Copala de nuestro tiempo. Una guerra de mas de 30 años

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Por Cristina García Florentino

 

“Copala de mis recuerdos. Una guerra de más de 30 años” 20

A la memoria de Don Mauro Morales Barreto, qpd.

 

 (Tomado del libro MEMORIA COPALENSE, pág. 36)

 

Las tardes copaltecas son inolvidables y nostálgicas para los que hemos nacido en esta bendita tierra. Sus crepúsculos costeños hacen que el corazón se anche, que el alma se hinche de orgullo y el sentimiento humano se vuelva sensible y hermoso, hasta casi llegar a las lágrimas calladas o a las risas sonoras; en fin . . . fue una bellísima tarde costeña la que nos protegió y envolvió, para dar paso a una plática que poco a poco se fue convirtiendo en una clase de historia municipal, un recuento cívico de nuestra cuna comunitaria y una crónica reveladora y hermosa del hermoso suelo copalteco, en todas sus presentaciones sociales. Y aquí vamos con nuestro Copala de mis recuerdos.

Don Mauro Morales Barreto tuvo una casi imperceptible sorpresa por las preguntas que se fueron desarrollando; pero como buen costachiquense fue tomando confianza hasta revelarnos sus recuerdos, a sus 88 años de edad.

-¿Cómo era la escuela que usted conoció?

– Mira, recuerdo que hubo dos escuelas pues, una onde ´stá la Comisaria Ejidal que se llamó “Josefa Ortiz de Domínguez” y onde ´stá orita el palacio municipal ahí mero estuvo la escuela “Miguel Hidalgo”.

-¿Y esa escuela es la que está acá en el arroyo?

-Sí… había esto, en la “Miguel Hidalgo” iban los puros hombres y en la “Josefa Ortiz de Domínguez las puras mujeres…ya  después que hicieron aquí, en el palacio municipal, pue´j era la escuela “Miguel Hidalgo”. . . entonces las separaron, hicieron una sola escuela, pue´j  ya  no estaban dividida . . . se unieron, iban mujeres e iban hombres, había alumnos ya grandes y el más grande enseñaba a los más chicos, porque era un solo maestro…ai veces no se alcanzaba  uno solo… así  que el que iba en tercer  o cuarto año le daba clases al parvulito que le decían…esos ayudaban, y los grandes al profesor porque había más de cien alumnos y un solo maestro…no, ¡no se alcanzaba!…pero el maestro decía lo que tenían que enseñar con los más grandes. Yo era alumno, después  de que cursé el cuarto año, mi papá  me mandó  a Ayutla y allá terminé  la primaria, allá  había hasta primaria…y aquí no había, nomás hasta cuarto año y el quinto y sexto en la primaria de Ayutla.

 

¡ESCUELA PRIMARIA “MIGUEL HIDALGO!

 

-¿Se acuerda de los primeros maestros?

-Sí claro, el primero se llamó e´jte… Leobardo Castro…era de Ayutla…aquí vivía… y después de él estuvo un mentado Pedro González…no recuerdo de donde era y bueno él aquí vivía…

-¿Y quién mandaba a los maestros aquí? ¿Cómo llegaban?

-Pues los mandaban, yo creu pue´j de la dirección de Chilpancingo…y ya después pue´j…antes hubo un maestro  que le llamaban “Chapatulín”, pero no me acuerdo de su nombre, pero vino de allá de Chilpancingo y tenía dos trabajos…su recaudación  y la escuela…así que él salía a caballo a cobrar los impuestos…

-¿Aquí en el pueblo? ¿y… sí le pagaban?

-Si pue´, yo creu que si le pagaban…ajá, y él tenía dos trabajos porque no quería venir para acá, pue´ era plaza chica y ha de ‘ber tenido estudios superiores, no le alcanzaba yo creu el sueldo, según él, y ya se ayudaba con los impuestos.

-¿Y quiénes eran los maestros…los más viejos de Copala?

