Rolando Paredes Carrillo
Muerta la vida nocturna en Acapulco
Qué de aquélla época dorada de la vida nocturna de Acapulco y no hablo de la prehistoria, sino de hace diez años todavía, cuando era fabuloso caminar por la Condesa a partir de las ocho de la noche y cenar en el “Tío Álex”, con don Pepe Espinoza como anfitrión; el “Dino´s”, Villa Sorrento, con el inolvidable Pino Vanelli al frente; en el “Beto´s”, con el siempre sonriente Beto Espinoza; en el “Paradise”, con el amable Chuy Rodríguez; en el “Shangri La”, con su decorado oriental exquisito; o en el “Taboo”, con Pepito Espinoza muy atento, para luego ir a bailar a “Mandara”, el “Nina´s”, el “News” o “Copacabana”.
Por desgracia todo esto forma parte ya de la historia. Es cierto que la inseguridad y la violencia han sido factores determinantes para que la vida nocturna en Acapulco sea un recuerdo, pues en estos días son contados los establecimientos que permanecen poco después de las doce de la noche. Es más, los table dance también bajan cortinas a más tardar a las dos de la mañana, cuando que antes salía uno al amanecer.
Y qué decir de las cantinas que se mantenían las 24 horas en servicio, como “El Litri”, con Juanito y Chebelita siempre al tanto, o la “Plaza del Mariachi”, de gran auge popular en la que se daban cita turistas nacionales y extranjeros en grata convivencia con trabajadores de la industria sin chimeneas, taxistas, damas de no mal ver disponibles y “bolitas” de jóvenes ansiosos de la vida de noche. Hoy a las once de la noche cierran
Ahora todo se acabó, y no es por insistir ni estar en contra de Acapulco, pero hay temor en la población para salir más allá de las 22.00 horas. Claro que a los gobiernos estatal y municipales pasados tienen responsabilidad pues pese a ver que se acercaba la tormenta no hicieron algo por evitar el desplome.
Hoy hay que pagar las consecuencias. Ahí están los 480 negocios en proceso de embargo y mil 800 procedimientos contra locales por retrasos en pagos diversos de servicios públicos, además de los 300 establecimientos, incluso de tipo familiar, cerrados en lo que va del presente año. Lo peor son los miles de desempleados de planta y eventuales. Familias desprotegidas, lo cual es de cuidado, pues ante la necesidad cualquiera es capaz de cometer una barbaridad o desviar el rumbo de la vida.
Da tristeza.