Mañana sí habrá actividades en Chilpancingo; no crear
alarma, pide la Secretaría General de Gobierno
Roberto Santos
No crear psicosis en la capital ante el anuncio de algunos voraces transportistas de parar sus unidades como exigencia para que les incrementen las tarifas del pasaje. No habrá bloqueos generalizados ni acciones violentas.
La Secretaria General de Gobierno pide que no se haga caso a quienes están aprovechando para difundir información falsa con la intención de crear alarma en la sociedad.
Además, esta dependencia anuncia que hasta el momento, su titular, Florencio Salazar Adame, se mantiene en pláticas con los líderes de las organizaciones de transportistas para conjurar esa manifestación de descontento, que más bien viene a ser una muestra de la voracidad con que se conducen en la capital, donde actúan impunemente con un servicio de quinta, con choferes que andan a las carreras poniendo en riesgo de muerte a su pasaje, y agresivos cuando alguien intenta reclamarles su proceder.
No se duda de que se pueda evitar que la ciudadanía se quede sin transporte el día de jueves 28, pues aún quedan muchas horas para que el Secretario de Gobierno pueda llegar a un buen acuerdo con quienes olvidan que las concesiones eso son, y creen que por tenerlas muchos años ya son de su propiedad.
El gobierno del estado debería regular el actuar de estas organizaciones y el salario de los choferes, quienes para poder obtener una miserable cantidad de cien a trescientos pesos por día, ponen en riesgo la vida de los usuarios, porque si no le apuran no obtienen la cuenta, la gasolina y la miseria que a ellos les queda. Los ganones con miles de pesos son los usufructuarios de las concesiones. Ellos deben ser normados en su ambición de dinero.
Los choferes deberían tener un salario digno para que puedan dar a la población un servicio de calidad, sin necesidad de correr en cada vuelta de ruta. Con un salario fijo y ciertos estímulos se garantiza una mejor atención al usuario.
Además, es hora de que las organizaciones contraten un equipo de psicólogos para que en determinado tiempo les apliquen algunas pruebas o test a quienes tienen a su cargo manejar las unidades de transporte público, y darles atención si sufren algún tipo de problema emocional o padecen una situación estresante. Esto también debería estar coordinado con el gobierno del estado.
Darles cursos para que aprendan a respetar a las mujeres y hombres, en especial a las personas de la tercera edad y a los niños, es imprescindible en una sociedad que debe avanzar culturalmente.
Para exigir deben dar. Los transportistas deben garantizar a partir de ya, que sus choferes no se droguen o al menos durante las horas de trabajo, ni que consuman bebidas embriagantes, tampoco que vayan mandando mensajes en celular, ni abrazando la novia que a veces llevan de copiloto.
Otras exigencias son las siguientes: no jugar carreras para ganarle el pasaje a los otros, ni aventarle su unidad a los demás vehículos para que les abran espacio y puedan pasar, no abusar del claxon ni insultar a quienes conducen con tranquilidad y se vuelven estorbo para ellos.
No se les debe aceptar un incremento de pasaje si no hay una serie de compromisos de los concesionarios de dar algo a cambio que de verdad beneficie al usuario y a la población en general.
Por lo pronto, mañana sí hay bancos, escuelas y servicios públicos, y la Secretaria General de Gobierno los invita a hacer sus actividades cotidianas de una manera normal. Que no caigamos en el juego de quienes pretenden crear psicosis y alertar a la población.