-Bueno, estuvieron Elías Pérez que ya murió, fue de los primeros maestros…esos enseñaron a la generación anterior a la mía, como´ra a mi padre  ya  yo no lo conocí, pero sí enseñaba bien porque todas esas personas que enseñó  aprendieron…porque Elías Pérez era de aquí…como yo que fui a estudiar a Ayutla… como en aquel tiempo pue´, el que salía pue´ de la primaria  conocía más que hoy…sí, era más desarrollado todo y más disciplina y el alumno era muy educado, demasiado respeto porque el alumno lo preparaban pue´, le daban clase de la moral, el respeto a sus padres, a sus mayores, de todo eso y este…se criaba con mucho respeto…si desobedecía entonces si era dura la cosa, el maestro mandaba a tre´r  a sus padres y le decía – su hijo cometió este error ¡corríjalo usted!-  y si la cosa era sencilla lo corregía él, pero el maestro estaba autorizado por sus padres para corregir al hijo y ora no se lleva a cabo eso… desapareció ¿verdad? y el alumno  era educado pue´, que esperanza que le fuera a faltar a su papá o a sus mayores…era mal visto eso…

-¿Cómo recuerda a Copala antes?¿Qué recuerdos tiene de este pueblo?

-De niño, pues…Copala era chiquito, las principales familias eran los Guerrero, los González, fueron las familias más viejas pues no conocían  escuela…pero eran respetuosos entonces, venía el sacerdote que tenía esta sede y era muy respetado. Cuando venía para el pueblo era así como fiesta y toda la gente dejaba su trabajo por ir a oír misa y entonces el sacerdote impartía lo que se nombra sermón, puras cosas buenas…y de allí le impartía a la gente grande, a la familia grande, el catecismo, los diez mandamientos…los enseñaba pue´j a persignar, le daba clases pue´ el sacerdote…entonces por eso “eso” nació en la casa, los padres a sus hijos le daban la primera clase; el niño era muy educado, muy respetuoso…ya cuando ese niño llegaba a la escuela ya el niño era muy respetuoso y educado, el padre al maestro le autorizaba y le decía – aquí vengo a inscribir a mi´jo, corríjamelo, ora con cosas graves me avisa pero con cosas pequeñas uste´ corríjalo –. El alumno era castigado, casi poco, pero era castigado, le ponían orejas de burro  y le decían – ¡ahí vas a estarte paradito o hincado en el sol! – y nadie quería ser castigado y se portaban bien.

 

-¿Cuál fue el primer jardín de niños, recuerda?

-Pues no me acuerdo bien, pero creu que el primer kínder fue pue´ el “Federico Froebel”, ¿no? ¿Parece, no?  No´stoy muy seguro…los maestros viejos pues ya fallecieron…

-¿Oiga y cómo fue creciendo Copala? ¿Grande, grande, grande?

– Copala tuvo un retraso muy duro; aquí  pelearon dos familias… los Ventura con los Soto Clemente y Marines y Copala se retrasó en su ampliación, en su crecimiento de la población, en su territorio, porque esa guerra tardó de 1910 a 1945.

-¿Más de 30 años . . .?

– Sí, ´tonces, la gente que´staba aquí, que era la que tenía negocios…cuando´stuvo  la guerra se pararon tantito . . . la guerra se desató  aquí ¿Qué murió mucha gente?…demasiada. Al entrar Caballero Aburto en 1957 como gobernador…antes fue Baltazar Leyva Mancilla…entonces…Raúl Caballero Aburto en una gira que hubo aquí en el pueblo los citó a los dos bandos,  y ya les dijo que los esperaba en el palacio de gobierno, a la misma hora, el mismo día … aparte al llegar allá les mandó citatorio a los jefes, aquí verbal y ya allá por escrito les mandó el citatorio para que se presentaran al palacio…y sí…fueron…cuando llegaron le dijeron al gobernador que ya ´staban los de Copala, porque  él ya había dau la orden – cuando lleguen los de Copala me avisan -.

-Mmmmm… ¿Estuvo  muy duro el problema, a tal grado que el  gobernador le puso atención?

