Sentir la adrenalina es parte de mi vida: Carlos un joven montador

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Por : Guadalupe Jaimes
Reportera

(Síntesis de Guerrero). -Con solo 15 años de edad, empezó a montar toros, tuvo miedo al principio pero lo hizo. Es hijo de María Elsa Salazar Trinidad y de Federico Díaz Dircio, actualmente cuenta con 19 años de edad y ya no estudia, dejó sus estudios de preparatoria en quinto semestre, fue cuando viajo un rato al norte y no culminó sus estudios, nos platica Carlos Fortino Días Salazar un joven chilapeño.

Carlos, cuenta con gran emoción, que le gusta montar los toros y son un grupo de 19 montadores, donde ha estado participando desde que monta toros.

Carlos, comenta utilizan los montadores las chaparreras, espuelas, espinilleras, vendas, entre otras cosas.
Al preguntarle a que se debía la oración que hacen antes de montar los toros, Carlos dice que es para encomendar su vida a un santo, en este caso al que le tenga más fe el montador, pero casi siempre es la oración a San Judas Tadeo, a esa oración le llaman el ritual. Esta oración por lo regular el montador la realiza en el centro del corral, se inclina y rezan con la cabeza baja y el sombreo quitado de sus cabeza.

Su hermano fue el que lo impulso para que el montara su primero toro, fue cuando vivió su primera experiencia, su hermano Miguel Ángel hoy en día ha dejado de montar desde hace dos años. “Fue donde sintió la adrenalina y empezó a montar2, recuerda.

A pesar de que sus padres no les gusta que monte, Carlos en algunas ocasiones sale de casa sin permiso, y monta los toros, cuando comenta esta parte, sus ojos se nublan, puesto que piensa en su madre, pero hacer esto es su pasión.

Carlos mira su mirada se torna triste muy triste, melancólica, con esos ojos de seguridad y a la vez de arrepentimiento por no contar con el permiso de su madre. Ellas, afirma Carlos, siempre le pide que no monte toros.
“Las cosas más difíciles de esto es que no tenemos ninguna garantía, no tenemos seguro, ni prestaciones, solo nos ganamos la vida montando toros, si me va bien son dos corridas por mes estamos hablando de mil 400 pesos, los cuales te tienen que alcanzar, vamos de un lugar a otro, sin saber si regresamos o no.

“En este ambiente la mayoría nos conocemos con nuestro apodo, casi nuestros nombres no los utilizamos, en mi caso me dicen Macarenita Junior, hay jóvenes de 15 años de edad , hasta 25 años, algunos son casados y otros solteros., pero todos con el mismo fin, sentir la adrenalina pura.

Esta travesía no ha sido fácil para Carlos, las complicaciones son más.

“Una de las veces más difíciles que me han pasado fue en la comunidad de Ajuatetla, donde no supe ni como me bajaron del toro me noqueo totalmente y cuando desperté ya andaba caminado con apoyo de mis compañeros, no recuerdo a un que paso hasta la fechas”.

Otra experiencia fue cuando monto a un toro y este lo tiro, De la caída se lastimo el hombro derecho y tardó casi dos meses en componerse, sus padres asumieron parte de los gastos y sus amigos lo acompañaron.
A pesar de ser una persona que ha estado trabajando en montar toros, dice a los jóvenes de hoy, que no lo hagan, ya que están en riesgos de perder la vida.

“No soy un ejemplo de vida”, dice con voz quebrantada, muy lentamente baja la mirada hacia el piso como si quisiera encontrar algo perdido.

“A nosotros nadie nos apoya nadie nos dice ¿Qué les falta?; y recibimos visitas de vez en cuando en tiempo de campaña, pero de ahí a la fechas, no recibimos nada, nos contactan y ganamos dependiendo del rancho que contraten donde será la corrida de toros”.

Sin embargo, remata: vivo con mis padres y ellos son los que me dicen que no lo haga, sin embargo yo me salgo, me gusta hacer esto, sentir la adrenalina pura, forman parte de mi vida”.

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