El asesinato de un sospechoso negro armado desata duras protestas en barrios de la ciudad. La policía confirma que el agente que disparó es también afroamericano
Las protestas que iniciaron hace dos años en Ferguson, Misuri, y que se reprodujeron a inicios de julio en Baton Rouge, Luisiana, y Saint Paul, Minnesota, llegaron la noche del sábado a Milwaukee, en Wisconsin.
El detonante fue, como en las otras ocasiones, el asesinato, a manos de la policía, de un joven afroamericano. Pero en este caso las circunstancias son distintas, puesto que, a diferencia del resto de ocasiones, esta vez el muerto sí iba armado, según aseguró el departamento de policía.
Los hechos ocurrieron en la tarde del sábado, cuando un agente de policía mandó detener el coche de un hombre, que viajaba acompañado. Entonces, antes de que el oficial tuviera tiempo de bajar de su vehículo, los dos hombres del otro auto iniciaron una huida a pie.
En observar que uno de ellos llevaba una pistola, el agente ordenó a la víctima que la tirara, pero este le desobedeció. Por ello, el oficial temió que le disparara y le baleó en el pecho y un brazo, provocándole la muerte en el acto.
En esta ocasión, además, los hechos quedaron registrados por una cámara que llevan los policías del condado en el pecho para grabar este tipo de situaciones, una medida que han tomado algunos estados ante las sospechas de brutalidad policial. Aun así, la policía descartó publicar, de momento, el video de la grabación.
NEGRO. Además, otra diferencia respecto a los otros casos es que, esta vez, el agente que disparó es, igual que la víctima, afroamericano. Así lo confirmó ayer en la tarde la policía de Milwaukee, que también aseguró que el oficial estará de baja hasta que concluya la investigación y que está fuera de la ciudad porque teme sufrir represalias.
BARRIO POBRE. El muerto era Sylville Smith, de 23 años y, según su familia, padre de un niño de dos años. Según la policía, Smith tenía antecedentes, y de hecho, cree que la pistola que llevaba la robó en marzo en Waukesha, otra ciudad del estado de Wisconsin.
DISTURBIOS. Smith vivía en el barrio de Sherman Park, una zona pobra y de mayoría negra, y su madre, Mildred Haynes, defendió al rotativo ‘Milwaukee Journal Sentinel’ que llevara una pistola porque, dijo, ya le habían disparado dos veces y robado cuatro más en el pasado.
Unas 200 personas se congregaron en el barrio tras conocer la noticia del asesinato para protestar por lo ocurrido. Sin embargo, esa protesta pronto derivó en violencia y enfrentamientos con la policía.
Manifestantes lanzaron piedras contra los agentes, y uno de ellos quedó herido tras recibir el impacto de un ladrillo en la cabeza mientras estaba dentro de su coche policial. Además, la noche dejó tres personas detenidas y graves desperfectos en varios comercios y en una gasolinera de la ciudad.
GUARDIA NACIONAL. A pesar de que la ciudad recobró en el día de ayer la calma, y voluntarios limpiaron los restos de los enfrentamientos, el gobernador de Wisconsin, el republicano Scott Walker, autorizó el despliegue de la Guardia Nacional para evitar que los enfrentamientos se repitan.
Comentarios
comentarios