-¡Fue un desastre muy grande!, ¡grande!, aquí ´stuvo sitiado Copala ¡como tres días!, la balacera, por onde quiera!….hubo un combate que ´stuvo nomás sitiado de las cinco de la mañana a tres de la tarde, ´tonces salieron los Ventura y se agarraron…¡hubo seis muertos!…todas esas cosas las sabía Caballero Aburto y por eso los mandó llamar…ya les habló – se acabó el tiempo de robar y matar – porque aquí las mujeres se las llevaban de la casa, era un desastre. ¡Se acabó! – dice – ¡usted, usted y usted, están ofendidos porque se han matado unos con otros familiares, pero aquí perdónense y de aquí se me van a ir a trabajar, no hay castigo para ustedes pero ¡se me van a ir a trabajar! y oigan bien lo que les voy a decir, el que empiece nuevamente a perjudicar y a pelear el gobierno se va a encargar de perseguirlo!, ¡Escuchen bien lo que les estoy diciendo, el que no cumpla que se indulte…no hay castigo está todo perdonado  pero el que empiece de aquí para allá, oigan bien, así como se los estoy hablando, así va a ser!.

Y nadie habló…nadie… ´tonces al llegar aquí, los que andaban mal los llamaron que ya dejaran la maldad, la delincuencia…pero hubo uno que no quiso aceptar que se llamó Moisés Roque…ese les dijo – ¡yo no me indulto, porque el gobierno es político, a  ustedes los va a matar el gobierno, yo no me indulto! – . Y siguió…, robaba, mataba, era lógico, el que andaba con problemas no trabajaba se andaba cuidando y sí, llegó un comandante vino solito no traía policía, se llamó Regino…andaba solo, lo mando Caballero….y ese vino, yo creu a inspeccionar, a darse cuenta si seguían mal las cosas o ya se había terminado; ´ntonces le dijo a los Mayo, a la familia Mayo de Atrixco que  vieran a Moisés para que se indultara porque ya se habían dado cuenta que él seguía, y mando Adolfo Mayo a Juan Gutiérrez a decirle a Moisés que se indultara si quería estar tranquilo y si no mejor que se fuera, porque el gobierno iba a ir a buscarlo…entonces le contestó Moisés – ¡Dile a Doguito que no venga él por delante, que venga el comandante o el subteniente! –  pues tenía como veinte años el militar, bien joven – ¡con esos me vo´a matar! – no quiso aceptar el indulto…así que se regresó Juan Gutiérrez a Atrixco y ya dio el recado, pero en la noche cai el gobierno donde Adolfo Mayo y de allí llevó Adolfo Mayo onde´staba Moisés…ya amaneciendo ya´staba sitiado…allí lo mataron…mataron a otro muchacho también.

 

-¡Sí, tenían que cumplir!

-Él les dijo-¿Más claro no canta un gallo verdad? que él se hubiera indultado…que se pusiera a trabajar. Nadie lo vio mal porque primero el gobierno les anticipó y él no quiso cumplir,  no lo aceptó;  y ya desde entonces Copala ha vivido tranquilo. Ese fue el desarrollo que terminó la guerra ¿cómo crecía Copala? ´taba la cosa muy mal.

-¿Nadie quería venir . . .?

-¡Nadie, nadie!…¿quién quería hacer negocio? ´taba la cosa muy mal…

-¿Antes aquí era hacienda?

-¡Sí, se llamaba la hacienda del Carmen!

-¿Cómo se organizaban?

-Anteriormente venía una persona de Ayutla a cobrar la renta que le nombraban, era personal…todos pagaban renta individual.

-¿Se acuerda cuánto pagaban?

-¡No, no me acuerdo!…todos pagábamos hombres y mujeres, solamente  no las mujeres que estuvieran solas, que no tuvieran marido, sin marido…pero  vivió un mentado Simón Ventura y él fue magistrado en Chilpancingo y como  era de aquí, vino a Copala y visitó al presidente aquí en el palacio.

Copala era hacienda pero teníamos presidente y ya le dijo Simón que habría que solicitar para el ejido, que él les iba a ayudar.

Se pusieron de acuerdo y fueron unos…les nombraban “los principales” era la gente ya grande, de respeto…los ancianos fueron a acompañar al presidente que era Carlos Prudente, ese hizo la solicitud, la primera para que Copala ya no fuera hacienda y fuera ejido…

 

-¿Quién era el dueño de la hacienda?

