Chilpancingo, Gro., a 31 de agosto de 2016.- El diputado Samuel Resendiz Peñaloza lamentó que su homólogo, Sebastián De la Rosa Peláez, defienda de “manera perversa lo indefendible”, lo anterior al referirse a la línea de crédito por 158 millones de pesos que adquirió el alcalde de Acapulco de manera irregular.
Luego de que el Cabido acapulqueño, encabezado por el Alcalde Evodio Velázquez Aguirre, autorizó el endeudamiento, el diputado local Resendiz Peñaloza, dijo que los actos de De la Rosa están faltos de congruencia ya que “defiende lo indefendible, tal cual lo hizo con el depuesto ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez”.
En la sesión de la Comisión Permanente dijo que no se quedarán callados ante la opacidad y arbitrariedad de una deuda que se pretende en Acapulco, echando la culpa a gobiernos anteriores, ya que “al inicio de su periodo del gobierno de Acapulco el gobierno estatal le otorgó 120 millones de pesos”.
“No quiero dejar pasar también contestarle a un diputado que ayer engaño a la sociedad y también a los medios de comunicación citándolos a una conferencia de prensa diciendo que era de todos los diputados del PRD, pero resulta que sólo eran dos diputados de una corriente del PRD y déjenme decirles algunos señalamientos que hizo este compañero diputado se llama Sebastián de la Rosa le gusta defender lo indefendible, ustedes recordarán cuando protegió a José Luis Abarca en el caso de Iguala y ahora pretende defender a Evodio Velázquez con este préstamo anticonstitucional de Acapulco yo creo que tampoco le van a salir esta vez las cosas”, indicó.
Hoy el alcalde de Acapulco obtiene 158 millones de pesos, más 100 millones “que están sobre la mesa” para un préstamo a la CAPAMA son 378 millones de pesos, con los que va a endeudar la ciudadanía de Acapulco en sólo 10 meses. ¿Quién me puede decir alguna obra relevante que haya hecho esta administración en 10 meses? ¿Alguna acción de este gobierno para que los acapulqueños debieran reconocerle a este presidente municipal? ¿378 millones de pesos como para qué?, cuestionó Samuel Resendiz.
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