Marco y sus asesores
Por: Roberto Santos
Apenas va superando una cuando al ínclito presidente municipal de Chilpancingo, es acusado de otra regazón. Una tras otra decía el casi olvidado Paco Stanley.
Y es que el gobierno de Marco es un gobierno autista, porque no tiene contacto con la sociedad. El suyo es una administración impredecible porque, a ciencia cierta, no se sabe para dónde va ni cómo va a terminar.
No solo es la violencia la que diariamente golpea a la población, es la falta de proyecto municipal y el hecho de que algunas acciones las hacen sin respetar las reglas de desarrollo urbano. Bueno, parece que tampoco gusta considerar el sentido común.
Así fue como armó su Comité de Consulta y Participación Ciudadana, y del Consejo Municipal de Seguridad Pública. Se dice que no tomó en cuenta la participación de algunos regidores, y estos organismos los creo al “ahí se va”. Total, así funciona su gobierno.
A Marco le han publicado una extensa lista de supuestos aviadores que han embarazado las nóminas del ayuntamiento. Y los ganones según un diario local, son sus “súper asesores”, quienes tienen a sus hijos, hijas, sobrinos, sobrinas, primas, primos, suegras, suegros, entenados, entenadas, compadres y comadres, y lo que usted más guste agregar, cobrando en el paupérrimo ayuntamiento, donde no hay para hojas, lápices, tintas para impresoras, y ni para cuándo llegue la voluntad de comprar ese material.
Es decir, en el ayuntamiento de Marco Leyva y sus amigos, no hay para materiales básicos para poder trabajar, ni carros de basura, ni agua entubada, pero para complacer a sus cuates parece que sí, y sin ningún tipo de problema.
Y es que sus más cercanos aseguran que Marco no quería ser alcalde, que a él lo buscaron y le rogaron para que fuera candidato. Sabía que no iba a ganar porque nunca ha hecho algo por Chilpancingo. Triunfó, porque el candidato del PRD es más chismoso que Marco. El problema es que prosigue el desinterés de Marco por gobernar, y por eso trae todo patas arriba en su administración, dejando que decidan por él sus asesores, quienes ya están mostrando el color de sus uñitas.
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