-Mucio Martínez…

-¿Y él de dónde era?

-No sabría decirle, pero él no venía nomás mandaba; después la hacienda se la vendieron a…no me acuerdo como se llamaba el que la compró.

-No se preocupe si no se acuerda… ¿y siguieron pagando renta?

-El licenciado…pasó esto mire…al hacer la solicitud para ejido, Mucio Martínez era  e´jte,  yerno de Porfirio Díaz y era general parece, pero tenía  un cargo; en aquel tiempo no había mucha corrupción, había honestidad…se cree, no porque estemos seguros…se cree que Mucio Martínez amenazó al licenciado Simón Ventura, que dejara ese trabajo, que´staba apoyando a Copala y como él era yerno de Porfirio Díaz y general…así lo cre´mos nosotros que pudo haber sido… y vino ´tonces Simón Ventura  a hablar con los Ventura, que dejaran de pedir, que desistieran de la solicitu´…y no supimos del porqué, pero nos damos una idea de que así fue porque entonces  no había corrupción.

´tonces los Ventura se hicieron a un lado, ya no acompañaron como cuando empezaron los demás, siguieron como quiera la gestión, ´tonces los Ventura, uno d´ellos, se llamó Hipólito Ventura, iba Ricardo Soto con Isidro Aparicio y otros que no recuerdo, que siguieron los trámites y Hipólito Ventura mucho se burlaba de los que continuaron, les decía ignorantes porque el licenciado Simón ya les había retirado el hombro, se retiró, pero ellos la siguieron porque vieron que´staba fácil.

Luego  Hipólito Ventura se burlaba pues decía que eran unos burros, asnos, los trató mal, ´tonces Ricardo Soto era tomador y le lastimó mucho la burla que hacia aquél con su persona y en ésta casa…la vecina mía era una casa de adobe, así como ésta, ahí ´staba Ricardo Soto, borracho, con Agustín González y había fracasado un hijo de Carlos Morales, que lo mató  un paredón, ´tonces escarbaba la gente tierra para echarle a su casa, la tierra colorada, el lodo, pero iban escarbando así y así…no escarbaban recto y quedó pue´j, yo creu delgado porque éste se metió allá a sacar lodo seco y le cai encima el paredón  y allí lo mató.

Hipólito con Carlos eran muy amigos y le vino a dar el duelo, a acompañarlo y Ricardo ´staba allí en esa casa y Agustín González dice – Rico, ya viene el pollo – pero Ricardo ´staba ahogado de borracho, no se daba cuenta, bien servido, bien ahogado de borracho y don Hipólito viene caminando para acá, cambiado, con zapatos, ya venía al duelo y al ponerse enfrente a la casa allí de la puerta al pie pues lo pisoteó Agustín González a Ricardo para que despertara y que ahí venía pues el señor que mucho se burlaba d´él, y si pue´…y Agustín era hermano de pila con don Hipólito y al pasar allí le pisoteo el pie y le saluda ¡hermano! …antonces había respeto, el hermano de pila le rendía al´otro, verdad?

-Sí . . .

-Saludaba con mucho respeto y despertó pue´  don Ricardo y lo vio con los ojos todo borrachón y traía un cuchillo… y allí empezó a querer peliar, lo mató…de allí nació la guerra, la que le´stoy contando, el tiempo que tardó…fue un desastre aquí en este pueblo, murió mucha gente que no deberían de morir. Después hubo venganza…mataron a Ricardo después los Ventura…Reyes Ventura mató a Ricardo Soto…y luego Reyes Ventura mató a Daniel Marín, el papá de Juvenal Marín y mató a otro Villasana se apellidaba  y así  se desató  la guerra…abrazó a todo el pueblo…nomás con ser familia los mataban, decían: -¡éste se va a meter!- y “prau”…y se hizo grandísima  la cadena…com´ora  allí  Mardomiano Aparicio tenía un  hijo y se lo mataron…

A ese muchacho lo conocimos allá, allá en “la mira de López” que le decimos,  ahí tenía él su huerta, allá se quedaba a dormir. Bien iba a la cacería, a matar venados o bien iba a la pesca y ya amaneciendo llegaba a la ramada y ya de aquí le llevaban el almuerzo. Era muy trabajador… ¡lo mataron!

