Trump promete romper el Tratado de Libre Comercio

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Tras casis seis meses de pre campaña, Donald Trump se convirtió anoche, de manera formal, en candidato presidencial por el partido republicano.

Triunfal, henchido, contundente pero también relajado tras medio año de peleas en el lodazal, Trump apostó en Cleveland, Ohio, por un discurso marcadamente conservador y autoritario, haciendo feliz a su audiencia, pero también relativamente pragmático, algo más acorde a su nueva etiqueta.

APOYO A MINORÍAS. Si bien mantuvo su agresividad contra el Tratado de Libre Comercio, el neoyorquino abrazó, por ejemplo, una retórica más bien conciliadora con las minorías.

Trump citó las cifras que muestran la desgarradora desigualdad racial en Estados Unidos y recordó los sucesos de Ferguson en 2014, en un claro guiño a los afroamericanos. También a los latinos, mayoritariamente detractores del magnate por su controvertida apuesta de levantar un muro entre EU y México.

Incluso levantó los aplausos de un público extasiado cuando prometió “proteger” a la comunidad gay. “Como republicano… Es tan bonito escuchar que vitorean lo que acabo de decir”, reaccionó. El culmen de su moderación llegó cuando parte de la audiencia coreó “Clinton, a la cárcel”, y Trump respondió con sobriedad, negando con la mano y exclamando: “Derrotémosla en noviembre”.

“Yo soy su voz”. Pero ahí acabó la moderación. Porque prosiguió asegurando que el legado de Clinton como secretaria de Estado es “pobreza, violencia en casa, muerte y destrucción en el extranjero”, y denunció que esto continuará si se mantienen “las mismas políticas” que, considera, lo provocaron.

Además, pese a tender la mano a los hispanos, el presidenciable republicano mantuvo su promesa de levantar el muro.

Y continuó avivando el discurso del odio contra los inmigrantes. Aunque ya no pide prohibir la entrada de todos los musulmanes a EU, Trump propuso prohibir la entrada de todos aquellos que vengan de países azotados por el terrorismo yihadista. “No los queremos en nuestro país”, gritó, para acto seguido anunciar, una vez más, la destrucción total del Estado Islámico.

Y es que Trump se erigió anoche en dos cosas. Primero, en la voz de todos los estadunidenses. Explícitamente. “Yo soy su voz”, repitió una y otra vez. Segundo, en garante del cumplimiento más escrupuloso de las leyes: “Yo soy el candidato de la ley y el orden”, exclamó.

ASCENSO METEÓRICO. En apenas un mes, en febrero, Trump pasó de ser la anécdota de las primarias a liderar todas las encuestas. El 1 de marzo, en el Supermartes, el magnate se impuso con claridad y su figura creció hasta convertirse en lo que ya es desde ayer: Candidato a presidente de los Estados Unidos. A pesar de no tener absolutamente ninguna experiencia política.

Comercio

Amenaza con salir del Tratado de Libre Comercio

Uno de los principales aspectos del discurso de nominación de Donald Trump fue la contundencia en su rechazo al libre comercio. Repitiendo lo que horas antes había relatado ya a The New York Times en una entrevista, el magnate aseguró que va a “romper” el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLC) si no consigue una renegociación.

Respeto a esta renegociación, Trump se limitó a pedir “una oferta mucho mejor para Estados Unidos”.

Aseguró que el TLC es “el peor acuerdo de comercio firmado en la historia” de Estados Unidos, y exclamó: ”No voy a permitir que las compañías se vayan a otras ciudades, despidiendo a sus empleados sin que haya consecuencias”.

Además, en su discurso, hizo extensivas estas exigencias a otros tratados vigentes, como el bilateral con China.

Por otra parte, Trump también condicionó la ayuda de Estados Unidos a sus aliados del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a que estos paguen sus cuotas, por lo que abrió la puerta a no cumplir las obligaciones del tratado en caso de ataque ruso a un país aliado.

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