¿Autodefensas urbanas o paramilitares?

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Ojos por ojo, diente por diente.

RAUL SUAREZ MARTINEZ

Está circulando en las redes un comunicado de una nueva organización, CAEDCH, Comerciantes Armados en Defensa de Chilpancingo, supuestamente la finalidad de esta organización armada, no encuentro otra manera de denominarla, es la “recuperación de Chilpancingo”, dirigiendo el mensaje directo a toda la población pero de manera principal a los comerciantes establecidos de esta capital, la justificación no carece de verdad, los métodos se pueden discutir o no, estar de acuerdo o no, las autoridades de todos los niveles han demostrado que no pueden y en muchos casos no quieren atacar al crimen organizado, incluso y el comunicado lo asegura, las policías y autoridades municipales están coludidas, son parte del crimen organizado. Una aseveración fuerte.
Recordemos que Adrián Ríos presidente de COPARMEX, en varias instancias de comunicación anunció el cansancio de comercio organizado de la capital, incluso llegó a manejar la necesidad y posibilidad de que los comerciantes se armaran para generar una autodefensa; la idea se mantuvo en el aire, de repente sin que esto signifique que tienen vinculación directa, surge esta nueva organización armada, que ofrece de manera tajante, no detener, no dar escarmientos, no entregar a las “autoridades” por la desconfianza que la ciudadanía tiene con estas, no proponen medias tintas ni medidas tibias, esta organización, ha dicho claramente, “vamos a agarrar y a matar a todos los secuestradores, ladrones, ratas y sobre todo a los extorsionadores y cobradores, gente sin escrúpulos que no quiere trabajar y si quiere quitarle a los demás lo que se ganan honradamente, no tendremos piedad así como ustedes han torturado y matado a nuestros familiares por no pagar una cuota…” en alguna parte del cuerpo del comunicado, dejan claro que no pertenecen a ningún grupo del crimen organizado ni del gobierno, que no pelean por drogas ni espacios territoriales, que van contra los delincuentes para recuperar Chilpancingo.
Este ojo por ojo y diente por diente lo justifican de manera muy clara, no hay prevención del delito, no hay justicia ante los agravios recibidos, lo dice preciso, se han armado con sus propios recursos, con sus propios fines, con sus propios métodos, anunciando lo que podría interpretarse como el fin o el fracaso del Estado.
Esta “gente trabajadora” como en el comunicado se autocalifican aseguran que ellos, todos han pasado ya en algún momento por alguna de las situaciones en que el crimen organizado ha puesto a la ciudadanía, no tienen nada más que perder, no hay miedo a lo que venga, ya suficientemente han sufrido las vejaciones recibidas, extorción, secuestros, torturas, muertes, “ya no tenemos nada que perder” dicen como sentencia final. Van decididos a todo.
Curiosamente esto viene después de que el gobernador priista que les prometió “Orden y paz” declaró dos perlas discursivas que seguramente a “estos comerciantes” les obligó a hacer pública su actividad, Héctor Astudillo gobernador ya no se sabe de donde, declaró que “los comerciantes no tienen necesidad de armarse” y “Los comerciantes cierran porque no tienen capacidad de atender sus negocios” Astudillo quita toda responsabilidad al clima de inseguridad del cual es políticamente responsable, le endosa toda la culpa a los ciudadanos, cierra los ojos a una terrible realidad, una realidad que significa perdidas económicas, torturas, muerte, destierro en el mejor de los casos, pero que para el gobierno del PRI, no significan nada.
Astudillo no puede y no quiere, será acaso que cae en la aseveración que hacen en el cuerpo del comunicado del CAEDCH…”y que como es de conocimiento de todos es complicado que esto se termine ya que los mismos gobernantes y mandos de la policía están unidos con la delincuencia”
Terminan llamando a los comerciantes de las colonias de Chilpancingo, “cierren temprano, a más tardar a las ocho de la noche” a la ciudadanía en general a no salir después de las diez y media de la noche, un toque de queda ciudadano si así se puede denominar, no frecuentar los lugares de mala muerte, nombran el boulevard refiriéndose seguramente a la “zona roja” tolerada que existe en Chilpancingo, porque “ahí se reúne toda la porquería que vamos a eliminar”. La idea es recuperar Chilpancingo.
La pregunta es, ante estas acciones que se presumen ciudadanas, cuál será la reacción de las autoridades, acaso las fuerzas federales, estatales y municipales que no han servido para nada en brindar seguridad, van a combatirlas, si acaso esto ocurriera, tal vez podría interpretarse que efectivamente están al servicio de la delincuencia, y que no combaten a esta pero si, a las iniciativas que algunos sectores tienen.
Anuncian, se viene semanas y meses difíciles, pero vamos a recuperar Chilpancingo y lapidarios dejan una frase que es un desafío a propios y extraños, “no tenemos miedo, ya hemos perdido mucho y estamos dispuestos a todos”.
Solo faltó que dejaran su correo electrónico, teléfono y redes sociales, para contrataciones. Pero es un asunto serio que más que temor, podría generar simpatías en la sociedad pues de parte del gobierno astudillista no recibe respuestas positivas.

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