Mataron también otro muchacho, bueno hijo de Tacho Rafaela . . . Marcelino Rafaela, ese muchacho también lo mataron, al pueblo le hizo falta esa gente, personas que no buscan problemas,  mataron varios a consecuencia de la guerra, esa guerra atrasó  al pueblo, no pudo desarrollarse Copala hasta después que terminó la guerra entró el desarrollo y ya no hay esa guerra, terminó; ya Copala ´stá grande y entre más, más grande, y va creciendo porque no tiene ya ese problema, duro que ´stuvo aquí, el que salía había veces ya regresaba muerto, nomás porque sí, -ese me gustó para muerto, lo voy  a matar-  sin deber nada y d´esos había muchos. Ora, había un señor Pérez era una persona que aquí a Copala le sirvió, porque en su juventud la paso aquí al servicio del pueblo, en esta forma de que aquí había una banda de “chile frito”, pero era completa no nomás así y ese señor fue uno de los músicos, pocos  yo creu que hubo como él aquí en la costa, porque tocaba muy bien el clarinete y toda su vida, su juventud la pasó al servicio del pueblo y después lo mataron, a alguien le cayó gordo y lo mató ya viejo, quizá de mi edad  y mucha gente d´esos murieron y el que no, se fue, muchos se fueron y ya no vinieron.

 

-Y el escudo del palacio, ¿quién lo elaboró, se acuerda?

-¡Nooo! ése ya tiene tiempo, no me acuerdo quien lo hizo, no sabría decirle quien lo hizo, el palacio viejo pue´ lo hicieron los que l´estoy nombrando pue´ de los principales de la época de Ricardo Soto, Hipólito Ventura d´esas edades de todo´j ésos, Ezequiel Guerrero, pero hubo muchos, muchos y después lo tiraron y hicieron ese nuevo que´sta orita.

– ¿Dicen que antes Copala estaba por allá?

-Sí, pero eso no lo vi yo, eso ya no lo vi, eso fue mucho antes, aquí se vinieron a vivir, aquí, porque aquí . . . allá onde´sta ora la escuela “Miguel Hidalgo”, allí se le nombraba “Ojo de Agua”, había un ojo de agua había un manantial, de aquel lado de la calle estaba otro manantial, aquí donde le nombraban Los Amates estaba l´otro y aquí´stá otro, aquí ´onde  el arroyo desemboca onde´stá esa casa, allí ´onde Lucía Pérez  ai´staba otro “aguaje” otro ojo de agua y en el camposanto ´staba  l´otro…ajá y ahí en “las pilas” ´staba otro…´ntonces el pueblo ´staba rodeado dondequiera había agua y allá “Copala viejo” se inundaba ya en “las aguas” que caía mucha agua, se inundaba y los ganaderos se vinieron aquí a lo alto por dos cosas, la altura y había agua permanente, ´tonces los que quedaron allá pue´ siguieron a los ganaderos y se vinieron…y Copala viejo ya quedó allá, Copala viejo y el camposanto viejo…que esta orita ´onde s´tá el rastro…

-¡Aaaah sí! ¿Dónde está ahorita el rastro era el camposanto?

-¡Síii, ahí´stá!

-Entonces ¿ahí hay gente enterrada? ¿¡Pero no hay cruces!?

-¡No, ya tiene mucho tiempo!…se perdieron las cruces, la madera se pudre, ya se perdieron…¡ahi´stá un hombre enterrado que´staba muy alto! No me acuerdo cuanto media ese señor, era  aaalltooo!

-¿Muy alto? ¿No era de aquí entonces?

-Yo creo que no ha de´ber sido de aquí, pero nombraban ese señor…yo no lo conocí esto fue antes de Caballero Aburto, aquí también ´stuvieron unos extranjeros, los Figueroa, Macario Figueroa, ellos eran de Huxtlahuaca pero eran españoles.

-¿Familiares de doña Petrita?

