PRD, complejo de bomberos
Roberto Santos
Parece que los perredistas poseen complejo de bomberos, por eso de llegar tarde a los incendios. Hoy vemos como se están subiendo al carro de las protestas sociales, pero mal y de manera oportunista.
Ofrecerse como un instrumento para la causa de los maestros inconformes por la reforma educativa es una postura muy triste, porque cuando pueden ser los punteros en los movimientos de transformación social, solo se quedan al nivel de ser gritones en las manifestaciones de la Ceteg.
Es decir, de ser un partido de izquierda, con postulados obviamente de izquierda, hoy aceptan el papel de situarse a la cola de quienes encabezan las protestas por la reforma educativa, la de salud y de un grupo organizado de mujeres que piden la alerta de género, porque otro va avanzando con el Secretario General de Gobierno en una agenda amplia sobre temas de importancia para ellas.
El sol azteca no parece tener una estrategia adecuada para acercarse a los cetegistas y sumarse a su movimiento, así como al de los trabajadores de salud y a los grupos feministas. Sobre todo porque como partido aprobaron las reformas estructurales del gobierno federal, en ese tan llevado y traído Pacto por México.
Buscar a la Ceteg y ponerse a su “disposición” para que se trate de buscar el diálogo, cuando ya el gobierno federal está atendiendo al magisterio cetegista, es llegar un poco tarde a la búsqueda de soluciones.
Plantear que los maestros les den la pauta para que les digan como apoyarlos, de plano es cuando las ideas se han ido. Con razón, Jiménez Rumbo pide la renuncia de Celestino Cesáreo, pues encabeza un partido sin ideas ni acciones. El PRD se ha anquilosado, y con este tipo de líderes, la crisis es mayor.
El PRD ha tenido dos gobernadores, y jamás hablaron de alerta de género, y la esposa de Rogelio Ortega es una de las más fervientes feministas en el estado, Rosa Isela Ojeda, jamás empujó una agenda que beneficiara a las mujeres. Sus amigas, tampoco dijeron nada.
O sea, los perredistas no aprovecharon que fueron gobierno para avanzar en esos temas sociales que afectan a la población. Prefirieron quedarse estupefactos siendo testigos de palo ante las raterías de Ángel Aguirre y el desquiciado cierre de gobierno con Rogelio Ortega.
Ese era el momento para que el PRD se convirtiera en ese gran ente transformador de la sociedad, que fuera la guía de la esperanza de esos miles de ciudadanos que votaron por ellos. Pero no fue así. Se conformaron –muchos– en administrar su riqueza personal.
Hoy se conforman con ponerse a la disposición de la Ceteg y que les digan qué hacer. Algo que sin duda ha de llenar de pena a quienes de verdad son izquierdistas de corazón y razón.
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