Publicado originalmente en
http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/04/15/1086567?mc_cid=c15fe5388e&mc_eid=236a64a813
Ciudad de México, a 15 de Abr. del 2016 (Síntesis de Guerrero).- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reveló la existencia de un testigo que presenció la agresión y posterior desaparición de un grupo de estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, Guerrero, la noche del 26 de septiembre de 2014, y dentro de los cuales se encontraba el estudiante Alexander Mora Venancio, uno de los dos indentificados por Innsbruck.
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Al dar a conocer el avance de sus investigaciones sobre el caso Iguala, la CNDH recomendó a la PGR profundizar sobre una segunda línea de investigación que implicaría la participación no sólo de policías municipales de Iguala en la desaparición de los estudiantes —como ya se sabe— sino también la de policías municipales de Huitzuco y dos policías federales, quienes de acuerdo al testigo habrían llevado a los normalistas ante la presencia de una persona identificada como El Patrón, para que decidiera qué hacer con ellos en el municipio Huitzuco de los Figueroa, Guerrero.
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De acuerdo con el testigo, que entró en contacto con la CNDH y que desde marzo de este año fue puesto en conocimiento de la PGR, en el autobús 1531 de la línea Estrella de Oro viajaba un grupo de entre 15 a 20 estudiantes, el cual fue agredido en la carretera federal Iguala-Chilpancingo por policías de Iguala, quienes desde sus patrullas bloquearon el avance del autobús disparándole con armas de fuego, primero al cuerpo del vehículo y luego a los neumáticos, describió en su informe, José Trinidad Larrieta, titular de la oficina especial para el caso Iguala de la CNDH ante la presencia del ombudsman nacional, Luis Raúl González Pérez.
Luego de lograr ponchar las llantas y romper con piedras y varas gruesas las ventanas del autobús que se estacionó debajo del Puente del Chipote, frente al Palacio de Justicia de Iguala, los policías rociaron con gas lacrimógeno el interior del autobús y continuaron la agresión hasta someterlos y subirlos a las patrullas que persiguieron el vehículo desde que se incorporó a la carretera federal.
En ese momento, detalló Larrieta, uno de los agentes de la policía le dice a uno de sus compañeros “ya no caben en la patrulla”.
“En respuesta, el otro agente señala: no importa, ahorita vienen los de Huitzuco; instantes después en sentido contrario, tal como llegó la patrulla que se ubicó al frente del autobús, arriban tres patrullas presumiblemente de Huitzuco y empiezan a ser subidos los normalistas a estas camionetas patrulla”, abundó el funcionario de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
En ese momento, del otro lado de la carretera, llegan dos patrullas de la Policía Federal, y de ello se dan cuenta los municipales de Iguala, lo cual consta en expedientes judiciales, apuntó el defensor de los derechos humanos al narrar lo que describió el testigo.