Costo de fijar Precios por Decreto
La grave situación que está padeciendo la población de Venezuela tiene su raíz en las políticas de corte populista aplicadas sucesivamente por los gobiernos de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, que en su intento de instaurar el Socialismo, ha llevado al país al caos en lo político, económico y social.
Pretender beneficiar a la sociedad a través de la intervención directa del gobierno en la economía (precios mínimos y máximos) ocasiona distorsiones en el mercado que terminan afectando a quienes se pretendía beneficiar. En el caso extremo de tratar de dirigir la economía el resultado es catastrófico, lo que avala la historia, ya que interfiere con el funcionamiento de las propias fuerzas del mercado. Se pierden los incentivos para producir y la búsqueda de una mayor eficiencia lo que ocasiona escasez, mercado negro, precios elevados y pérdida de bienestar de la sociedad.
Venezuela intentó construir ese modelo, sostenible gracias a los recursos derivados del petróleo. Era esta materia prima la fuente que aportaba los recursos fiscales, necesarios para financiar los montos cada vez mayores, ocasionados por los muchos productos subsidiados. La gasolina ejemplifica de manera diáfana esta situación, su precio por litro llegó a ser el menor en el mundo (alrededor de 15 centavos mexicanos), en épocas en el que el crudo se cotizaba por arriba de los 100 dólares el barril.
Con el desplome de los precios del crudo el modelo resultó insostenible. La economía venezolana se vio afectada dramáticamente en sus finanzas públicas y en su comercio exterior; los ingresos fiscales disminuyeron sensiblemente por lo que resultaron insuficientes para cubrir los enormes montos de subsidios y el flujo de divisas cayó fuertemente depreciando al bolívar, encareciendo sensiblemente las importaciones y, en algunos casos, impidiendo la compra de insumos indispensables para el sector industrial, ocasionando la paralización de la producción y obviamente la escasez de esos bienes. Apareció el mercado negro y la inflación tomó fuerza, con una tendencia creciente que la ubicó en 2015 en 270.7%%, la cifra histórica más alta registrada en el país de acuerdo al Banco Central.
Ante la pérdida del poder adquisitivo el gobierno reaccionó estableciendo aumentos a los salarios mínimos mediante decretos. En febrero lo fijó en 20%, a fines de abril aumentó 30% y el 12 de agosto anunció que en septiembre habrá un nuevo incremento de 50%, con lo que el salario mínimo será de 22 mil 576 bolívares diarios (35 dólares). Aumentos que el FMI considera insuficientes ya que para el cierre del año estima la inflación supere el 720% y se confirma con que al presente un billete de 20 bolívares tiene menos valor que una servilleta de papel.
Para superar la escasez se ordenó al ejército la toma integral de los mercados municipales ya que fueron abandonados “en manos de las mafias, que han ido colocando nuevos sistemas de especulación y de colocación de precios absolutamente fuera de la realidad sobre productos esenciales”.
La población en tanto sufre escasez y se autoemplea en vender lugares en las largas filas de racionamiento afuera de los almacenes o interactuando en redes sociales que se dedican al trueque de los pocos productos disponibles y quienes viven cerca de la frontera con Colombia cruzando desesperadamente a este país para comprar lo mínimo necesario.
Moraleja: La realidad debe ajustarse a la teoría y de no ser así, peor para la realidad
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