Por: Salustio Vicente García Juárez
Para nadie es un secreto que de tiempo atrás el IMSS cruza por un muy mal momento financiero que ha afectado dramáticamente los servicios a sus derechohabientes por lo que resulta fuera de lógica la medida de afiliar gratuitamente a los estudiantes de educación media superior y superior.
Los años dorados del IMSS se ubicaron a partir de la década de 1950 hasta los primeros años de 1970, periodo en el que además de cumplir con sus funciones sustantivas, cubría otras de carácter cultural y lúdico. El principio rector para crear a partir de 1958 la red de teatros más importantes de América Latina -74 teatros en la república, 10 de ellos en la Zona Metropolitana- fue considerar el acceso a la cultura como un derecho inalienable del ser humano. Para realizar actividades recreativas y deportivas abre cuatro Centros Vacacionales e inicia en noviembre de 1964 con la inauguración del Centro Vacacional Oaxtepec para posteriormente abrir el de Malintzi, Trinidad y Atlixco-Metepec.
Fueron años en las que las construcciones realizadas eran faraónicas, tratándose lo mismo de teatros, Centros Vacacionales, clínicas u hospitales. El ciudadano común, derechohabiente del instituto, en general estaba satisfecho con los servicios, en especial el médico. La atención era de buena calidad y oportuna. La dotación de medicinas era adecuada y la escasez de hecho no se presentaba aun considerando que el cuadro básico cubría un espectro más amplio de medicinas.
Ese panorama dio un giro de 180 grados a partir del gobierno de Miguel de la Madrid. La insuficiencia de ingresos obligó a toda la administración pública a replantear sus funciones y hacer lo indispensable con los recursos mínimos. En el IMSS sus actividades no sustantivas se consideraron superfluas y onerosas por lo que si no se eliminaron se las dejó prácticamente en el limbo, pensando en un futuro someterlas a un proceso de privatización.
Aunado a esto el número de pensionados aceleró su ritmo de crecimiento, sin que el instituto contara con las reservas suficientes para hacerle frente, por lo que las financió recurriendo a su presupuesto anual y tratando de encontrarle solución definitiva a ese problema. Evidentemente los recursos dedicados al servicio médico fueron menores y su deterioro la consecuencia evidente. Queja unánime y constante de los derechohabientes.
Al cierre de 2015 el IMSS* tenía afiliados a aproximadamente 18.1 millones de trabajadores, con la característica de presentar una tasa de crecimiento anual del doble de la economía, ante lo cual el Director General del instituto señaló que su expansión debe continuar porque “la salud no puede esperar”. Agregó que la ampliación de la infraestructura y el abasto de medicamentos estaba asegurado a pesar de que se esperaba un déficit de alrededor de 10 mil millones de pesos para ese año.
Con este telón de fondo, el gobierno federal puso en marcha al inicio de este mes, la campaña de afiliación al IMSS para los siete millones de estudiantes de educación media superior y superior, con lo que tendrán derecho a recibir atención médica. A la fecha se ha afiliado 3.2 millones y el instituto espera terminarla en el mes de julio, aclarando que su incorporación no tendrá impacto en la demanda de consultas ni tampoco en el gasto de medicinas ya que el 80% del mismo corresponde a los mayores de 60 años. Lo que resulta incomprensible e invita a la Reflexión.
* Comparecencia de José Antonio González Anaya, Director General del IMSS, ante el Congreso el 11 de noviembre de 2015.
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