Por José Nieves Sebastián Pérez.
A lo largo de la vida cada uno ha tenido el privilegio de conocer y aprovechar las enseñanzas y el positivo influjo de destacados MAESTROS, esos que dejan huella, que inspiran, que encienden el espíritu, que fortalecen el carácter y que forman profesionales y líderes de excepción. Para todos los MAESTROS, vaya una estruendosa y fraterna OVACIÓN, un RECONOCIMIENTO sustentado en el pensamiento y firmado con tinta del corazón. Hoy más que antes se requiere de sus invaluables servicios.
Maestro, es loable tu labor cuando encauzas a tus alumnos por el camino correcto, por la práctica de la honradez, la generosidad, el respeto, la responsabilidad y el sobreesfuerzo, como vías apropiadas para su éxito, su felicidad y para practicar relaciones sociales cordiales y armónicas, en todos los ámbitos donde se desempeñen.
Maestro, realizas una singular faena cuando despiertas en las nuevas generaciones, el placer intenso por la lectura, la correcta redacción y la reflexión, como medios para desechar la basura cultural adquirida y construir sus propias ideas, nuevas creencias, mejores acciones y hábitos que robustezcan su carácter, les amplíe su perspectiva de la vida y les permita alcanzar un mejor destino.
Maestro, orientas y encauzas bien a los alumnos, cuando les enseñas que no sólo confíen en golpes de suerte, que su éxito y bienestar deben sustentarlos en el estudio constante, en el desarrollo de sus facultades y habilidades, en la templanza alcanzada, en la ética que nos hace más humanos y que todos estamos en posibilidad de hacer que ocurran cosas positivas a nuestro favor.
Maestro, en el trayecto escolar, les proporcionas a las nuevas generaciones los pertrechos filosóficos suficientes para su mejor desempeño, les elevas el autoestima, los haces confiar en sí mismos, los haces responsables, los induces a creer en la disciplina y a sentir, descubrir y controlar sus emociones, a equivocarse y desprender de cada error sólidos aprendizajes, a tomar decisiones y asumir valientemente las consecuencias.
Maestro, tu trabajo educativo es relevante porque vas más allá de la enseñanza teórica, que sólo genera recuerdos temporales, de la acumulación de conocimientos sin que lleguen a ser compartidos, tu afán educativo lo vinculas con la práctica en los distintos ámbitos de la vida local, estatal, nacional e incluso internacional, tú desafías y haces pensar al alumno para que busquen y construyan su propio conocimiento. Al respecto, Baruch Spinoza, filósofo holandés escribió: “ La actividad más importante que un ser humano puede lograr es APRENDER para entender, porque ENTENDER es ser LIBRE.”
¡Feliz día del Maestro para todos!