Por: Salustio Vicente García Juárez
Las contingencias por la contaminación atmosférica en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) han estado presente en los medios de comunicación como casos excepcionales, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que ya no es así, es la condición general en el mundo.
Todo lo que acontezca en la ZMVM es información destacada en el país. La persistente mala calidad del aire en las últimas semanas ha sido foco de atención, máxime ante las drásticas medidas aplicadas para tratar de contenerla, que dispararon el descontento de los automovilistas por la prohibición de circular, independientemente del año y holograma del vehículo, y de la ciudadanía en general por la cantidad de años de aplicación de dicho programa y la ausencia de una política pública diseñada para enfrentar estructuralmente la contaminación atmosférica y no sólo paliativos.
Resulta desalentador sin embargo que la OMS señale en su último Informe que la mala calidad del aire es la norma habitual en casi todas las ciudades del mundo, agudizándose en las de ingresos bajos y medianos. Cuantificando el fenómeno, el 80% de los habitantes de zonas urbanas en el planeta respira un aire que excede los límites establecidos por dicha organización y en las ciudades de más de 100 mil habitantes, ubicadas en los países de ingresos bajos y medianos, la mala calidad del aire está presente en el 98% de las mismas.
Abundando, las dos mil 973 ciudades en 103 países monitoreados a la fecha y que coloca a sus habitantes en alto riesgo de padecer enfermedades por la exposición continua a partículas en suspensión PM 10 y PM 2.5, que incluyen sulfatos, nitratos y carbón negro, que penetran en el tejido profundo de los pulmones y del sistema cardiovascular lo que determina enfermedades cardiacas, cerebrovasculares, cáncer de pulmón, enfermedades respiratorias agudas y asma, además de otras que a la fecha no se precisan pero que se sospecha son ocasionados por la contaminación. Padecimientos cuya incidencia es cada vez más frecuente y su atención resulta sumamente costosa por lo que se torna en un problema de salud pública para los gobiernos, que se debe enfrentar de raíz.
En el mismo Informe la OMS presenta una lista de las dos mil 973 ciudades en el mundo con los niveles de calidad del aire, medida de acuerdo a la cantidad de partículas PM 10 y PM 2.5 en suspensión. Aparecen enlistadas nueve ciudades mexicanas y sorprende que la Ciudad de México no sea la más contaminada del país. En orden de mayor a menor nivel de contaminación aparece Monterrey, Toluca, Salamanca, León, Irapuato, Silao, Ciudad de México, Guadalajara y Puebla. Monterrey es la ciudad con mayor grado de contaminación atmosférica de México y ocupa el lugar número 255 y Toluca, en segundo lugar nacional, está ubicada internacionalmente en el lugar 302. La Ciudad de México, séptimo lugar interno, ocupa el puesto 681.
Vale la pena recordar que las contingencias en la ZMVM han sido por ozono, no por partículas suspendidas, pero es obvio que tampoco es inocuo, tan es así que se le está tratando de controlar. La conclusión evidente es que independientemente del origen de la mala calidad del aire existe el peligro de un colapso ambiental y de salud por lo que las autoridades de los tres órdenes de gobierno deben instrumentar políticas públicas que en primera instancia controlen y después eliminen o minimicen esta ya presente amenaza so pena que el destino nos alcance. Reflexión de la semana.
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