Por: Iván Ureña
La Iglesia católica en su órgano de comunicación oficial, Desde la fe, señala respecto a los matrimonios entre personas del mismo sexo, “No hay duda que la sociedad, inconforme con esta imposición destructiva e inmoral, ha reaccionado, y ha emitido un voto de castigo al Presidente y a su partido político, el mismo que, cabe recordar, propuso en la Ciudad de México la ley criminal del aborto, y que en varios estados, aún contra el sentir de la sociedad, ha aprobado los mal llamados “matrimonios entre personas del mismo sexo”.
La Iglesia católica y los intelectuales afines, no sólo tienen una obligación moral, sino que además es sano y enriquecedor para el debate intelectual, que externen sus posiciones sobre temas controversiales como el uso recreativo de las drogas, la interrupción del embarazo, el matrimonio entre personas del mismo género y la adopción de infantes, todos ellos sujetos a discusión nacional. Sin embargo, se equivocan al pensar que hubo “un voto de castigo” por haber propuesto los matrimonios entre personas del mismo sexo.
Si nos atenemos a estudios estadísticos recientes y serios, tenemos el del INEGI, que claramente arroja que a los mexicanos lo que más nos importa, en primer lugar es la inseguridad y en segundo la corrupción, mientras que otra investigación de la UNAM indica la preocupación por la inseguridad y la corrupción. Adicionalmente, será las tónica de los próximos años, ya que entre los jóvenes los tres temas de mayor relevancia son la corrupción con 37%, la inseguridad con 21% y la economía con 19%. Así, los datos duros nos indican que la interés principal del mexicano se encuentra en temas de la vida diaria: corrupción, seguridad y economía.
Confrontemos los estudios con la evidencia electoral
El PRI, perdió seis estados que gobernaba: Veracruz, Chihuahua, Quintana Roo, Tamaulipas, Durango y Aguascalientes. En los primeros cinco, los gobernadores eran vistos como corruptos y por tanto un lastre para su partido; destacando los Duarte, Javier en Veracruz y César en Chihuahua, Roberto Borge en Quintana Roo, Egidio Torres en Tamaulipas y Jorge Herrera en Durango. Al mismo tiempo, son estados que constantemente son noticia por la fuerte violencia que padecen, aunado al mediocre desempeño económico que registra el país con Peña Nieto. Es decir, el factor constante en cinco de los seis estados, fue la corrupción de los gobernantes en turno, la inseguridad y una economía que no arranca.
Aguascalientes, un caso aparte. Ha tenido un buen desempeño económico, sin acusaciones notables de corrupción de su gobernador, aunque al final, sí hubo un repunte de la criminalidad. Por su parte, la candidata priista en plena campaña se declaró en contra de la iniciativa de Peña. Sin embrago, al electorado hidrocálido le importó más el repunte en la inseguridad y que la candidata pretendió ocultar una propiedad, que nunca pudo explicar de dónde salió el dinero para comprarla, que el posicionamiento de ella, en el tema del matrimonio entre personas del mismo género.
Otros casos, donde los priistas recuperaron el estado
Los priistas recuperaron Oaxaca y Sinaloa, en ambos estados, habían ganado la elección anterior políticos bajo el emblema del PAN y PRD. Pero el factor que estuvo presente, al igual que la mayoría de los estados que dejarán de gobernar los priistas, fue la corrupción, de Cué en Oaxaca y de Malova en Sinaloa, más su ingrediente de inseguridad. Incluso, el priista Alejandro Murat se declaró partidario de la polémica propuesta presidencial y ganó. Otra vez, el elemento determinante para el votante fue la corrupción.
En Puebla, Gali se pronunció respetuoso de la propuesta Peñista y ganó, mientras que la priista siempre esquivo el tema y perdió.
En conclusión, la propuesta de Peña Nieto del matrimonio entre personas del mismo género, nada tuvo que ver con la debacle priista del pasado 5 de junio. La Iglesia católica y los intelectuales afines se equivocan profundamente. Los estudios estadísticos y los resultados electorales, nos indican que los factores verdaderamente relevantes en una elección son la corrupción, la inseguridad y la economía.