-Sí, su papá de ella, don Aniceto era Blanco, él era hijo de Macario Figueroa pero eran españoles, ellos llegaron a Huxtlahuaca y allá se enredaron y se vinieron para acá; se vinieron a Cuacuyulichán y otros se fueron a Huitzuco, a Huitzuco de los Figueroa,  aquí la casa de Mariano Guerrero era de altos pue´ la única, ´tonces  ahí vivió Macario Figueroa uno de ellos, era de él la casa, ajá y él, su casa allí era tienda grande que el campesino ahí se surtía de todo, allí era el más surtido y compraba el algodón porque compró una fábrica descarminadora  para el algodón y la semilla; le quitaban la semilla y todo el campesino iba a pedir dinero para trabajar ¡y si le daba! nada, no tuvo nada de mezquino y su nombre…¡no hay quién se acuerde de él¡ pero ocupaba un grado de que hubiera inmortalizado su nombre porque el frentero de la iglesia él la hizo por su cuenta, de pura piedra, y la fachada que tiene la iglesia la recogió él.

Parece  que en Tijuana,  allá le gustó la fachada del frentero y la trajo en la fotografía y esa es por su cuenta, el pueblo ahí no cooperó, él hizo el frentero de pura piedra y le puso la fachada, le dijo al albañil como la quería y si se fija usted en la campana, esa la trajo de España…

 

-¿Él la trajo? ¿Cómo viajaba él para allá?

-En barco, entroncaba en la barra de Tecuanapa,  la mercancía la traía de Acapulco pero la campana la trajo de España, ¡sí! algún día fíjese uste´ de´ onde es, él tenía una carreta tirada por bueyes, no había otro aquí que tuviera esa carreta ´tonces la campana la trajo ahí, en la carreta…

 

-¿Y todo el pueblo viendo?

-¡Sí! y las columnas de hierro también las trajo en la carreta, esas tan allí en la casa de Mariano.

-Esas columnas son de larga duración…

-Sí, cuando le van a ver el fin.

-Pues sin querer don Mariano se hizo de una propiedad que vale mucho.

-Pues sí, él regaló pue´ también la campana porque no le pidió nada al pueblo, ni un quinto…ni para hacer el frentero, él hizo todo por su cuenta…

-¿Y usted qué sugiere que se haga para inmortalizarlo?

-Una estatua o algo así…hay un nieto de Macario Figueroa, Othón Figueroa que vive en El Carrizo, es nieto de él, ahi quedó y también ta´ Lupe González, ella también es nieta de Macario… yo también digo pue´ en mi concepto, porque hizo obra que le quedó al pueblo, `tonces pue´ una persona que hace o construye en beneficio de la colectivida´, esa persona se le debe de agradecer aunque sea el nombre….un letrerito, con eso es suficiente…ya después la construcción, pue´ el padre ya le hizo se encargó de las cooperaciones…veinte años tardó la construcción y ya nosotros andábamos disgustados con él, porque ya no hizo caso del trabajo…ya se dedicó a la iglesia y a nosotros nomás nos mandaba a trabajar…él ya no iba no hacía caso de lo que hacía falta, no andaba en cabeza pue´…

-¿Cómo murió don Macario, se acuerda?

-Sí, naufragó…esa vez la casa de Alzuyeca no se cual de las dos, en Acapulco, porque eran españoles también, eran casa como tipo bancario,  allá iban a guardar el dinero los comerciantes y como antonces no había carro se iban en barco, se embarcaban en la barra de Tecuanapa y llegaban a la bahía de Acapulco, pa´ más rápido y llevaban carga pue´…y en una de`sas pues naufragó.

-¿Cómo viajaban antes la gente de aquí a Acapulco?

-¡A caballo, en mula, en burro!

-¿Y en carreta?

-No, no había y también al hombro.

-¿Y a México, había gente que viajaba a México?

-No, nomás llegaban a Chilpancingo, a Iguala y de allí pu´en tren, había un tren en Iguala y ya de ahí a México.

-¿Y cuántos días se hacían a Acapulco?

-Pues en bestia 4 días…

-¿Cuatro días?

-El que iba en bestia ya iba en carro, porque antes era puro a pie, al hombro.

-¿De verdad a pie hasta Acapulco, a poco?

-¡Sí….ya el que iba en caballo iba en carro, ja, ja, ja, jaaaa!

