etapa crítica para la morbimortalidad por enfermedades diarreicas agudas e infecciones respiratorias agudas.

Respecto a la institución de afiliación, una de cada dos niñas y adolescentes que tiene afiliación, están inscritas al Seguro Popular o Para una Nueva Generación (Siglo XXI), y casi 30% en el Seguro Social (IMSS); para las demás instituciones el porcentaje de afiliación es menor a 10 por ciento.
Obtener la afiliación en estos grupos de edad, está relacionado a lazos de parentesco o por su condición de estudiantes (adolescentes). El principal origen de afiliación es por un familiar en el hogar (90.1%), aunque se observan diferencias según la institución o programa de atención a la salud por grandes grupos de edad. Así, es el Seguro Social (IMSS) en el que se tiene el mayor contraste entre niñas y adolescentes (más de 10 puntos porcentuales) seguido por el seguro privado y el Seguro Popular o para una Nueva Generación (Siglo XXI).

Finalmente, al considerar la institución donde la población se atiende un problema de salud, destaca que en su mayoría lo hace en los centros de salud u hospitales de la SSA, con mínimas diferencias porcentuales entre todos los grupos poblacionales. Por otra parte, menos del 1% de la población de niñas y adolescentes no atiende sus problemas de salud o son automedicadas. Llama la atención que 10 de cada 100 niñas y adolescentes son usuarias de los consultorios de farmacias cuando se enferman.

SALUD SEXUAL Y REPRODUCTIVA Y EMBARAZO DE LAS ADOLESCENTES
Los adolescentes son una población prioritaria para la salud sexual y reproductiva (SSyR) a nivel mundial; debido a que sus propias características (biológicas, psicológicas y sociales) los colocan en situaciones de vulnerabilidad. Por su condición, las niñas y adolescentes tienen mayores consecuencias sobre su salud; entre ellas, un incremento en el riesgo de adquirir VIH, infertilidad o complicaciones durante el embarazo o en el mismo parto.[1]
En México, la ENADID 2014 muestra que de las 3 234 860 adolescentes de 15 a 17 años 98% declararon conocer o haber oído hablar de métodos anticonceptivos, independientemente de haberlos utilizado o no alguna vez en su vida. Además, se obtiene que del total de mujeres en este grupo de edad el 17.4% (561 mil) ya han iniciado su vida sexual y que 46.1% (259 mil) no usaron métodos anticonceptivos en su primera relación; esto es, que una de cada dos estuvo en riesgo de haber tenido un problema de salud o un embarazo, en la mayoría de las veces no planeado. Por entidad federativa las diferencias del comportamiento de este indicador son significativas: Chiapas y Guerrero tienen el mayor porcentaje de adolescentes que no utilizaron protección en su primera relación con 81.7 y 64.2 respectivamente; en contraparte, Chihuahua figura como la entidad con menor porcentaje de no uso de métodos anticonceptivos (con 22.3 por ciento).

Esta población generalmente comienza a tener sus experiencias sexuales en el marco de sus relaciones románticas. La curiosidad y el deseo de experimentar son razones para iniciar la actividad sexual[1]. En este contexto, y dado el carácter espontáneo de la primera relación sexual, la ENADID 2014 arroja que una de cada dos adolescentes (50.8%) no usó método anticonceptivo porque no planeó o no creyó quedar embarazada.

Embarazo adolescente
El embarazo adolescente es considerado por la OMS como un embarazo de riesgo, debido a las repercusiones que tiene sobre la salud de la madre y el producto, además de las secuelas psicosociales, particularmente sobre el proyecto de vida de las jóvenes[1]; además de entrelazarse con problemas de derechos humanos, si una niña no tiene acceso a métodos anticonceptivos, su derecho a la salud queda disminuido, y si se embaraza es muy probable que abandone la escuela, afectando el derecho a la educación, que transgrede lo establecido en la Convención sobre los Derechos del Niño[2].
Carlos Welti señala que una gran proporción de investigaciones especializadas en el análisis de la fecundidad en México en los últimos años, se refieren a la fecundidad adolescente, y que su importancia radica en que con la caída de la fecundidad el aporte relativo que hacen las mujeres menores de 20 años a la fecundidad total es cada vez mayor. De la ENADID 2014, se obtiene que en el país ocurren 77 nacimientos por cada 1 000 adolescentes de 15 a 19 años de edad, lo que refleja un incremento en la tasa, en relación a la estimación de la encuesta de 2009 en que ocurrieron 70 nacimientos en este mismo grupo.
De la Encuesta también se obtiene que poco más de 308 mil (9.6%) de las adolescentes de 15 a 17 años han estado embarazadas alguna vez, y de ellas; 9.8% (30 mil) manifestaron haber tenido algún aborto. Las adolescentes que declararon estar embarazadas al momento de la entrevista representan 3.1% (103 mil) de las cuales 48.4% afirmaron desear el embarazo.

En cualquier contexto el embarazo precoz limita las posibilidades de desarrollo de la mujer por las responsabilidades que le significan la maternidad (Carlos Welti). La Encuesta arroja que del total de mujeres de 15 a 17 años, 73.8% asiste a la escuela, mientras que de las 103 mil adolescentes que declararon estar embarazadas al momento de la entrevista, solo 13.5% asisten; lo que las coloca en el riesgo de sumarse a la población en condición de rezago educativo.

En 2015, la EI muestra que del total de adolescentes de 12 a 17 años (6 581 314) el 3.0% (198 mil) ya han tenido hijos. Por tamaño de localidad, el mayor porcentaje lo tienen las localidades con menos de 2 500 habitantes (3.7 por ciento).

DISCAPACIDAD
“Las niñas y las mujeres jóvenes con discapacidad sufren de una “doble discapacidad”, no solo por los prejuicios y las desigualdades de que son víctimas muchas personas en sus mismas circunstancias, sino también por las limitaciones y las funciones asignadas tradicionalmente a cada género” (UNICEF, 2013, p.1). Según datos de la ENADID 2014, del total de mujeres de 3 a 17 años de edad (16.6 millones), 1.6% (272 mil) tienen una dificultad severa o no pueden realizar alguna de las actividades de la vida diaria[1], por lo tanto son personas con discapacidad; 5.2% (860 mil) presentan alguna limitación[2].
Las actividades que con respecto a las niñas (3 a 11 años) con discapacidad reporta como las frecuentes son: hablar o comunicarse (34%), mientras que en las adolescentes (12 a 17 años) es ver [aunque use lentes] (40.9%). En tanto que para las niñas con limitación (47.8%) y adolescentes (61.5%), la dificultad más reportada es ver (aunque use lentes), en ambos grupos.

Con esta información, el INEGI brinda indicadores para el conocimiento de la situación de las niñas y adolescentes en el ámbito nacional. Consulte este documento en el sitio del INEGI www.inegi.org.mx, en el apartado de Sala de Prensa:
http://www3.inegi.org.mx/sistemas/saladeprensa/
Si requiere información por entidad federativa consulte nuestro sitio, acuda a los centros de información o comuníquese vía telefónica o por correo electrónico.
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