-¿Y también ya el que iba a caballo iba preparado? ¿Llevaba bastimento?

-¡Todo, llevaba todo… y nos quedábamos a dormir en el campo!

-¿Se quedaban a dormir en el campo?

-Sí, ya teníamos los lugares señalados por esta razón.

-¿Ya había señalamientos, como paradas? ¿Y eran varios?

-Sí, muchos se juntaban porque allí  había agua…y ora te digo “a tal jornada, porque allí hay agua”.

-¿Se acuerda de todos los lugares?

-¡De todo me acuerdo!

-Por decir de aquí a Acapulco ¿dónde era parada?

-De aquí a Acapulco llegaban a Cruz Grande porque allí había agua, pero se salía de medio día para abajo…de ahí se iban a San Marcos, ya de allí  se iban a Cerro de Piedra y ya al cuarto día a Tres Palos, La Sabana…

-¡Híjole…estaba dura la cosa, ja, ja, ja!

-Yo todavía alcance a viajar con mi papá.

– ¿Ah sí?

-Sí, pero entonces no había tanto zancudo ni hacia tanta calor y teníamos la seguridad de que a nadie le…no pasaba nada pue´ habÍa seguridad pública, sí, yo me acuerdo…iba  yo en  nancas de la bestia…taba yo chavito…ajá, pero  me llevaba mi papá pue´ pa`ser los mandaditos, sí, en cambio ora todo ya hay, carretera, avión…ya hay todo…

-Sí, ya hay carreteras y avión…

-Anteriormente pue´ aquí aterrizaba la avioneta, yo tenía aquí el encargo…

-¿Ah sí? ¿De dónde venía la avioneta?

-De Acapulco, venía a t´rer pasaje.

-¿A poco? ¿Y cómo era esa avioneta?

-De motor…aterrizaba en “El Manguito” era barato el boleto, costaba cuarenta pesos, yo era el encargado…era como una oficina verdad que yo allí vendía los boletos…

-¿Y qué días venía la avioneta?

-Venía tres veces a la semana.  No me acuerdo bien pero venía tres veces, que eran los lunes, los miércoles y los sábados. Parece que la gente se iba temprano…venia tres veces pero en días diferentes; la gente que iba el lunes regresaba el miércoles; se iban el miércoles y regresaban el sábado…

-¿Y cuánto tiempo se hacía de aquí a Acapulco?

-No me acuerdo cuanto se hacía, eran horas…pero poquito tiempo tardaba… una hora yo creu poco más o menos se hacían…aterrizaba la primera viniendo de Acapulco a San Marcos, la otra en Cruz Grande y la tercera aquí en Copala…y aquí llegaba, pero si aquí había pasajeros para Ometepec, para San Luis, de aquí se iban…y  entrando el carro ya se acabó ese proyecto ya toda la gente prefirió el carro, ya no quiso… pero ya entrando el carro ya la gente agarró el carro porque ya el carro llevaba  mucha más gente y más carga… ´tonces la gente que aquí cosechaba, la echaba al carro, la transportaba a vender a Acapulco y se quitó el servicio de la avioneta.

-¿Y cuántos pasajeros le cabían a la avioneta?

-Tres.

-¿Nomás tres gentes?

-O cuatro creu…

-Por eso pues quiso el carro la gente.

-Sí, no cabían muchos y no podían llevar carga, nomás su puro bulto y equipaje chico o mediano, parece que tres atrás y uno adelante eran cuatro…era de un motorcito pue´j.

-¡Oiga don Mauro pues ya le quité mucho tiempo! ¿no?

-¡No, no es ninguno ´tamos platicando, no hay cuidau! . . .

 

La mirada de nuestro nuevo amigo vidriaba de gusto, pues en sus recuerdos y evocaciones encontraba una razón para existir y una historia para transmitir.

Para el orgullo de nuestra costa, aquí se acabó esta página encendida de nuestro bello suelo, en la que seguramente otras generaciones más jóvenes seguirán enalteciéndola para gloria de Copala. Mientras tanto nuestra alma descansaba con placidez, pues “recordar es volver a vivir” y nuestra gratitud va por delante a la tierra que nos vio nacer.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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